Enfermedades infantiles

Anemia en niños: ¿Qué es y por qué se produce? ¿Cómo se trata?

La anemia es una enfermedad muy común en determinados grupos de edad, especialmente en la infancia y en la adolescencia, cuando el crecimiento suele ser bastante rápido.

Se estima que entre un 20 y un 25 por ciento de los niños tendrán anemia en algún momento de su infancia, aunque existen dos grupos de edad en los que esta afección es más común: el primer año de vida y la adolescencia, debido principalmente al crecimiento tan rápido que ocurre en este período.

La anemia, como veremos, consiste en una afección o enfermedad en la que los glóbulos rojos del cuerpo se encuentran por debajo del nivel considerado como normal en función de la edad que en ese momento tenga el niño.

Esta condición puede causar que el pequeño se muestre pálido, cansado o débil, además de irritable. Por suerte, aunque es cierto que estos síntomas pueden llegar a alertar a muchos padres, la realidad es que la anemia es, por lo general, muy fácil de tratar, sobre todo si es detectada tempranamente.

¿Qué es la anemia? ¿En qué consiste?

La hemoglobina es la responsable de transportar oxígeno a los tejidos. En algunos tipos de anemia, las células pueden tener muy poca hemoglobina, o ésta ser disfuncional.

Así, cuando un niño tiene anemia significa que su cuerpo no tiene la suficiente cantidad de glóbulos rojos, una proteína que posee un pigmento especial, que hace posible tanto el transporte como la entrega de oxígeno a otras células del organismo.

¿Cuáles son sus causas? ¿Por qué se producen?

Existe una amplia variedad de causas que pueden ocasionar que un niño tenga anemia, desde la pérdida de sangre hasta determinadas deficiencias, lo que determinará el tipo de tratamiento médico. No obstante, en la mayor parte de las ocasiones, las causas tienden a no ser preocupantes.

No obstante, debemos tener en cuenta que un niño puede volverse anémico si su organismo:

  1. No produce la suficiente cantidad de glóbulos rojos. Ocurre, por ejemplo, cuando la dieta del pequeño no es capaz de aportar suficiente hierro y otros nutrientes. Es lo que sucede, de hecho, con la anemia por deficiencia de hierro.
  2. Pierde glóbulos rojos. Principalmente como consecuencia de un sangrado o hemorragia. Es lo que ocurre habitualmente cuando la niña llega a la adolescencia y comienza con menstruaciones abundantes. Aunque también puede producirse por una pérdida de sangre a largo plazo, especialmente a través de las heces (deposiciones).
  3. Destruye una mayor cantidad de glóbulos rojos. Es un tipo de anemia que surge cuando el pequeño ha heredado algún tipo de trastorno que afecta a los glóbulos rojos (como ocurre con la anemia de células falciformes), o cuando padece una patología o enfermedad subyacente.

En la infancia la causa más habitual de deficiencia de hierro es la ingesta dietética inadecuada. Aunque también puede producirse por una pérdida crónica de sangre oculta, algo que habitualmente ocurre por un consumo excesivo de leche de vaca, divertículos de Meckel, enfermedad inflamatoria intestinal, o por parásitos. 

Una infección concurrente, ya sea bacteriana o viral, puede conducir igualmente a una disminución en la utilización del hierro, así como en la producción de glóbulos rojos.

En la adolescencia ocurre el segundo pico de deficiencia de hierro, como consecuencia del crecimiento acelerado, la menstruación y una ingesta poco adecuada de hierro en la dieta.

¿Qué síntomas pueden advertir que el niño tiene anemia?

Los síntomas dependen directamente de la etapa en la que se encuentre el niño. Así, por ejemplo, existen una serie de síntomas comunes como:

  • Piel, mejillas y labios pálidos.
  • El interior de los párpados y de las uñas (lecho ungueal) presentan un color mucho más pálido de lo normal.
  • Irritabilidad.
  • Debilidad leve.
  • Cansancio poco habitual. Por ejemplo, toma siestas con frecuencia y se cansa con actividades con las que antes no se agotaba tanto.
  •  Ictericia: color amarillento de la piel o de los ojos.

Cuando la anemia es grave, además de los síntomas mencionados anteriormente, también pueden surgir otros signos o señales adicionales:

  • Frecuencia cardíaca rápida.
  • Dificultad para respirar con normalidad.
  • Inflamación o hinchazón tanto de las manos como de los pies.
  • Dolores de cabeza.
  • Desmayos o mareos.
  • Mayor irritabilidad.
  • Síndrome de piernas inquietas.

Por otro lado, puede existir otro síntoma aún más evidente. Y es que aquellos niños que tienen una carencia de hierro en sus dietas pueden ingerir elementos fuera de lo común, como hielo, tierra o arcilla. 

Es un tipo de comportamiento que médicamente es conocido bajo el nombre de “pica”, y aunque no es peligroso, sí puede ser grave, en especial si el niño consume algún tipo de elemento tóxico. No obstante, desaparece en cuanto la anemia es tratada.

¿Cómo se trata?

El tratamiento médico dependerá directamente de la causa que esté ocasionando la anemia en el niño o en el adolescente, así como de su gravedad. Existen una serie de tratamientos que comúnmente se administran, como pueden ser:

  • Medicamentos y suplementos que ayudan en la producción de hierro.
  • Si se trata de un bebé lactante, se administra un preparado rico en hierro.
  • Cambios en la dieta: reducir la cantidad de leche y aumentar el consumo de alimentos ricos en hierro, como la carne y las verduras.
  • Suplementos de ácido fólico, así como de vitamina B12. 

Cuando la anemia es causada por una enfermedad mucho más grave, entonces puede ser necesaria la realización de transfusiones de sangre (especialmente para la anemia hipoplásica, las hemoglobinopatías y la talasemia), o un tratamiento con medicamentos con el fin de combatir infecciones.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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