Protección solar

Cómo escoger el mejor protector solar para bebés y niños pequeños según FPS

Ya sabemos que el uso de un protector solar, y su aplicación regular, es fundamental para bebés y niños pequeños. Pero escoger un buen protector en función de su factor de protección es aún más importante. Te descubrimos todo lo que debes saber y tener en cuenta.

Cómo escoger el mejor protector solar para bebés y niños pequeños
Foto: Istock

Aunque es cierto que las vacaciones de verano empezaron hace más de un mes, no hay duda que todos los años se presenta el mismo dilema: escoger y encontrar el mejor protector solar para nuestros hijos. La crema solar que, en definitiva, tenga el índice FPS ideal, y que respete la piel del bebé y del niño pequeño. Pero, ¿cuál escoger y qué tendríamos que tener en cuenta?

No hay duda que fijarnos en el factor de protección solar es muy importante, ya que representa el factor de multiplicación del tiempo según el cual cualquier persona, incluyendo el niño, podría sufrir una quemadura solar. Y también ofrece una indicación del porcentaje de UV bloqueado.

¿Qué es el factor de protección solar o FPS?

Como coinciden en señalar los dermatólogos, el protector solar se convierte en una forma importante de proteger nuestra piel contra los rayos dañinos del sol. Y si tenemos en cuenta que la piel de los niños es mucho más sensible y delicada, al ser más delgada, esta protección es aún más importante y esencial si cabe.

La etiqueta de un producto de protección solar debe incluir un número de factor de protección solar (FPS), que indica el nivel de protección contra los rayos UVB, lo que señala si ese determinado producto ha pasado o no una prueba de amplio espectro contra la radiación ultravioleta (UVA) del sol.

Pero, ¿en qué consiste exactamente este factor? Cuando pasamos tiempo bajo el sol, nos encontramos expuestos a dos tipos de rayos ultravioleta potencialmente dañinos para nuestra piel: UVA y UVB.

El factor de protección solar (FPS) es un número que indica cuánta protección ofrece un determinado producto contra la radiación UVB. Se trata, en realidad, de una medida científica que nos proporciona una idea de cuánto menor es el riesgo de daño cutáneo debido al uso de un protector solar en particular.

Factor de protección solar
Foto: Istock

Básicamente, es un índice que se centra en el tiempo que tardan los rayos UVB en atravesar el protector solar y hacer que la piel se enrojezca, lo que aumentaría con ello el riesgo de quemadura solar. Todo ello en comparación con el tiempo que tardaría cuando no hay protector solar.

Este factor se calcula dividiendo la dosis de radiación solar necesaria para causar enrojecimiento cutáneo con la dosis necesaria para causar enrojecimiento sin el uso de un protector solar. Y, sobre todo, se basa en la aplicación de 2 miligramos (mg) de protector solar por cada centímetro cuadrado (cm) de superficie de la piel.

Así, si se tarda 20 veces más en quemar la piel con un protector solar, que sin aplicarlo, el FPS es de 20. 

En teoría, si, bajo ciertas condiciones de radiación ultravioleta, la piel desprotegida tarda alrededor de 10 minutos en enrojecerse, un protector solar con un FPS 30 lo evitaría durante 300 minutos, o 5 horas, que es 30 veces más.

Pero, ¿qué porcentaje de bloqueo de los rayos ultravioleta proporciona el FPS?:

  • SPF 15 bloquea alrededor del 93 por ciento de todos los rayos UVB.
  • SPF 30 bloquea y filtra alrededor del 97 por ciento.
  • SPF 50 proporciona un bloqueo casi completo de los rayos UVB, al alcanzar el 98 por ciento. 

Por qué no solo debemos fijarnos en el FPS de un protector solar

Es muy común pensar, erróneamente, que con un FPS más elevado, una persona puede pasar más tiempo el sol. Pero debemos tener en cuenta que, en realidad, existen otros factores que influyen, como: las condiciones climáticas, la hora del día, el tiempo de piel, cómo se aplica el protector, cuánto se utiliza y otros factores tanto ambientales como individuales.

De hecho, la mayoría de las personas suelen usar apenas entre un 25 a un 30 por ciento de la cantidad recomendada. Y el efecto de bloqueo del protector desaparece como mucho después de un máximo de 2 horas desde el momento de aplicación. De ahí que sea de vital importancia volverlo a aplicar de nuevo.

La importancia de usar protectores solares de amplio espectro

Se ha encontrado que los rayos UVB hacen que la piel se enrojezca, aumentando con ello el riesgo de quemadura solar, mientras que los rayos UVA pueden provocar fotoenvejecimiento (envejecimiento causado por el daño solar), incluyendo arrugas y manchas solares.

No obstante, tanto los rayos UVA como los UVB aumentan el riesgo de cáncer de piel. Y usar un protector con un SPF específico que bloquee eficazmente los rayos UVB no garantiza que también proporcione protección UVA. Por este motivo, es de vital importancia usar un protector solar de amplio espectro, que bloquea los rayos UVB y también los rayos UVA.

En el caso del protector solar para bebés y niños pequeños, los expertos recomiendan escoger protectores solares de amplio espectro con un FPS (SPF) de al menos 50, que haya sido diseñado para su delicada piel.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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