Enfermedades en el niño

Citomegalovirus en niños: qué es, causas y cómo se trata

En muchas ocasiones el citomegalovirus suele causar infecciones leves en los niños, aunque en otros casos tiende a cursar con síntomas similares a los causados por la mononucleosis infecciosa.

Citomegalovirus en niños
Foto: Istock

El citomegalovirus es un virus perteneciente a la familia del Herpesvirus, una familia de virus que también incluye algunos de los virus responsables del herpes cutáneo (como es el caso del herpes labial), el herpes genital o incluso la varicela.

Aunque es muy contagioso, es originalmente poco resistente en el ambiente externo, de forma que puede ser fácilmente destruido con jabón, lejía, calor (por ejemplo, agua hirviendo) o con soluciones desinfectantes (como los geles hidroalcohólicos que utilizamos ahora diariamente).

Debido a que no es tan común que los niños se laven las manos habitualmente, y además tiendan a mantener un estrecho contacto social con otros niños, el citomegalovirus es una infección enormemente habitual en los más pequeños, sobre todo en niños menores de 3 años de edad, aunque es cierto que puede aparecer prácticamente a cualquier edad. 

Aún cuando en muchas ocasiones la infección es leve, lo que dependerá también de la edad, en las mujeres embarazadas sí puede provocar graves alteraciones del desarrollo del feto, pudiendo originar secuelas persistentes del sistema nervioso después del nacimiento.

¿Qué es el citomegalovirus?

En qué consiste el citomegalovirus
Foto: Istock

El citomegalovirus es un virus que infecta comúnmente a personas de todas las edades, en todo el mundo. Aunque en la mayoría de los casos la infección suele ser leve, en los niños puede causar una enfermedad asintomática o leve, o bien puede convertirse en una enfermedad grave y potencialmente mortal tanto en recién nacidos como en niños inmunodeprimidos.

Se caracteriza por ser un virus miembro de la familia de Herpesvirus, la misma familia a la que pertenecen virus comunes como el virus del herpes simple 1 y 2, virus de la varicela, herpesvirus humanos 6, 7 y 8 y el virus de Epstein-Barr (causante de la mononucleosis infecciosa).

Por suerte, aún cuando es extremadamente contagioso, se trata de un virus que no es muy resistente cuando se encuentra en el ambiente externo, por lo que puede ser fácilmente eliminado mediante sustancias de desinfección o de limpieza, así como bajo el efecto de las altas temperaturas.

¿Cómo se transmite?

Como ocurre con muchos virus, el citomegalovirus se transmite principalmente por contacto directo, a través de la saliva, secreciones nasales, lágrimas, sangre, la leche materna o la orina, entre otros. 

Es más, se ha encontrado que los niños menores de 3 años de edad tienden a representar una de las fuentes más comunes, de manera que muchos de los casos de citomegalovirus son diagnosticados en niños pequeños.

Dado que las secreciones respiratorias se convierten en la principal vía de transmisión, es común que sean los niños los que más se contagian, especialmente en la guardería.

¿Cuáles son los síntomas de una infección con citomegalovirus?

Si el niño pequeño no presenta ningún tipo de problema de salud ni problema relacionado con su sistema inmunológico, en la mayoría de las ocasiones lo más común es que la infección curse leve. Incluso es común que no se presenten síntomas (es decir, la infección cursa de forma asintomática).

No obstante, cuando surgen síntomas, uno de los más evidentes y principales es la retinitis, que puede causar visión borrosa, destellos de luz, puntos oscuros o incluso puntos ciegos. Pero no ocurre siempre.

De hecho, cuando la infección acaba extendiéndose por todo el cuerpo, es habitual que los síntomas se generalicen y se asemejen bastante a los que aparecen con la mononucleosis. Es decir, es normal que aparezca fiebre, debilidad muscular, fatiga severa, pérdida del apetito, dolor de garganta y la hinchazón de los ganglios linfáticos.

En ocasiones, también es posible que la infección se complique induciendo la aparición de otras enfermedades, como la inflamación del hígado o del bazo, o neumonía (cuando el virus coloniza los pulmones).

¿Cómo se trata?

La elección del tratamiento dependerá, evidentemente, de la gravedad de la infección, la condición del sistema inmunológico del niño y, sobre todo, de los síntomas que hayan podido surgir. 

Hoy en día muchos fármacos antivirales son capaces de combatir con bastante efectividad el citomegalovirus, aunque su prescripción dependerá de la edad del niño. En todo caso, se recomienda reposo y el control de los dolores musculares y de la fiebre, si surgen.

En cualquier caso, lo normal es que la infección se termine resolviendo por sí sola en apenas unos días o pocas semanas, por lo que lo más probable es que el niño vaya mejorando poco a poco.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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