Causas y tratamiento de la acetona

Acetona, ¿qué es?

La acetona es un trastorno habitual en la primera infancia, síntoma de un desorden metabólico que desaparece en pocos años. ¿Quieres saber por qué aparece?

Acetona, ¿qué es?

La acetona es un trastorno alimentario que acompaña a veces a algunas enfermedades, cuando el cuerpo necesita quemar grasas ante la falta de azúcares complejos para obtener energías, acumulándose en la sangre y produciendo un malestar en el niño. Es una respuesta involuntaria del organismo ante una carencia y produce tres sustancias (Äcido acetoacético, ácido beta-hidroxibutírico y acetona), que al mezclar la acetona con el aire produce un olor característico. Otros síntomas son la somnolencia, la inapetencia y la irritabilidad. También puede presentar dolor de tripa o de cabeza, vómitos, fiebre u ojeras...

 

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Causas de la acetona

La acetona puede producirse por diferentes situaciones:

  • Un ayuno prolongado, facilitando la quema de grasas para la obtención de energía al no tener azúcar. 
  • Si la alimentación seguida por el peque contenía muchas grasas
  • Si el niño ha vomitado, terminando con la reserva de azúcares en su cuerpo.

El aliento del niño que padece acetona tiene un olor peculiar, semejante al de la manzana. Es probable que demande agua a menudo y que tolere mal las comidas. Puede incluso que se queje de dolor de tripa.

 

 

¿Cómo saber si mi hijo tiene acetona?

Aunque no es una enfermedad, conviene confirmar si el pequeño tiene o no acetona. En farmacias se comercializa un producto específico a modo de test que indica si hay un nivel de acetona elevado. Es mediante un stick que habra que mojar con unas gotas de orina del niño, y que obtendrá color morado si es positivo. 

Tratamiento de la acetona

Para tratarla, lo mejor es eliminar las grasas de su dieta y aumentar el consumo de zumos de frutas o de agua azucarada. Si la acetona ya está presente, es recomendable daruna manzanilla que tome a pequeños sorbos con un poco de azucar, o incluso algún zumo de fruta. Las bebidas de cola, sin cafeína, o los refrescos azucarados también podrían combatirla, pero son preferibles los líquidos anteriores.

Si el niño vomita, y ha comido muchos alimentos con grasas o azucarados, será necesario darle alimentos ligeros, entre los que habría que incluir carbohidratos complejos, como pan, pasta o arroz, y frutas y verduras. No debemos proporcionarle carne, lácteos grasos, embutidos, fritos, dulces y chocolate. Cuando se vaya sintiendo mejor, podremos ir añadiendo algunos alimentos como leche o yogur descremado o pasta, arroz o patata con un poco de aceite de oliva. Al pediatra deberemos avisarle solo si aparece aunque el niño haya mantenido una alimentación saludable.

Si está producida por la diabetes, el cambio de dieta como tratamiento resulta insuficiente para mejorar el estado del niño por lo que el pediatra le prescribirá una medicación. Además de necesitar un mayor control médico y seguimiento del propio trastorno de la diabetes, ya que la diabetes no se trata de un trastorno pasajero. 

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