Ideas divertidas

Cómo hacer plastilina sensorial con niños: el experimento que les encantará

Es una actividad superdivertida y muy provechosa para los peques que se hace al completo con ingredientes del sector de la alimentación.

Lejos del ruido y los haters, la comunidad que se ha construido con los años en redes sociales del ámbito de la crianza, la educación, la maternidad y todo lo que tiene que ver, en definitiva, con los niños y las niñas, es una gran tierra fértil. Los consejos, el intercambio de opiniones y experiencias, y las ideas que nunca dejan de agotarse brotan sin parar.

Por ejemplo, son una gran fuente de inspiración para enriquecer el juego infantil y fomentar, de manera lúdica, aspectos clave en el desarrollo y crecimiento de los peques de la casa. Algo tan sencillo como jugar con plastilina les puede ayudar a estimular sus sentidos, fortalecer las manos, favorecer la integración sensorial y aceptación de texturas o desarrollar la psicomotricidad fina, entre otros muchos beneficios. 

Pero se puede convertir, además, en una experiencia todavía más divertida y positiva si proponéis a los peques que fabriquéis desde cero vuestra plastilina. Mejor dicho, si la cocináis, porque la fórmula de esta “plastilina sensorial” compartida por Irene y María, de la tienda y escuela especializada en la infancia Casa de Fieras, está elaborada al completo con productos comestibles, lo cual hace que sea infinitamente más segura y recomendable en edades tempranas, cuando no podemos garantizar ni con toda la vigilancia del mundo que alguna pequeña porción no acabe en la boca. 

Te animamos a hacerla de distintos colores porque se tarda apenas diez minutos, es un juego que les va a encantar y el resultado es genial. Te contamos cómo hacerlo con la receta de Irene y María a continuación.  

Paso a paso de la plastilina sensorial

  1. En un bol grande, de los de ensalada, por ejemplo, verted una taza de harina común
  2. Añadid media taza de sal.
  3. A continuación, poned también en el bol dos cucharadas de cremor tártaro. También llamado bitartrato de potasio, es un subproducto de la producción del vino (se utiliza como corrector de acidez). Se trata de un aditivo (E-334), un polvo blanco sin sabor específico, y es uno de los ingredientes de la levadura química de repostería. También se usa para elaborar bebidas carbonatadas como la gaseosa.
  4. A estos ingredientes, antes de remover con una lengua de cocina, añadid también una cucharada de aceite de girasol.
  5. Remover todo bien con la lengua de cocina.
  6. Añadid 175 ml de agua muy caliente mezclada con colorante alimenticio del color que queráis. Para cada color de plastilina tendréis que repetir el proceso cambiando este paso.
  7. No dejéis de mezclar a la vez que ponéis el agua con colorante dentro del bol.
  8. Observad la mezcla. Si se pega mucho a las manos, añade más harina, como la masa de un dulce o pan que no hay forma de domar porque se queda muy pegada, como un chicle. La masa, de todos modos, “debe quedar un poco pegajosa, porque al reposar sigue absorbiendo agua”, advierte el equipo de Casa de Fieras. De lo contrario, quedaría seca.
  9. Amasa un poco a mano sobre una encimera limpia cuando ya no se pegue tanto.
  10. Repite el proceso con cuantos colores como quieras y guarda cada plastilina en un tarro cerrado herméticamente para que aguante en buenas condiciones unos tres meses. 
Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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