Menos juguetes

Desarrolla los talentos y la creatividad de tu hijo a través del juego libre

¿Qué es el juego libre? ¿Cuándo es bueno y cuando no involucrarse en el juego de los niños? Hablamos con Lalu Gómez, psicóloga y psicoterapeuta sobre pedagogías alternativas y la importancia del juego libre.

“Cuanto menos haga un juguete, más hace la mente del niño”. Todos hemos escuchado esta frase en alguna ocasión. La realidad es que los profesionales de la infancia y la educación coincidimos en la idea de que no hacen falta juguetes muy sofisticados para que el niño aprenda, especialmente en los primeros años. En todas las épocas y en todas las civilizaciones los niños aprenden e incorporan conocimientos y normas sociales a través del juego, independientemente del número de juguetes que posean. La imaginación es el arma más poderosa de la que dispone la mente del niño.

Veamos algunas recomendaciones para potenciar o facilitar el juego libre y el desarrollo óptimo de los niños a todos los niveles:

- Promover espacios individuales de juego. Hay un momento en que los niños necesitan hacer juegos propios de su edad, con menor impulsividad y descontrol, y de repente llega el hermano pequeño y lo destruye todo. Esto es natural y normal, y será más fácil que lo acepte si garantizamos un espacio o un ratito en el que pueda jugar protegido del torbellino de energía del pequeñín.

- Favorecer que elijan y muestren sus preferencias. Esto será muy sencillo cuando coincida con nuestra expectativa inicial, pero será especialmente importante garantizarlo cuando no sea así. Para el niño, sentir que tiene derecho a elegir y decidir es una experiencia muy temprana de identidad y autoestima, y le permitirá cuando sea más mayor defender sus intereses y puntos de vista.

- Permitir que elija el juego que quiera (aunque sea siempre lo mismo) “Siempre me pide el mismo cuento”, o “ahora le ha dado por jugar a los atascos  con los coches”. En general los niños repiten y muestran preferencia por aquel juego que viene a equilibrar o a sintonizar con su estado interno. Una y otra vez. Y los papás a veces nos preguntamos “¿otra vez?, ¿no se cansa?”. No se cansan, no, y mientras no haya indicios de malestar o desajuste en otras áreas, el hecho de que tienda a repetir el mismo juego no tiene por qué ser preocupante. Y si tienes dudas, siempre será mejor consultar con algún profesional que conoce al niño de cerca, como su profe, o a un psicólogo infantil.

- Entender que poco a poco irá incorporando la parte social. Si tu hijo no se siente obligado a compartir, si favoreces que observe y entienda que estar en sociedad (al igual que estar en familia) a veces supone ventajas (disfruto de cosas que no podría hacer yo solo), y que otras veces conlleva renuncias (he de compartir y/o cooperar con otros), irá cogiendo el truco. El balance es siempre positivo. 

- Equilibrar el tiempo de juego guiado por el adulto: está fenomenal que reservemos un tiempo en el que les acompañamos y jugamos con ellos, pero probablemente en esos casos es hilo del juego está siendo marcado por nuestra expectativa o expresión de agrado (es decir el niño hará y propondrá aquello que el adulto prefiere). 

- La atención nace en las actividades. Igual que a los adultos nos resulta fácil mantener la concentración en algo que nos gusta y nos agrada, los primeros indicios de atención en el niño se dan en cosas que le llaman la atención, por sencillas que sean. Esa capacidad de asombro es fundamental para el desarrollo de todas las adquisiciones cognitivas y más adelante, académicas. 

- La creatividad es un proceso que nace de la improvisación y de la consideración todas las opciones. Trata de adquirir una posición de escucha, de observación, te llamará la atención la cantidad de opciones e ideas que se le ocurren.

- No trates de ponérselo fácil, no intervengas inmediatamente cuando experimente frustración o impaciencia. Precisamente resolver un problema es una buena base para resolver otros, de manera que es muy útil esperar a que el propio niño busque y tantee diversas opciones, y también que aprenda a pedir ayuda. Recuerda que todo lo que aprenda contigo será lo que ponga en marcha más adelante en el colegio y entornos sociales.

- Facilita la variedad de materiales, y a menos estructurados mejor (telas, piezas de madera, cortezas, conchas, pinturas, plastilina…).

- Los niños juegan al mundo que ven, por tanto vivirán la vida que han jugado. Si ponen en marcha un juego variado, rico, y poco estereotipado, podrán vivir una vida plena y feliz. Si pretendemos que hombres y mujeres desarrollen sus talentos y aspiraciones, y que participen de la crianza y la educación de los hijos, un primer paso es que los niños y las niñas jueguen a lo que quieran, que en los primeros años es “a todo”. No existen juegos de niñas y juegos de niñas, en la etapa 0 a 3 todos los niños adoran los juegos de movimiento y actividad (saltar, correr), así como los juegos más simbólicos (muñecos, cocinitas…). Asegúrate de que tiene variedad de materiales con amplias posibilidades (en lugar de un montón de juguetes repetidos del mismo tipo).

El juego es la principal ocupación de la primera infancia. Ojalá todos los adultos podamos recuperar a través de nuestros hijos esa mirada de ilusión, de pureza y de verdadero interés por todo lo que la vida nos pone delante. Aprovechemos cada momento para que ellos nos enseñen. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Puedes encontrar más ideas sobre juguetes y materiales que favorecen el desarrollo de la imaginación y la creatividad en los niños aquí.

 

Lalu Gómez es psicóloga y psicoterapeuta especializada en Infancia y Familias, y Consultora en Salud, Liderazgo y Talentos. Puedes encontrarla en su web, en FacebookTwitter o Instagram.

Producción de vídeo: Pablo Cantudo y Jesús Nicolás

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Etiquetas: cómo educar hijos, familia, jugar, juguetes material reciclado

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