Sueño infantil

Los niños que duermen poco tienen más probabilidad de ser obesos

Esta es una de las conclusiones de una investigación que analiza la relación entre las horas de sueño de niños menores de 7 años con su índice de masa corporal y otras medidas relacionadas con la obesidad.

Los niños que duermen poco tienen más probabilidad de ser obesos

Dormir es muy importante, y en los niños más aún. No solo mejora su capacidad de aprendizaje y estimula su desarrollo, sino que también protege de la aparición de enfermedades cardiovasculares y, como acaba de demostrar este estudio publicado en la revista Pediatrics, del riesgo de desarrollar obesidad.

 

"Nuestro estudio encuentra evidencia convincente de que dormir menos de lo recomendado en los primeros años de vida es un fuerte factor de riesgo de obesidad y adiposidad", explica Elsie Taveras, del Hospital General Infantil de Boston (EEUU), y una de las autoras del trabajo. En concreto, los niños con sueño insuficiente tenían un índice de masa corporal 0,48 puntos mayor que el resto.

 

Los investigadores preguntaron sobre hábitos de sueño a más de 1.000 madres cuando sus hijos tenían seis meses, tres y siete años. Además, recabaron datos de peso y altura, grasa total, grasa abdominal, y circunferencia de abdomen y cadera. Definieron como “sueño insuficiente” pasar menos de 12 horas diarias durmiendo entre los 6 y los 24 meses, menos de 10 horas hasta los 4 años y menos de 9 entre los 5 y los 7 años.

 

Los resultados revelaron que los niños en la posición más baja de la tabla de sueño tenían medidas corporales que indican obesidad y adiposidad. Esta asociación se encontró en todas las edades, indicando que no hay una etapa crítica sino que el sueño es igual de importante a lo largo de toda la infancia.

 

¿Por qué esta relación entre el descanso y la obesidad? No está muy claro, aunque los investigadores apuntan a la influencia del sueño en la secreción de hormonas que regulan la saciedad. También hay otros factores, por ejemplo, un niño que pasa más tiempo despierto tiene más ocasiones para picotear y comer a deshora, sobre todo si se dedica a actividades sedentarias como ver la televisión.

 

“Aunque se necesitan más estudios para determinar si una mejora en la cantidad y calidad de sueño puede ayudar a reducir la obesidad”, explica Taveras, “recomendamos a los médicos que enseñen a los niños y a sus padres a llevar hábitos que favorezcan el descanso, como por ejemplo limitar las bebidas con cafeína y el uso de dispositivos electrónicos justo antes de ir a dormir. Todo esto contribuye a un sueño de calidad, y los niños estarán más descansados, más alerta y concentrados en colegio, tendrán mejor humor y, en general, una mayor calidad de vida”.

 

Fuente: MassGeneral Hospital for Children, Boston

 

 

Etiquetas: desarrollo infantil, obesidad, salud niños, sueño

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