Salud de los bebés

5 claves para elegir los primeros zapatos de tu hijo

Los primeros pasos son un hito muy emocionante en el desarrollo de los más pequeños, pero a la hora de elegir los zapatos con los que caminará, no hay que olvidar estos cinco consejos

“Los niños no necesitan zapatos hasta que no empiezan a andar”, empieza explicando el podólogo Ignacio Ruiz Saiz-Aja, coordinador de Atención Podólogica en los CMM madrileños, “es más, incluso cuando comienzan a dar sus primeros pasos tampoco habría que ponerles calzado”. Para caminar en casa, un par de calcetines puede ser más que suficiente, pero a la hora de salir a la calle lo conveniente es abrigar y proteger al pie si el niño va a caminar por el suelo.

En este punto, y ante la ingente cantidad de modelos diferentes disponibles en el mercado, elegir el zapato que mejor se adecúe a los pies del menor puede ser una odisea. El podólogo señala algunas características más importantes que pueden facilitar esta complicada tarea con la seguridad de que el calzado escogido será el idóneo:

zapatos bebé
Lo conveniente es que en casa los niños no lleven zapatos

1. Una forma amplia

El calzado ajustado no es beneficioso para los pies en crecimiento de los niños. La forma del zapato debe ser amplia para permitir libertad de movimientos y una correcta articulación de los dedos. En este mismo sentido, se recomienda que el empeine esté hecho con piel muy blanda. 


2. Una suela flexible

Algo fundamental para que el pie desarrolle plena funcionalidad es que el zapato se adapte a las diferentes necesidades de pisada del niño. Por eso, la suela tiene que ser flexible y antideslizante. Así, podrá llevar a cabo todo el movimiento que implica una pisada y ponerse de puntillas. La parte delantera debe ser manipulable, de forma que solo con una ligera presión de la mano se doble hasta formar 90º.


3. Un contrafuerte robusto

Es importante que el contrafuerte, la parte de atrás del zapato, sea robusto para estabilizar el talón y evitar el riesgo de torsiones laterales.


4. Por debajo del tobillo

No es recomendable que el zapato tenga forma de bota, para que no impida la movilidad de la articulación. Pero “en algunos casos, sobre todo en aquellos niños a los que les está costando andar o tienen algún problema motor, la bota sería lo ideal”, apunta Ruiz Saiz-Aja.


5. Sin plantilla

El zapato nunca debe incorporar una plantilla correctora. En caso de que fuera necesario, debería ser prescrita por un especialista tras un adecuado diagnóstico y valoración. 

 


En muchas ocasiones los zapatos, concretamente la existencia de deformidades en los mismos tras su uso, pueden indicar una mala pisada. Es fundamental prestar atención a desgastes anormales o excesivos de suela y tacones, así como a la alineación en la zona de los tobillos. La mejor edad para corregir la mayoría de las alteraciones funcionales de los pies es a partir de los tres años, por lo que una detección precoz, seguida de un tratamiento podológico en caso de que fuera necesario, podría evitar en gran medida patologías no solo en los pies, sino también en las rodillas, la cadera o la columna.

 

 

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