Nutrición

Blanca García-Orea Haro: “Si no le gusta una fruta o verdura, preséntasela de otra forma”

¿Problemas y dudas con la alimentación de tus hijos? Tenemos respuestas y consejos de la mano de la experta nutricionista Blanca García-Orea Haro. ¡Toma nota!

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Foto Istock

La nutrición infantil y todos los temas relacionados con la alimentación de los niños genera muchas dudas, incertidumbre y más de un quebradero de cabeza. Hablamos con Blanca García-Orea Haro, nutricionista clínica, especializada en nutrición digestiva y hormonal y muy activa en redes sociales en su cuenta @blancanutri para dar respuesta a algunas de las preguntas más frecuentes entre padres y madres.

¿Cuáles crees que son las causas que más han hecho subir la obesidad infantil en nuestro país?

Creo que uno de los motivos fundamentales es el desconocimiento que tienen los padres y, por tanto, la población infantil sobre la buena nutrición. Cada vez compramos más comidas ya preparadas, se cocina menos que antes (tenemos menos tiempo) y los niños no aprenden a experimentar con los alimentos. Es importante enseñarlos a hacerlos de diferentes maneras y en diferentes texturas para que no se aburran de comer siempre lo mismo y, además, probarán más cosas nuevas.

El sedentarismo es otra causa importante: cada vez nos movemos menos, los juegos son estáticos y se hace poca actividad física.

Una mala alimentación, exceso de azúcares, grasas de mala calidad y harinas refinadas, junto al sedentarismo, provocan sobrepeso y obesidad, lo que causa, cada vez más temprano, problemas hormonales, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, etc.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos los padres a la hora de alimentar a nuestros hijos?

Normalmente, el principal error es recurrir a snacks rápidos y poco saludables, como las galletas, a todas horas (en el desayuno, a media mañana y en la merienda), los cereales azucarados, los zumos y otros alimentos ultraprocesados.

¿Se debe obligar al niño a comer frutas y verduras aunque las rechace? ¿Cómo conseguir que le atraigan?

Más que obligar lo ideal es que, si no les gustan, la próxima vez que prueben esa misma fruta o verdura se presente de otra forma, con una textura diferente u otro acompañamiento. Muchas veces el fallo es nuestro, hacemos la comida monótona y poco divertida.

Corta la fruta en diferentes formas, por ejemplo, existen moldes de corazones o mariposas, incluye diferentes colores de verduras en el plato y, sobre todo, explícales qué comen los bichitos buenos de sus barriguitas, eso lo encontrarás en mi libro Sanotes, sanitos.

¿Es bueno eso de “Hasta que no te termines el plato no te levantas de la mesa”?

Yo pienso que imponer algo por las malas no es el camino, precisamente por eso escribí este libro. Creo que los niños necesitan comprender qué tienen dentro de su cuerpo, por qué tienen que comer bien, qué hacen los alimentos dentro de nosotros, cuáles son sus repercusiones, etc. Cuando comprendemos por qué hacemos las cosas, somos más libres y estamos más dispuestos a llevar a cabo los cambios.

¿Cómo conseguir que nuestro hijo adelgace?

Es tan fácil como que coman bien, que no tome alimentos ultraprocesados que hemos asimilado como normales en nuestra dieta diaria, como las galletas, los zumos o refrescos, los cereales azucarados, bollos, helados, etc. Todos estos productos pueden comerse de manera esporádica, pero en ningún caso a diario.

¿Por qué suelen estreñirse los niños?

Porque cuando nos alimentamos mal, como hemos dicho anteriormente (galletas, zumos, azúcares varios, etc. ), nos falta la fibra, fundamental para alimentar a nuestros bichitos buenos y que ellos nos ayuden a eliminar lo que no necesitamos a través de las cacas.

¿Cómo evitarlo?

Cambiando la mentalidad y entendiendo la función que realiza la alimentación en nuestro cuerpo.

Y si ya está estreñido, ¿cómo actuar?

Normalmente, cuando empieza a comer fruta entera, incluye más verduras en su dieta y bebe suficiente agua suele cambiar la situación.

¿Son recomendables los supositorios de glicerina?

No es que no sean recomendables, es que si los necesitamos en un momento puntual está bien, pero para nada son una solución. Esta hay que buscarla en la alimentación o en otro sitio.

¿Cómo deben ser las cacas de nuestros hijos?

Las cacas de los más pequeños son un mundo aparte, pero lo que debemos tener claro es que si aparecen hilos de sangre, heces blancas o de color negro de forma recurrente debemos revisarlo con el pediatra.

Después, dependiendo de la edad de los niños y el tipo de alimentación, serán de una manera u otra. Por ejemplo, las heces de transición en bebés suelen ser amarillentas y con grumos y los niños con alimentación complementaria suelen tener trocitos de alimentos en sus heces, de zanahoria o brócoli.

Lo más importante es revisar los cambios en las heces que se producen en poco tiempo, la textura, el olor y el color, y también es importante la sintomatología, si tienen la tripita hinchada, si les duele al defecar, etc.

¿Deben ir al baño todos los días?

En general, una caca saludable suele tener trocitos blandos, serpientes finas o suaves o en forma de espiral. Una caca que no sería tan saludable es aquella que tiene forma de bolitas y de tronco grueso y duro.

De esta forma, aunque nuestro hijo haga caca a diario, si es en forma de bolitas o de tronco duro, se consideraría estreñimiento. Por lo que es más importante ver cuál es la forma de las heces que la frecuencia en sí, ya que varía mucho de un niño a otro. Otro punto fundamental a tener en cuenta es, como contábamos antes, la sintomatología del niño: tripa dura e hinchada, dolor, molestia, gases, etc.

¿Qué deben tomar ante una gastroenteritis o si están con diarrea?

En este caso puntual se deben reducir las fibras (frutas, legumbres, etc.) de la dieta hasta encontrar mejoría y cambios en las heces. Por supuesto , no tomar ningún tipo de alimento ultraprocesado (galletas, zumos, refrescos, bollos, cereales azucarados, chucherías, derivados de azúcar y harinas refinadas).

Haciendo esto (y bebiendo suficiente agua) deberían mejorar las heces en cuestión de 2-3 días. Si no es así, debería de revisarse con el pediatra.

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