Desarrollo

Así tienen que ser sus primeros zapatitos

No conviene que el zapato del niño que empieza a andar lleve una plantilla anatómica. El zapato del niño, mejor sin plantilla

zapato

Antes se tendía a fabricar para los niños zapatos muy rígidos con plantillas anatómicas con el arco del pie muy marcado para "ayudar a formar" el pie del niño. Sin embargo, no es el zapato el que forma el pie, sino los propios músculos, tendones y ligamentos de la planta del pie. De hecho, los pequeños que caminan descalzos tienen más puente que los que siempre llevan zapatos.

Zapatos flexibles

Por lo tanto, los primeros zapatos de los pequeños no deben tener plantillas y han de ser flexibles (podemos comprobarlo en la tienda, verificando que la parte delantera se dobla con facilidad). Sobre todo para los niños de poco más de un año, el calzado debería ser algo parecido a un guante. Esto no es solo importante desde el punto de vista físico.

Desde que nació, el bebé ha utilizado su cuerpo (sus manos, sus pies, su boca...) para conocer el mundo que le rodea. Después, aprendió que esos deditos regordetes eran parte de él, y chuparse los pies le sirvió para tomar conciencia de sí mismo. Ahora que empieza a andar, sus pies siguen jugando un papel fundamental en el conocimiento del entorno, que cada vez se hace más grande, por lo que no hay que restarles sensibilidad.

Es importante que el zapato se adapte a las irregularidades del terreno para que las vaya integrando en el cerebro: caminar por piedrecitas es diferente que sobre un suelo liso que resbala o sobre césped. Tiene que integrar todas esas sensaciones y también las de su propio cuerpo: cuando pones un pie en el suelo hay un ligamento que trabaja más, otro que trabaja menos... así se refuerza la musculatura y el mismo cuerpo va aprendiendo cómo se mueven las articulaciones.

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