El eterno debate

Coger frío te pone malo, ¿verdad o mito?

Tratamos de arrojar luz a una cuestión acerca de la cual no termina de calar el mensaje de los profesionales médicos en la población general, que sigue dando validez al relato popular.

Foto: Pexels
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Hay mensajes populares que desbordan sabiduría, pero también los hay que llevan (un poquito) al engaño. Ejemplos de uno y otro tipo hay muchos, tantos como mensajes por boca a boca conozcas, que en lo que respecta a la maternidad, la paternidad y la crianza son muchos, seguro. Uno de los que más debate genera es el del frío y la humedad como causa de catarros y gripes: ¿es verdad o se trata de un falso mito?

A este tipo de preguntas solo hay una forma de responderlas, en base a lo que dice la ciencia. Y esta tiene clarísimo que el frío no es el responsable directo de enfermedades como los catarros o la gripe, que por cierto son virus distintos. No está de más recordarlo aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. 

El motivo por el que se ponen malos

La inmensa mayoría de los médicos e instituciones médicas insisten en que es la transmisión directa a través de otra persona que emite el virus por medio de las llamadas gotas de Flugge que salen al exterior al estornudar, toser o hablar, las cuales se mantienen en el aire durante el tiempo suficiente para llegar a la mucosa de otras personas que estén en el mismo lugar. Esto no es algo nuevo para nosotros, que todavía estamos viviendo una pandemia desde hace año y medio de un virus que se contagia también así.

Podríamos escribir un libro citando a médicos que lo explican con sus propias palabras, pero basta la respuesta que dieron a Ser Padres en una entrevista de comienzos de este año Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, pediatras conocidos por su divulgación en las redes, donde se hacen llamar ‘Dos pediatras en casa’: “Los niños no se resfrían por caminar descalzos: de ser así, ser resfriarían mucho más en verano que es la época del año cuando más tiempo pasan sin zapatos. El problema es que cuando caminan descalzos en invierno, los padres dicen que han cogido frío”, afirman”.  

Afectan los cambios de temperatura?

Pero incluso sabiendo que la ciencia es clara al respecto, a muchas personas no les convence del todo esta teoría porque siguen creyendo que es más fácil enfermar cuando se produce un cambio de temperatura brusco o cuando el cuerpo está mojado o húmedo, por ejemplo. 

En este sentido, hay que decir que sí es cierto que se puede coger frío por estar mojado o por andar descalzo, sin ir más lejos. “Los pies están en contacto con el suelo, por lo que, en las épocas de verano, el uso de zapatos más ligeros o sandalias, favorece la pérdida de calor y ocurre de forma contraria en las épocas de frio, ya que podemos perder ese calor o “coger” frío, por lo que una buena elección de calzado y calcetines ayudará a que no entre el frío por los pies”, explican desde Podoactiva, que reconocen que en esto sí tienen razón las abuelas cuando dicen que “el frío entra por los pies”. 

No confundir virus con frío

La cuestión es confundir frío con virus. No, un catarro o una gripe no penetra como lo hace el frío. De lo que sí advierten algunos médicos es de que el cambio de temperatura brusco provocado por el frío puede debilitar las defensas de las vías respiratorias haciendo que la puerta de acceso al organismo de los virus tenga algunas grietas por las que pueda colarse con más facilidad.

Esto tiene que ver también con las condiciones climáticas del invierno, que provocan una sequedad de la mucosa de las fosas nasales que las hace más susceptibles a los virus, que además sobreviven mejor en esta época del año por la combinación de las bajas temperaturas y de la humedad. 

Por lo tanto, coger frío no te pone malo, si bien puede hacer que el cuerpo esté menos blindado ante los virus con los que convivimos a diario. A todas luces es mucho más efectivo, en espacios interiores, llevar una mascarilla puesta durante el invierno que ponernos zapatos, para que sirva de referencia, aunque sea un poco extremista la comparación. Es decir, con frío y mascarilla en espacios interiores donde hay muchas personas, alguna de ellas contagiada de un catarro, por ejemplo, hay menor riesgo de contagio que estar con un nivel alto de confort pero sin mascarilla. Y esto es así porque no es el frío el que nos hace enfermar. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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