Así evitas que tu hijo sea obeso

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El 43% de los niños españoles de entre 7 y 8 años tienen sobrepeso u obesidad. ¿Sabes qué puedes hacer para que tu hijo no engorde demasiado?

contra la obesidad

La obesidad infantil es una pandemia en los países industrializados, y España no se queda atrás. El 43% de los niños españoles de entre siete y ocho años tienen sobrepeso u obesidad, según el último informe Aladino.

Las implicaciones del sobrepeso para los niños no son solo estéticas, ni psicológicas (complejos, falta de adaptación…). Un niño obeso tiene muchas probabilidades de ser un adulto obeso y aumenta de manera considerable el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares o diabetes y de reducir su esperanza de vida.

La mayoría de las iniciativas institucionales contra el sobrepeso están pensadas para niños a partir de los seis-ocho años, la edad del llamado “rebote adiposo”, pero este problema comienza a gestarse desde antes de la concepción.

Cuidados durante el embarazo 

El metabolismo del ser humano se “programa” en gran medida durante los nueve meses de gestación y en los primeros meses de vida, lo que se llama “los primeros mil días”. Si la madre gana mucho peso o está obesa en el embarazo, el futuro bebé tiene más probabilidades de ser obeso en el futuro. Por eso es tan importante controlar el peso de la futura mamá y, si tiene sobrepeso, que el aumento de kilos sea menor al habitual.

En España la crisis económica no ha repercutido en la cantidad de comida que consumen las familias, pero en algunos casos sí en su calidad. Las frutas y verduras frescas, una buena carne o el pescado, imprescindibles en la dieta de la embarazada y los niños pequeños, son más caros que los productos elaborados. Todos debemos tener acceso a ellos, pero en estos grupos de población debería estar garantizado.

Dame pecho, mamá

Es el siguiente hito en los primeros mil días. La lactancia materna en exclusiva es la alimentación ideal para los bebés hasta los seis meses. Numerosos estudios apuntan que tiene un efecto protector respecto al sobrepeso en la edad adulta, y así lo reconoce la OMS. Ahora bien, determinar sus repercusiones sobre la salud a años vista es difícil, porque influyen muchos otros factores. A principios de 2016, Michael Kramer, director del emblemático estudio PROBIT sobre los efectos de la lactancia a largo plazo, declaró que no han podido demostrar su incidencia en la obesidad. Lo que parece claro es que si das el pecho pero no cuidas la alimentación ni haces ejercicio, los antecedentes de los primeros meses de vida pierden importancia. En Ser Padres seguimos defendiendo la necesidad de que los espacios públicos, la legislación y los entornos laborales sean respetuosos con las madres y bebés lactantes y faciliten y promuevan la lactancia.

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La actividad física, una prioridad

Hemos pasado de ser una sociedad que vivía en la calle, a estar constantemente enganchados a una pantalla. Móviles y tabletas desde edades muy tempranas, televisiones en las habitaciones de los niños, ocio sedentario... La obesidad infantil tiene múltiples causas, pero la que pesa más, según los expertos, es esta. Si nosotros, los padres, tenemos hábitos sedentarios, nuestros hijos también los tendrán. Tenemos que conseguir que la actividad física forme parte de nuestra vida: caminar a ritmo normal, subir las escaleras o ir andando al colegio deberían ser hábitos cotidianos. Nuestra responsabilidad con los niños menores de cuatro años es garantizar que pueden jugar al aire libre con otros niños con frecuencia, compartir con ellos a juegos que impliquen movimiento desde bebés y acostumbrarnos a rutinas familiares activas. Y, en las aulas de Educación Infantil, propiciar actividades y espacios para moverse.

Aprender a comer

No se trata de obsesionarse con las cantidades, ni con el sistema con el que le ofrecemos los nuevos alimentos a partir de los seis meses. Lo importante es que el niño tenga una dieta variada, en cantidad suficiente y en un entorno agradable. A partir de los dos años, la alimentación saludable es lo que marca la pirámide de la alimentación. Todas las comidas principales del día deberían contener hidratos de carbono (pan, pasta, patatas), una parte de verduras y frutas y una parte de proteínas (carne, pescado o legumbres). El truco está en preparar habitualmente la comida en casa, acompañar la carne o el pescado con guarniciones que tengan peso en el plato (verdura, guisantes, zanahoria, patata…) y recuperar los guisos de siempre: garbanzos con arroz, potaje, paella… que combinan los tres elementos. Y es importante no saltarse ninguna comida. Recordemos que los hábitos de alimentación se aprenden en los tres o cuatro primeros años.

Nada de  obligar

Debemos permitir que los niños regulen su propio apetito. Pero dejar que un niño coma solo lo que le gusta, si rechaza grupos enteros de alimentos, tampoco es la solución. No pasa nada porque se coma solo la mitad del plato de verduras. Lo que no le hace ningún bien es darle un plato de patatas fritas para que al menos coma algo.

¿Los malos de la película?

Como en todos los países industrializados, en España “pecamos” en la nutrición infantil de: exceso de proteínas (ojo con los lácteos en estas primeras edades), sal, grasas y azúcares y abuso de precocinados y snacks. Claro que se puede comer unas gominolas, un bollo o unas patatas fritas un día especial, el problema está en consumirlos cotidianamente. La mejor manera de evitar los excesos con estos elementos es desplazar su consumo aumentando el de frutas y verduras. Y, cuanto más tarde nuestro hijo en probar algunas cosas, mejor. La legislación y la industria deben garantizar que se incluye la menor cantidad posible de grasas saturadas, sal y azúcares en los alimentos. Es imposible que cada producto respete la recomendación de la OMS de que en el conjunto de la dieta los azúcares no sean más del 5 o el 10 %, pero las iniciativas para reducir su presencia redundarán en el bien de todos.
También hay que tener cuidado con la duración del sueño: ya a los 7 años, la prevalencia de obesidad es inferior en niños que duermen 10 horas de media en relación con los que duermen menos de 7 horas.

 Asesores: Juan José Díaz Martín, especialista en la Sección de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Universitario Central de Asturias y vocal de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP) y del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y coautor del Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España. José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y coautor del Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España.

 

Etiquetas: alimentación del bebé, peso bebé

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