Sueño infantil

Cómo establecer buenos hábitos de sueño en los niños

La calidad del sueño infantil es fundamental para su correcto desarrollo tanto físico como mental, emocional y psicológico. Te descubrimos qué pautas debes seguir para conseguir unos hábitos de sueño adecuados.

El sueño de calidad es fundamental a la hora de promover un buen desarrollo de los más pequeños de la casa. Sin embargo, no dormir lo suficiente, o hacerlo mal, puede acabar siendo muy perjudicial para su salud, además de afectar negativamente a su comportamiento, memoria, razonamiento lógico y, finalmente, a su capacidad para controlar sus emociones.

Pero existen determinados hábitos que pueden influir negativamente en la calidad del sueño de los niños. Por ejemplo, ver la televisión o usar una tableta digital o el ordenador inmediatamente antes de irse a la cama suelen ser algunos de los más comunes. De ahí que sea imprescindible establecer hábitos de sueño adecuados.

¿Cuántas horas deberían dormir los niños por la noche?

Dormir suficientes horas varía en realidad de un niño a otro. Pero, por lo general, sí es posible establecer unas horas aproximadas de sueño. Por ejemplo, los niños pequeños de entre 1 a 2 años de edad necesitan de 11 a 14 horas de sueño, mientras que los niños de entre 3 a 5 años necesitan de 10 a 13 horas de sueño cada día, incluidas las siestas.

A partir de los 6 años, y hasta alrededor de los 12 años de edad, los niños necesitan dormir entre 9 a 12 horas por la noche.

Sin embargo, como el período de sueño adecuado y óptimo depende de cada niño/a, la mejor manera de saber si nuestro hijo/a está durmiendo lo suficiente es estar alerta y atentos a las señales que podrían indicar que no está descansando lo que debe, como:

  • Le cuesta despertarse por la mañana.
  • Le falta concentración y notamos que es un poco más torpe.
  • Está irritable o se queja o llora por todo.
  • Es más agresivo o impulsivo.
  • Pierde interés por aquello que suele gustarle.
  • Se vuelve más hiperactivo o ruidoso.
  • A menudo está enfermo (por ejemplo, presenta una mayor predisposición a ponerse malo).

¿Cuáles son los beneficios de que el niño duerma bien?

El sueño suficiente, no solo en número de horas sino en calidad, es fundamental para el correcto desarrollo y aprendizaje del niño. Y es que, mientras duerme por la noche, es cuando el niño/a cimenta todo aquello que ha aprendido a lo largo del día. Básicamente, dormir bien y lo suficiente le ayuda a:

  • Reforzar su aprendizaje, tanto en las habilidades motoras como en el lenguaje. Además, también ayuda a reforzar la información que ha aprendido y las distintas estrategias para la resolución de un determinado problema.
  • Para manejar mejor sus emociones.
  • Para utilizar mejor su razonamiento lógico.
  • Para mantenerse alerta durante el día.
  • Para concentrarse mejor, más y por más tiempo.
  • Fortalecer su sistema inmunológico.
  • Desarrollarse bien física y mentalmente.

¿Cuáles son las consecuencias de la falta de sueño?

No dormir lo suficiente puede afectar a muchos aspectos del desarrollo de un niño. Por ejemplo, cuando un niño duerme mal, o no duerme lo suficiente, puede tener:

  • Un comportamiento más hiperactivo.
  • Dificultad para manejar sus emociones. Por ejemplo, puede tener cambios de humor, ser más agresivo o impulsivo.
  • Dificultad para mantenerse concentrado y atento.
  • Tendencia a aumentar de peso y comer peor. 

Cómo establecer buenos hábitos de sueño y como conseguir que el niño tenga un sueño reparador

La importancia de ceñirse a una rutina de sueño

Una buena rutina a la hora de dormir es imprescindible para inculcar buenos hábitos de sueño entre los más pequeños. Y, en realidad, es muy sencillo: basta con un baño, ponerle el pijama, cepillarle los dientes y leerle algunas páginas de un libro de cuentos.

Eso sí, independientemente de cuál sea la rutina de sueño, es imprescindible asegurarnos de ceñirnos a él constantemente. De esta forma, nuestro hijo sabrá qué esperar y podremos llevar a cabo con mayor facilidad todas las rutinas de forma eficiente cada noche.

Estableciendo buenos hábitos de sueño en los niños
Foto: Istock

Limitando los dispositivos electrónicos

No es recomendable permitir que el niño vea la televisión o utilice el teléfono o el ordenador una o dos horas antes de acostarse. En realidad, son actividades estimulantes que pueden acabar interfiriendo negativamente tanto con la conciliación como con la permanencia del sueño.

La habitación del niño debe ser cómoda

El cuarto del niño/a debe ser fresca. Además, no debe estar repleta de juguetes ni ser muy luminosa. Eso sí, en caso de que el pequeño tenga miedo a la oscuridad podemos optar por una luz nocturna que ayude a mantener la habitación lo más tenue posible.

Mira al niño en lugar del reloj

Como ya te hemos mencionado, la cantidad de sueño que necesita el niño puede variar en función de sus propias necesidades individuales. Así, mientras que a algunos niños les puede ir bien con 8 o 9 horas de sueño, otros necesitan un poco más. 

Por tanto, es fundamental tratar de encontrar posibles signos o síntomas de falta de sueño, para advertir si el niño necesita dormir más.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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