Jugar en tiempos de pandemia

Así ha afectado la pandemia al tiempo y calidad de juego de los niños

La pandemia ha afectado al tiempo y forma de juego de los niños y hay juguetes que ofrecen más ventajas que otros ante esta situación. Explicamos el motivo.

niña jugando
Foto Istock

El 26 de abril de 2020 los niños españoles salían de nuevo a la calle a jugar tras pasar 42 días confinados en sus casas por la pandemia. Se cumple así el primer aniversario de un tiempo en el que los más pequeños tuvieron que enfrentarse a una situación totalmente desconocida.

Pero eso no fue el final de esta situación excepcional que ha afectado especialmente a los más pequeños de la casa. La nueva realidad llevó a muchos padres a quedarse en casa teletrabajando y ocuparse ellos mismo de los niños (en lugar de acudir a las guarderías), los parques cerrados y las restricciones de reunión ha minimizado las interrelaciones sociales fundamentales para los niños.

Enrique Molina, director de Marketing de Winfun, nos explica cuáles han sido los problemas que han podido sufrir estos niños y cómo algunos juguetes pueden ayudar a solucionarlos.

Principales problemas que la pandemia ha provocado en el tiempo y la calidad de juego de los niños

  • Menos interacciones sociales

La socialización es uno de los principales déficits que hemos sufrido todos, pero especialmente han sido los más pequeños los que más lo han notado. Ya no solo ha sido el confinamiento, también han sufrido una reducción de sus interacciones al haber dejado de acudir a las guarderías en muchos casos, al reducirse las visitas a/de familiares o amigos, no juntarse con tantos niños en los parques…Todas estas circunstancias hacen que los niños reduzcan sus capacidades de socialización y las desnaturalicen. Para ayudar a desarrollar esas habilidades se pueden utilizar juguetes interactivos (como el Conejito Cucú con luz y sonidos), las tablets educativas o los teléfonos de juguete que consiguen fomentar actividades comunicativas y de socialización simulando conversaciones o juegos como harían con amigos y familiares.

  • Reducción del juego compartido

Otro de los problemas ligados a la disminución de las interacciones sociales es la reducción de la capacidad de compartir e interactuar con los demás en entornos de actividad ordenada y/o juegos imprescindible para su desarrollo futuro. Actividades como la lectura compartida con padres y hermanos, la música y juegos deportivos ayudan a fomentar el juego en familia. Juguetes como el libro de actividades como Mis Amigos los Animales, pianos electrónicos con micrófono o centros de deportes 4 en 1 son una solución óptima para fomentar este tipo de juego.

  • Déficit en el aprendizaje

Durante el confinamiento muy notablemente, pero también en las siguientes fases de la pandemia, los pequeños han visto reducidas las horas lectivas (cuando no se han quedado directamente en casa). En etapas tempranas del desarrollo, cuando la educación de bebés y niños gira en torno al aprendizaje básico de colores, formas, números, letras, canciones o rutinas es muy importante aprovechar la plasticidad del cerebro de los niños. Para ayudar a su crecimiento intelectual los juguetes con mayor enfoque educativo son indispensables para fomentar habilidades como la curiosidad, el pensamiento y la creatividad además de permitirles aprender o reforzar conceptos básicos para su aprendizaje.

  • Menos contacto con la naturaleza

A pesar de que mucha gente, tras el confinamiento, decidió pasar más tiempo en la naturaleza, siguen siendo muchos los niños que no pueden disfrutarla. Aunque no hay nada comparable con salir a jugar al campo, juguetes como tiendas de campaña, el carrusel Árbol con luz y sonidos o el centro de actividades Pequeño Jardín emulan entornos relacionados con la naturaleza y les permite recordar momentos de juego y diversión al aire libre.

  • Menos juego al aire libre: parques y centros lúdicos cerrados

Tanto durante el tiempo en el que los niños (como todos) no podían salir de casa, como después con muchos momentos en los que los parques estaban cerrados han provocado en muchos pequeños un retraso de sus habilidades de psicomotricidad gruesa. El juego al aire libre permite estimular esta movilidad, pero ante la imposibilidad de disfrutar de espacios de juego los andadores, correpasillos y juguetes que impliquen el movimiento físico del niño son de gran ayuda para mantener el desarrollo físico aún cuando el entorno es más reducido.

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