Primeros auxilios

Accidentes en la piscina: cómo actuar

Golpes, calambres, mareos e irritación de ojos son las lesiones más comunes en la piscina. ¿Sabes qué hacer cuando las sufre tu hijo?

Calambres:

Calambres

Los músculos de la pierna, el muslo o el pie se agarrotan. El niño llora y se queja de que le duele mucho una pierna.

Qué hacer:

Sácale del agua. Estírale la pierna y los dedos y fricciona la piel con suavidad. Repite estas acciones hasta que el dolor haya cesado.

 

Golpes

El niño pierde pie en la piscina, resbala y se golpea con el borde.

Qué hacer:

Si está herido: Lava la lesión en la ducha con agua y jabón, desinféctala con povidona yodada acuosa y déjala al aire.

Si no tiene heridas: Aplica sobre la lesión hielo envuelto en un paño. Si el niño se queja de dolor, dale un analgésico.

 

Mareos, temblores, malestar general y vista nublada

Son los síntomas de lo que popularmente se conoce como “corte de digestión”, algo que puede suceder cuando el niño se baña o hace ejercicio físico intenso poco después de haber comido.

Qué hacer:

Tranquilízale, pídele que descanse hasta que se le pase el malestar y no permitas que vuelva a entrar en el agua. Si no mejora, llévale al centro médico.

 

Nariz, boca u ojos irritados

Sucede cuando el agua tiene una cantidad excesiva de cloro.

Qué hacer:

Lávale la cara con abundante agua de la ducha y llévalo a un centro médico porque una dosis elevada de cloro puede causar problemas graves.

Vigila en todo momento a tus hijos. Si el niño es pequeño, báñate con él y si es mayor, quédate cerca del agua mientras se baña.

 

Hidrocucción

El niño entra de golpe en el agua después de haber estado mucho tiempo al sol. Puede perder el conocimiento por un paro cardiorespiratorio.

Qué hacer:

Es un accidente grave: sácale inmediatamente del agua y hazle las maniobras de reanimación y avisa al 112.

Pide auxilio

Si ves que el niño tiene problemas en el agua:

  • Está en vertical.
  • Levanta el cuello e intenta sacar la cabeza mientras con los brazos trata de apoyarse en el agua (no pide socorro porque no puede hablar, tiene que coger aire para respirar).

 

Asesores: David Rigat, formador nacional de socorrismo acuático de Cruz Roja. Abel Martínez Mejías, pediatra instructor de reanimación cardiopulmonar y formador del Área de Salud de la Cruz Roja

 

 

Etiquetas: accidentes infantiles, piscina, salud niños, vacaciones, verano

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