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Consejos útiles

Cómo tratar las alergias en niños

Aunque te vamos a presentar las distintas opciones clínicas que existen, como padres solo hay dos cosas que se pueden hacer: pedir cita con el especialista médico y tomar medidas de carácter medioambiental en casa, que básicamente tienen que ver con la limpieza del hogar, especialmente de la habitación donde duerme el pequeño.

Alergia
Alergia (Foto: iStock)

Hace pocas fechas, te contamos cómo saber si tu hijo tiene alergia a alguna cosa. Ya te explicamos la complejidad de este fenómeno que afecta a la salud de tantas personas, muchos niños entre ellas. Por su diversidad en el origen y en los síntomas, y también por compartir algunos de estos con otras patologías, no es sencilla de detectar en muchos casos. Y tampoco lo es de tratar. Al menos no existe una única forma de hacerlo. Incluso se puede distinguir en varios escalones o fases distintas el tratamiento de la alergia, tanto en adultos como en niños. 

Antes de detallar cuáles son esas vías distintas para tratar la alergia, que ya te anunciamos dependerán de diversos factores, como el tipo de alergia, la sintomatología y el historial clínico de cada paciente, te insistimos como siempre en estos casos en la importancia de que no des un paso como madre o como padre sin la indicación de un profesional sanitario cualificado para ello.

Si hay síntomas de alergia en tu hijo, ya sean abruptos y puntuales o continuados durante un tiempo prolongado, acude al pediatra para que analice si debe a alergia o a otro problema de salud. Es más, muy probablemente le derivará al alergólogo para que concrete el diagnóstico en casa de ser alergia. También existe la figura del pediatra alergólogo, una especialidad regulada por diversos organismos que en España pone en valor, entre otras, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), una de las mejores fuentes de referencia para ampliar conocimientos sobre la alergia infantil -este link con los protocolos de la Asociación Española de Pediatría es otra muy buena fuente al respecto.

Más allá de la medicación

Dicho esto, una vez diagnosticada la alergia. Repetimos, una vez diagnotiscada médicamente, se podrá comenzar con el tratamiento pautado por el especialista. Decíamos anteriormente que hay distintos niveles de acción porque hay escalón previo que es común a todos los casos de alergia -exceptuamos las alimentarias porque son tan particulares que es obvio cuál es el primer cortafuegos: eliminar de la dieta aquello que las provoque- y no conlleva el uso de medicamentos o tratamientos específicos. Son simplemente medidas de control ambiental que mejorarán la calidad de vida del niño que padece la alergia. 

Entre estas medidas se encuentran las de higiene y limpieza en el ámbito del hogar. Evitar la acumulación de polvo y suciedad en la habitación, mantener limpio el interior de los armarios, ventilar a menudo la casa, lavar a temperaturas altas la ropa, evitar la lana de las mantas o la pluma, también las moquetas y alfombras en la medida de lo posible, e incluso proteger el colchón con una funda antiácaros, evitar mucha acumulación de plantas, además de escoger un material óptimo para la ropa de cama, son algunas de las medidas muy eficientes que se pueden tomar si el niño sufre alergia. En este texto del Servicio Gallego de Salud se detallan muy bien todos ellos.

Son especialmente necesarias si esta es a los ácaros, pero en general funcionan muy bien en todos los casos en los que resida en la vivienda una persona que sufra alergias de otro tipo porque generalmente es hipersensible también a los ácaros. Además, a estas se deben añadir medidas de higiene personal como tener siempre las manos muy limpias y llevar consigo suero fisiológico, porque suele aliviar muchísimo en caso de irritación. 

El mejor tratamiento

Junto a estas medidas que en realidad no requieren de un diagnóstico para ser puestas en acción si ya existe sospecha de que el niño es alérgico, el médico dispondrá cuál es el tratamiento que será más eficaz para tratar la alergia. Básicamente, hay tres opciones clínicas para combatir la alergia que sean aplicables a la población infantil: la farmacológica, las vacunas y la inmunoterapia

Dentro de la primera, se podrían recetar tanto descongestionantes, cuyo inconveniente es que pueden derivar en un exceso de estimulación en el paciente, y los famosos antihistamínicos, que en la mayoría de los casos tienden a lo contrario, a generar mucho sueño en quien los ingiere. Los primeros suelen aplicarse mediante gotas o aerosoles y los segundos se venden en formato cápsula, aunque existen formatos aptos para los niños en forma de jarabe y también tableta masticable. En todo caso, será el pediatra el que especifique y recete el más indicado. No se deben administrar sin consejo médico previo. 

Por otro lado esta la posibilidad de recomendar la vacuna, que en todo caso se podrá aplicar como tratamiento después de someterse el niño a unas pruebas en profundidad para detectar qué le provoca reacciones alérgicas. Mediante la inyección de pequeños extractos de alérgenos que en base a la experiencia aportada por los familiares y el niño y las consideraciones médicas serán unos u otros, se puede saber qué causa la alergia. Pueden ser uno o varios, y en base a cuáles se quiera tratar, así será también la vacuna recetada. Hace años se solía apostar por una más genérica, pero actualmente suele optar por atacar un alérgeno con cada tipo de vacuna. Por este motivo, se suele priorizar tratar aquella alergia que o bien sea la más potente en el niño o bien la que más problemas le suscita en su día a día por estar en contacto habitualmente con aquello que la causa. 

Otras opciones: la inmunoterapia

Por último, ha cobrado fuerza en la última década la inmunoterapia, que según palabras tomadas de este artículo especializado en esta técnica, consiste en “ la administración, por vía subcutánea o sublingual, de dosis altas del alérgeno identificado como causa de la enfermedad alérgica con el fin de conseguir que, tras el contacto natural posterior con ese alérgeno, no se presenten los síntomas clínicos que el paciente tenía y, por tanto, se consiga la tolerancia al mismo”. 

Según esta misma publicación, la inmunoterapia específica -ITE- es muy eficaz en niños, y se puede aplicar “siempre que se demuestre y documente que la sintomatología se debe a alérgenos específicos”, ya que se ha demostrado que “previene nuevas sensibilizaciones, reduce la progresión de rinitis a asma y contribuye a la remisión de la enfermedad al conseguir la tolerancia al alérgeno”. De nuevo, como en los dos casos anteriores, deben ser el pediatra y el alergólogo los que marquen la pauta para el tratamiento de cada paciente. 

No se trata de escoger como padres la que consideremos mejor en base a lo leído, sino de conocer cuáles son las opciones disponibles y así poder entender por qué el especialista se ha decantado por una o por otra en el caso concreto de nuestro hijo. 

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