Peligros del verano

Consejos de seguridad con los niños en piscinas en las que no hay socorrista

De la mano de la campaña #OjoPequealAgua, repasamos los diez hábitos imprescindibles para garantizar la seguridad de los más pequeños en una piscina sin vigilancia profesional.

El ahogamiento es una de las causas más frecuentes de mortalidad infantil por accidente. Así lo dice la OMS, y también lo señalan distintas autoridades sanitarias en nuestro país. La población más vulnerable, según las estadísticas, es la de 1 a 5 años y estas también señalan que son las piscinas privadas donde más se producen.

No es de extrañar teniendo en cuenta que es un espacio no vigilado por profesionales del socorrismo y los primeros auxilios y donde los despistes suelen ser más frecuentes al no existir el respeto que infunden a los adultos el mar o las piscinas públicas. 

Hace ya cuatro años que en España, con el objetivo de concienciar a la población sobre esta cuestión y reducir todo lo posible el número de ahogamientos en piscinas, nació la campaña #OjoPequealAgua, que publica un decálogo de consejos que siguen siendo plenamente vigentes en la actualidad. No en vano, son muchos los cuerpos de Policía Local que difunden en sus canales de comunicación este decálogo para informar a la población de los respectivos municipios a los que dan servicio. 

Estos son los diez consejos básicos, imprescindibles, en una piscina privada o pública sin socorrista -en España hay regiones donde no es obligatoria en todas, como es el caso de la Comunidad Valenciana-, si tienes niños a tu cargo: 

Vigilancia continua

Los niños, por muy bien que naden, deben estar siempre vigilados. Un despiste puede ser fatal incluso con los niños que nadan bien. Por ejemplo, por cansancio. Desde la campaña #OjoPequealAgua recomiendan establecer turnos de vigilancia entre los adultos para no tener que asumir la tarea siempre la misma persona y asegurar que siempre hay alguien encargado de ello.

Norma 10/20

Esta es la norma que todo adulto debe memorizar en verano si va a cuidad a uno o varios niños en una piscina, y más si no hay socorrista en ella. Significa “mirar a la piscina mínimo cada 10 segundos y llegar hasta ella en menos de 20 segundos y en disposición de agarrar al menor con el brazo”. 

Evaluar riesgos

Es conveniente asegurar el acceso a la piscina privada y mantenerlo inaccesible para el niño durante todo el verano a excepción de los ratos en los que esté un adulto vigilando de forma constante. En este sentido, la puerta es importante, lógicamente, pero también la altura de la valla, por ejemplo.

Niveles de protección

Los dispositivos de seguridad para garantizar la flotación del menor son un magnífico aliado. En el momento en el que el niño ponga un pie en el jardín o patio donde esté ubicada la piscina, es aconsejable que se ponga su correspondiente elemento de flotación. Hay que estar pendiente de ello, pero también es recomendable acostumbrarle a ello haciéndole entender por qué es tan importante que no merodee la piscina sin él puesto. 

Aprendizaje y educación

Enseñar hábitos correctos al niño para que actúe con prevención es fundamental, no ya de cara al presente sino también al futuro. Además, hay que aprovechar en la medida de lo posible la oportunidad que supone el verano para enseñar a los peques a flotar y, si es posible y están en edad de conseguirlo, nadar.

Dispositivo de rescate

Antes de dar por comenzada la temporada de piscina hay que asegurarse de que disponemos de al menos un elemento de rescate a mano. Puede ser una pértiga, también un salvavidas, y no está de más tener el teléfono siempre localizado cuando se vigila a niños en una piscina privada. 

Orden

Este es uno de los consejos de seguridad que casi nunca se lleva a cabo por pura dejadez en las piscinas privadas. Se trata de “alejar juguetes y elementos llamativos de la piscina y alrededores cuando no se usen”, indican desde la campaña #OjoPequealAgua. De lo contrario pueden ocurrir sustos como este.

Drenajes

Para utilizar con responsabilidad una piscina privada hay que tener conocimientos mínimos suficientes sobre su funcionamiento. Y los drenajes y sumideros son las zonas más delicadas en este sentido. Es fundamental llevar al día su mantenimiento y revisión y explicar a los niños que se alejen de ellos por motivos de seguridad. Tambien hay que “conocer su funcionamiento y desconexión”, apuntan desde #OjoPequealAgua.

Elementos de seguridad

Incluir un vallado alrededor de la piscina o cualquier otra barrera de seguridad que impida a los niños llegar al agua de forma autónoma es muy interesante. También se comercializan cobertores y alarmas de piscina. 

Emergencias

Tener nociones de primeros auxilios es altamente recomendable en los adultos que conviven con niños a los que supervisan a menudo en una piscina privada sin socorrista. Aquí te contamos las principales diferencias de la reanimación cardiaca en los distintos tramos de edades infantiles. Y no te olvides, además, de enseñar a los niños a llamar al teléfono de emergencias para que puedan actuar en caso de no poder hacerlo un adulto.

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