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Fotografías para cumpleaños

Smash cake, ¿en qué consiste esta sesión de fotos al bebé que se ha puesto de moda?

Si sabes inglés, te parecerá difícil encontrar la relación entre aplastar tartas y fotos profesionales con niños, pero esta es la última moda dentro de la fotografía infantil.

Smash cake (Foto: iStock)
Smash cake (Foto: iStock)

Quizá haya llegado a tus oídos últimamente que se ha puesto de moda una sesión de fotos con niños pequeños que se conoce como smash cake.

Ante semejante nombre, dado que quien más quien menos ya sabe lo justo de inglés para saber que ‘cake’ es tarta, es posible que tu cerebro haya amagado con explotar o simplemente pensaste que habrías entendido mal el nombre. Pero no, lo escuchaste perfectamente, y estás en el texto adecuado para saber qué es exactamente esto del smash cake.

Se trata de un reportaje fotográfico que se suele hacer en estudio en el primer o segundo cumpleaños del peque -se vinculó en origen al primer cumpleaños pero poco a poco se ha ido ampliando el rango hasta los dos años-. Esto es, sería algo así como la segunda visita al estudio profesional de un peque al que sus padres disfrutan haciendo fotos después de la otra gran tendencia del momento al respecto: las sesiones de recién nacido. En realidad, en muchos casos sería la tercera porque son también muchas las mamás que quieren dejar inmortalizada su tripita en la parte final del embarazo como recuerdo para sus hijos. 

En cualquier caso, la smash cake tiene un espíritu muy distinto a estas porque es una sesión divertida y muy dada a la improvisación, ya que depende de la actitud del niño y de como interactúe con el otro protagonista de las fotos, la tarta. 

Un juego sensorial

Efectivamente, lo que te estás imaginando a medida que lees es cierto. La smash cake es una sesión de fotos con niños de uno o dos años a los que se les da una tarta real para que interaccionen con ella mientras el fotógrafo lo capta con su cámara. Al principio estarán tan extrañados como tú ahora mismo si es la primera noticia que tienes sobre esta tendencia, pero luego se sueltan y se lo pasan en grande, generalmente, jugando con la tarta. 

Para ellos, es un auténtico regalo no solo porque el dulce les gusta especialmente, sino porque están en una fase de su desarrollo donde el tacto es un sentido fundamental, al que recurren muchísimo, y no todos los días papá y mamá te dejan meter las manos “en la masa”, casi literalmente. Por lo tanto, para ellos es un juego sensorial, es decir que lo disfrutan muchísimo. 

Las instantáneas más divertidas

Además de con la tarta, las fotos se pueden personalizar con un photocall o decorando la estancia donde se hagan con globos, el nombre del peque, o todo aquello que fotógrafo y familia consideren que suma al reportaje. El niño, por supuesto, se hace las fotos casi siempre solo con el pañal puesto porque ropa que lleve, ropa que acabará “entartada”. De esto no hay duda.

El precio de una sesión así varía dependiendo del estudio en el que se desee hacer y, sobre todo, de si entra el precio de la tarta o no. La mayoría de los estudios que hemos consultado que ofrezcan este tipo de trabajo prefieren cobrar solo su parte del trabajo, el fotográfico, y dejar que la familia lleve la tarta que quiera a la sesión.

Es un divertido juego de aprendizaje y de exploración sensorial para el bebé. También es una oportunidad única para sus padres de inmortalizar el momento de su primer cumpleaños con fotografías y vídeos que se convierten en un bonito recuerdo del primer año para la familia, que podrán mostrar a su hijo cuando haya crecido. Por lo general se hace la sesión de fotos antes y suelen usarse las imágenes para las tarjetas recordatorio del primer añito.

Y, aunque lo normal es hacerlo en un estudio profesional, esta es una actividad que también puedes organizar en casa. Al fin y al cabo, la tarta la podéis hacer en familia y basta con adecuar una habitación para la “tormenta” dulce que puede desatarse en cuanto le dejes la tarta al peque y tener cargada la cámara. Los resultados, seguramente, no serán los mismos que si el que dispara es un profesional en la materia, pero los gastos derivados de la actividad serán menores y encima el niño estará más cómodo porque es su casa y solo están delante personas de su máxima confianza. Lo que no es tan divertido en este último caso es limpiar cuando la sesión se acabe...

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