Autismo infantil

¿Y si mi hijo es autista?

Los síntomas más evidentes de que un niño es autista son su desinterés con respecto al mundo exterior y una gran capacidad de concentración en su propia intimidad, pero las manifestaciones del espectro del autismo son muy variadas.

Indicadores de que el niño puede presentar un trastorno del espectro del autismo (TEA):

El autismo es un trastorno en las capacidades de reconocimiento y comunicación social. Se caracteriza por patrones repetitivos de actividad y tendencia a la rutina.

¿Qué síntomas pueden indicar que un niño es autista? Existen algunos indicadores tempranos en el desarrollo de los niños que hacen recomendable un estudio más exhaustivo para confirmar o descartar el autismo.

El diagnóstico precoz es particularmente importante: cuanto antes lo detectemos, antes podrá recibir el niño los cuidados y la estimulación que necesita.

La Confederación Autismo España, que agrupa a 70 entidades que trabajan con personas con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) y sus familias, señala ciertos indicadores en función de la edad del niño. Es un primer lugar fundamental al que acudir para resolver dudas y encontrar recursos y especialistas en tu zona.

Indicadores de que el niño puede presentar un trastorno del espectro del autismo (TEA):

Hacia los 12 meses

  • No balbucea.
  • No hace gestos como señalar, mostrar objetos o saludar.
  • No reconoce su nombre.

Hacia los 18 meses

  • No dice palabras sencillas.

Entre los 18 y los 36 meses:

  • Sordera aparente, no responde a las llamadas e indicaciones. Parece que oye algunas cosas y otras no.
  • No persigue por la casa a los miembros de la familia ni alza los brazos cuando está en la cuna para que le cojan. Parece que nos ignora.
  • Cuando se le recoge de la cuna o el parque no sonríe ni se alegra de ver al adulto.
  • No señala con el dedo y mira al adulto para comprobar que éste está también mirando donde él señala.
  • No señala con el dedo para compartir experiencias ni para pedir.
  • Tiene dificultades con el contacto ocular, casi nunca lo hace y cuando mira hay veces que parece que "atraviese con la mirada" como si no hubiera nada delante de él.
  • No mira a las personas ni lo que están haciendo.
  • Cuando se cae no llora y no busca consuelo.
  • Es excesivamente independiente.
  • Reacciona desproporcionadamente a algunos estímulos (es muy sensible a algunos sonidos o texturas).
  • No reacciona cuando se le llama por su nombre.
  • Prefiere jugar solo.
  • No dice adiós.
  • No sabe jugar con los juguetes.

A partir de los 36 meses:

  • Tiende a ignorar a los niños de su edad, no juega con ellos ni busca interacción.
  • Presenta un juego repetitivo y utiliza objetos y juegos de manera inapropiada, ejemplo: gira constantemente los objetos, juega con trocitos de papel delante de los ojos, alinea objetos...
  • Puede presentar movimientos esteriotipados o repetitivos como aleteo con las manos, saltitos, balanceo... camina de puntillas.
  • Ausencia de lenguaje, o éste es repetitivo y sin significado aparente con tono de voz inapropiado. No dice cosas que antes decía.
  • No existe imitación.
  • Evita la mirada y el contacto.
  • Parece cómodo cuando está solo y tiene problemas para aceptar cambios en su rutina.
  • Tiene apego inusual a ciertos objetos.
  • Tiene muchas rabietas.
  • Está en su mundo.

 

Es imprescindible la evaluación por parte del especialista si el niño:

  • No balbucea o no hace gestos de interacción con 12 meses.
  • No dice palabras aisladas con 16 meses.
  • No dice frases completas con 24 meses.
  • Cualquier regresión o pérdida de habilidades adquiridas a cualquier edad.

 

 

Fuente: Confederación Autismo España

 

Etiquetas: autista, desarrollo infantil, enfermedades

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