Productos higiénicos

Cómo leer las etiquetas de cosméticos y productos higiénicos

Echar un vistazo a las etiquetas de los productos de higiene y de belleza nos informa sobre los ingredientes que consumimos, algunos son beneficiosos para nuestro organismo y otros componentes son poco saludables, sobre todo en el caso de los niños y niñas que son más vulnerables a las contraindicaciones.

Acostumbrados a comprar productos de higiene básicos como  jabones, champús o cremas según la marca, el aroma que desprenden o incluso la estética que les envuelve, pasamos por alto la importancia de las etiquetas que informan de los ingredientes que contienen y cómo pueden afectar a nuestro organismo y al de los más pequeños.

La piel en los niños, más aún en los bebés, es un órgano inmaduro que aún se tiene que desarrollar y que carece de la capacidad de defensa o resistencia frente a agresiones externas como sí tiene la piel de los adultos. Por esta razón es necesario elegir los productos que mejor se adapten a cada grupo de edad.

En muchos casos, no nos fijamos en las etiquetas porque no las entendemos debido al empleo de los términos científicos y al uso del latín, por esta razón hemos contactado con dos expertos que nos van a enseñar a leer las etiquetas de los productos de higiene que compramos habitualmente para que con solo un vistazo sepamos si contiene demasiados parabenos, si está elaborado con cosmética natural o si puede producir reacciones adversas.

La Unión Europea estableció en 1998 que para comercializar un producto dentro del territorio debe llevar un etiquetado con los componentes que incluye. El listado de los ingredientes que contiene cada envase se denomina INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos). 

Xavier Giner Martínez, responsable de los laboratorios del Grupo VithasLab en Alicante nos informa de que los componentes están ordenados de mayor a menor concentración. Por lo tanto, aquellos ingredientes que aparecen al principio son los que más cantidad contienen. "El componente más abundante en la mayoría de productos es el agua" añade. El resto de componentes varía según el fin para el que se haya formulado el producto.

Los elementos naturales, es decir, aquellos que no se han sometido a procesos químicos, están indicados en latín con su nombre botánico, mientras que los compuestos artificiales aparecen en inglés. Si bien es cierto que los naturales se caducan antes, también son más saludables. Entre los efectos adversos para niños y adultos de algunos componentes sintéticos destacan las alergias respiratorias, hipersensibilidad química múltiple, agravar la piel atópica o problemas endocrinos.

Los parabenos

Los productos de higiene personal como champús, jabones y cremas hidratantes etc. están pensados y formulados para satisfacer las necesidades de los usuarios. Si bien es cierto que para hacerles atractivos se introducen algunos derivados del petróleo como colorantes y conservantes (los famosos parabenos) "que pueden producir reacción de hipersensibilidad y alergias", además, se ha demostrado que algunos de ellos "tienen cierto efecto sobre el sistema hormonal" alerta el experto.

Los conservantes o parabenos han sido asociados a problemas de fertilidad y a cáncer de mama. La legislación actual permite una baja concentración de los parabenos (methylparaben, ethylparaben, propylparaben y butylparaben) que están muy presentes en los protectores solares. Además, prohíbe componentes como el octocrileno, cinnamate o edta.

Aceites minerales, vaselinas y parafinas

Según Xavier, los aceites minerales, las vaselinas y parafinas son hidrocarburos que a nivel cosmético proporcionan una textura y aplicabilidad agradables y disminuyen las imperfecciones de la piel dejándola muy suave.

Cuando se extienden sobre la piel, rellenan las arrugas y crean una película homogénea que impide la deshidratación de la piel, sin embargo, también "altera la liberación de toxinas por los poros", lo que se conoce popularmente como que no dejan respirar a la piel.

Las siliconas

Lo mismo ocurre con las siliconas, la más utilizada en cosmética es la dimeticona. Martínez señala que igual "que las parafinas y aceites minerales mejoran la textura de la piel pero existe gran controversia sobre si dejan respirar a la piel de forma adecuada o no". Por esta razón, es preferible que la concentración de estas sustancias sea la mínima para garantizar el efecto deseado, así que mejor asegurarse de que se localizan en los últimos lugares de la Inci.

Las siliconas son muy comunes en los champús y una de las maneras más fáciles de identificarlas en las etiquetas es porque comienzan con el sufijo PEG.

Los ftalatos

Los ftalatos son una familia de moléculas que mejora las propiedades mecánicas de los plásticos. Están presentes en aparatos electrónicos, juguetes, productos de limpieza, de cosmética como lacas para el pelo donde además fijan el aroma.

Avisa Martínez de que es un ingrediente asociado a efectos adversos en la salud, principalmente en el sistema endocrino. "Existen muchos estudios científicos que demuestran que los ftalatos actúan como disruptores endocrinos modificando los equilibrios hormonales". También informa de que pueden producir sobrepeso.

"El uso de estos aditivos plastificantes está regulado y varios de ellos prohibidos en juguetes y productos para el cuidado de los niños" indica Xavier. No olvidemos que muchos niños y niñas cuando juegan con los juguetes se los llevan a la boca para chuparlos o morderlos, así que facilitan su ingestión.

Están prohibidos el DEHP, BBP, DBP, DINP, DIDP, DNOP, DIBP. El último de ellos ha sido abolido este mes de julio, así que todos los productos que estén en el mercado de antes de la regulación pueden tener ese ftalato.

La fragancia

Nos gusta que los productos que empleamos en el día a día tengan un aroma agradable y, si bien es cierto que estos perfumes no suponen un problema para la mayoría de nosotros, sí que podrían serlo para personas con una cierta predisposición, patologías cutáneas o una piel más sensible, como es el caso de los más pequeños de la casa.

Las fragancias suelen ser añadidas de forma artificial y las podemos encontrar con una gran variedad de nomenclaturas en las etiquetas, entre las que destacan: cinnamal, citral, eugenol, geranoil, citronellol, farnesol, linalool y oak moss, entre otras tantas.

La Doctora Sara Sánchez, dermatóloga de Vithas Valencia 9 de Octubre subraya que en algunas personas podrían ser responsables de "problemas cutáneos tales como irritaciones, alergias de contacto, reacciones generadas tras exposición solar en una piel sobre la que hayamos aplicado previamente una fragancia e incluso trastornos pigmentarios como las manchas en la piel".

Así que, en el caso de padecer algún problema en la piel o de tenerla más sensible, lo mejor es renunciar a las fragancias artificiales y buscar productos que extraigan el aroma de una forma más natural.

Mejores ingredientes en jabones de niños y niñas

Sánchez recomienda para los niños y niñas productos con pocos ingredientes, sin conservantes y sin perfumes. Entre los componentes beneficiosos destaca las ceramidas, un lípido que evita la pérdida de agua y la penetración de agentes irritantes y microorganismos patógenos; también aconseja la manteca de karité y la niacinamida.

"Lo ideal es emplear jabones suaves o syndets (jabones sin jabón), con pH neutro y aplicando hidratación diaria de forma que ayudemos a regenerar la piel, protegerla frente a las agresiones externas" sintetiza la dermatóloga para mantener la piel lo más sana posible.

Por su parte, Martínez apuesta por productos naturales y con formulaciones sencillas y subraya el jabón de aceite de oliva tanto para cuerpo como para el cabello, "aunque no produce mucho jabón hidrata mucho y sobre todo, no pica en los ojos de los pequeños" así como los aceites naturales de almendra, macadamia o aceite de argán para hidratar. por suerte, en la actualidad cada vez se abren un hueco más grande los productos de origen orgánico y natural para peques y mayores.

Leer las etiquetas y elegir de una forma adecuada el producto higiénico puede mejorar el día a día de los niños y niñas y evitar o disminuir irritaciones, picores y otras alteraciones para mejorar su salud y su bienestar.

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