¿Cómo diferenciarlas?

Cómo diferenciar una rabieta de una crisis sensorial en niños

Las rabietas infantiles aparecen con frecuencia en niños pequeños. Las crisis sensoriales, no. Veamos sus principales diferencias para saber distinguirlas en los menores.

Puede ser muy fácil confundir una rabieta infantil con una crisis sensorial, ya que pueden parecer muy similares cuando vemos a los niños teniéndolas, pero realmente no son lo mismo. Y, de hecho, son muy diferentes. Conozcamos las principales diferencias.

 

¿Qué es una rabieta?

Una rabieta infantil o berrinche emocional ocurre cuando un pequeño está intentando conseguir algo que quiere. Es como un arrebato.

Son bastante habituales entre niños muy pequeños, principalmente porque al no tener desarrollado el lenguaje y no saber expresarse adecuadamente, son el mecanismo que tienen para llamar la atención y conseguir lo que quieren. De ahí que cuando van creciendo vayan desapareciendo poco a poco sus rabietas.  

Eso sí, otros peques siguen siendo muy propensos a tenerlas, y pese a no ser tan pequeñitos, continúan siendo impulsivos, les cuesta trabajo manejar sus emociones y suelen acabar enfadados y frustrados. Por ejemplo, pueden enrabietarse si perciben que no les hacen tanto caso como a sus hermanos en un momento dado, o cuando no son los primeros en hacer algo. Su forma de actuar al final acaba siendo llorar, gritar e incluso pegar.

Algo característico es que un berrinche puede controlarse, es decir, que es una conducta que el peque puede controlar y detener cuando quiera. Puede detenerse para comprobar si sus padres le están prestando atención y después seguir. Al igual que cuando obtienen lo que buscan, si ya lo tienen es probable que se calmen solos.

¿Qué es una crisis sensorial?

Una crisis sensorial es diferente a una rabieta. Suele aparecer como reacción cuando una persona se siente sobrecargada y abrumada.

Puede darse también en adultos y ocurre cuando los sentidos de una persona están expuestos a demasiada información y no es capaz de procesar toda esa sobreestimulación sensorial. Puede aparecer con luces, sonidos, sabores… Por ejemplo, en un parque de atracciones o en un centro comercial pueden ser escenarios en los que ocurra.

En los niños puede darse cuando tienen demasiadas cosas en las que pensar o cuando están muy sobreexpuestos a algo.

Aspectos para saber diferenciar una rabieta de una crisis sensorial

Si crees que tu hijo puede estar pasando por una situación así, ten en cuenta estos aspectos que quizá pueden ayudarte a diferenciar una circunstancia de otra:

  • Piensa en si tiene un propósito. Normalmente, las rabietas o berrinches suelen tener un objetivo, una respuesta concreta. Las crisis emocionales son una reacción a algo y están fuera del control del pequeño.
  • Fíjate en la intensidad del enfado. Por norma general las rabietas suelen ser intensas, pero la diferencia está en que las crisis empiezan directamente con mucha intensidad.
  • Observa lo que está durando su molestia antes de que se calme. Generalmente, las rabietas pueden detenerse si el niño lo quiere así (sobre todo, si ya ha conseguido su objetivo), pero ante una crisis seguramente el peque necesite de ayuda para calmar su sobreestimulación.
  • Piensa en la frecuencia de sus berrinches. Como ya decíamos, las rabietas infantiles son frecuentes en los niños pequeños. Las crisis, sin embargo, no son tan habituales. Por eso, lo más importante es reconocer los sentimientos del niño y valorar la situación.

Continúa leyendo