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Los microbios vivos que nos ayudan con nuestra salud

La flora intestinal queda muy afectada con las diarreas tan típicas de esta época, por eso necesita una ayudita que le permita mantenerse fuerte para combatir posibles infecciones. Además los probióticos nos pueden ayudar con los cólicos del bebé y para aumentar las defensas de los pequeños.

Los niños y los virus parecen grandes amigos y más en época de frío y si van a la guardería es mejor que nos preparemos porque sí o sí alguna gastroenteritis o virus cogerán. Más allá de la incomodidad de la enfermedad hay una consecuencia directa que deriva de las diarreas: el deterioro de la flora intestinal. Cuando la flora intestinal se daña es más vulnerable y por tanto incapaz de combatir posibles infecciones.

Pero además nos encontramos con que sus defensas, en épocas de frío, también bajan y parecen pequeños “acaparadores de virus” y nos planteamos si es que los padres podemos hacer algo para evitarlo.

En los últimos años se ha comenzado a usar probióticos tanto en bebés con problemas de cólicos como en los peques cuando tienen diarreas o cuando empieza la época de mayor vulnerabilidad infecciosa para los niños.

¿Qué son los probióticos, los prebióticos y los simbióticos?

Los probióticos: son microbios vivos que pueden incluirse en la preparación de una amplia gama de productos, incluyendo alimentos, medicamentos, y suplementos dietéticos. Las especies de Lactobacillus y Bifidobacterium son las usadas más comúnmente como  probióticos.

Los prebióticos: son sustancias alimenticias que nutren a un grupo selecto de microorganismos que pueblan el intestino. Favorecen la multiplicación de las bacterias beneficiosas más que de las perjudiciales.

A diferencia de los probióticos, la mayoría de los prebióticos se utilizan como ingredientes de alimentos (galletas, cereales, cremas de untar, y productos lácteos...). Los prebióticos más conocidos son la Oligofructosa o la inulina.

Los simbióticos: son combinaciones apropiadas de pre y probióticos. Un producto simbiótico ejerce un efecto tanto prebiótico como probiótico.

El impacto del frío en los niños

La mayoría de enfermedades respiratorias en los niños se relacionan con el invierno y el frío y los virus respiratorios de esta época producen cuadros gripales llegando a afectar a un 77% de los niños, que presentan síntomas de resfriados.

Además, varios estudios muestran que la función del sistema inmunitario es más vulnerable durante el invierno. Para ayudarnos tenemos Sanogermina Inmuno Niños, un complemento alimenticio con 1.000 millones de fermentos lácticos y vitamina C, que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Está formado de Lactobacillus fermentum que induce una respuesta inmune protectora y reduce el número total de días con enfermedad de las vías respiratorias.

Los niños pueden presentar entre seis y ocho infecciones respiratorias al año y algunas cepas de probióticos (como los Lactobacillus) reducen la incidencia y severidad de algunas infecciones respiratorias y procesos de otitis, sobre todo en niños.

Además incluye dosis de Vitamina C que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Y cuando tienen gastroenteritis… ¿qué podemos hacer para ayudarlos?

El ser humano alberga unos cien mil millones de microorganismos de unas cuatrocientas especies diferentes, la mayoría del tipo bacteriano. De todos esos microorganismos, un 95% vive en el tracto digestivo, sobre todo en el colon y es lo que conocemos como flora intestinal.

La función de la flora bacteriana es la fermentación de la dieta no digerible como la fibra vegetal, además las bacterias de la flora producen ácidos grasos, vitamina D y K, favorecen la recuperación y absorción de calcio, hierro y magnesio y previenen de la invasión de patógenos externos que nos llegan con los alimentos, es decir, tiene una función protectora: un efecto barrera. Las bacterias buenas constituyen, por tanto, un eslabón esencial del sistema inmunológico, por eso cuando enfermedades o consecuencias de las mismas, como la diarrea, dañan su “ecosistema” las defensas que tiene para protegernos se ve comprometida y no puede luchar con tanta eficiencia.

¿Podemos hacer algo para cuidar la flora?

Los episodios de diarrea, ya sean por virus o por el consumo de antibióticos, destruyen la flora intestinal, dejándonos sin las defensas del organismo para combatir posibles infecciones, por ello si aportamos probióticos y prebióticos nuestra salud, y la de nuestros pequeños, mejorará.

El tratamiento de la diarrea se basa en la rehidratación oral y en la reintroducción precoz de la  alimentación pero  probióticos como Sanogermina Flora Niños, con una combinación de cepas probióticas, prebióticos y zinc, ayudan a reducir la intensidad y duración de los síntomas (entre 16-29 horas) y sus efectos dependen de varios factores: la causa del proceso, la cepa, la dosificación utilizada y la precocidad de administración.

Una de las cepas más eficaces es Lactobacillus rhamnosus GG, esta cepa está demostrado que disminuye la duración e intensidad de la diarrea, reduce la incidencia de la diarrea asociada a antibióticos y favorece una alta hospitalaria más rápida.

Los probióticos y su ayuda en los cólicos de los lactantes

Todos los padres con niños que han sufrido cólicos saben lo que se sufre y lo impotentes que se sienten los adultos ante el llanto y la incomodidad del niño. Sanogermina AB-Kolicare ha sido testado y se ha comprobado que ayuda a la reducción del llanto diario, facilita la ausencia de producción de gases, favorece la capacidad de colonizar el tracto digestivo y presenta actividad frente a cepas patógenas.

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