Rascar y rascar

Consejos para evitar el picor de la piel en verano

Dependiendo del motivo que cause el picor habrá que aplicar una serie de medidas, pero también hay otras medidas comunes para todos los tipos de picor de piel en verano. Te contamos cuáles son.

Foto: iStock
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Un niño rascándose la piel es una imagen propia del verano, muy típica. Y es así porque durante la temporada de calor, la dermis se irrita con facilidad y a menudo porque hay múltiples factores que pueden provocar dicha irritación. 

La piel atópica es uno de los motivos que hacen que la piel pique más en verano ya que es más sensible a los cambios de temperatura, a la sudoración excesiva, a la sal y, sobre todo, a la exposición al sol. Sobre cómo combatir sus efectos ya hablamos largo y tendido en piezas anteriores dedicadas en exclusiva a esta afección que no es propia del verano, sino que es permanente. 

Sin embargo, la piel atópica no es ni mucho menos el único factor desencadenante de picor en la piel. Sin ir más lejos, las picaduras de insectos son otro argumento de peso en este sentido y ya sabemos que durante el verano tienen mayor incidencia porque solemos vestir más ligeros de ropa, hay mayor proliferación de estos animales durante los seis meses cálidos y además frecuentamos a menudo durante esta época del año lugares habitados por ellos. Es el caso del campo, los jardines, el entorno de zonas de agua como piscinas y ríos, o los parques, entre otros espacios. 

Factores desencadenantes del picor

Además, también son un factores causantes de picor en la piel durante el verano son las reacciones alérgicas y la incidencia de la exposición prolongada al sol sin protección. En este último caso, que la piel pique puede ser el mejor de los escenarios porque si no somos responsables con ello lo más probable es que produzca quemaduras en la piel mucho más graves que el picor propio del enrojecimiento inicial y la temperatura elevada. 

A todo esto hay que añadir cuestiones que indirectamente hacen que el picor en la dermis se agrave durante el verano. Son, especialmente, algunas ya mencionadas anteriormente, como es el caso del exceso de sudoración propio del verano o los cambios bruscos de temperatura, muy habituales cuando pasamos de espacios interiores con aire acondicionado a zonas al aire libre. 

 

Consejos para minimizar el picor

Por todo ello, más allá de los cuidados propios de cada uno de los factores desencadenantes del picor de piel, y de asegurarnos de estar lo menos posible expuestos al sol, hay una serie de consejos generales que evitan o por lo menos limitan esta sensación. Se pueden aplicar tanto en adultos como en los más pequeños. 

  • Crema hidratante: la piel en verano se reseca mucho más por una cuestión relacionada con la deshidratación, sobre todo cuando se expone mucho al sol. Por eso es recomendable hidratarla con una crema acorde con la edad y la piel del niño al menos una vez al día, después de la ducha diaria.
  • La ducha con agua dulce: tras los baños en piscinas y playas, debido a que la piel es sensible a las sustancias propias de estas, cloro y sal respectivamente, es muy aconsejable darse una ducha rápida con agua dulce para retirar dichas sustancias. Esto es absolutamente imprescindible en pieles que ya están irritadas. De lo contrario, el picor irá a más.
  • No a la ropa húmeda: la ropa mojada, típica cuando estamos de vacaciones y pasamos mucho tiempo en bañador, o húmeda, común cuando hacemos deporte, por ejemplo, no ayuda a la dermis. Por eso es fundamental utilizar ropa transpirable para el deporte y holgada, que no se ciña a la piel con el sudor, y también es interesante cambiarse de bañador por uno seco. En los niños, dado que están permanentemente en remojo, se puede hacer cuando vayan a estar un rato tranquilos en la sombra -comida o siesta, por ejemplo- y antes de subir a casa de la playa o la piscina.
  • No rascarse: este consejo es obvio y, al mismo tiempo, especialmente difícil de conseguir que los niños lo cumplan. Pero no por ello hay que dejar de insistir en ello. Rascarse solo empeora la situación. De primeras, alivia, es cierto, pero la dermis sufrirá más y el riesgo de lesionarla es alto. Debéis insistir siempre en clave positiva y pausada a los peques que no se rasquen, y menos si tienen arena en las manos.
  • El agua, templada o fría: las duchas y baños suelen aliviar el picor pero no es recomendable que sean con agua excesivamente caliente porque aumentará la sensación de quemazón. En verano, aprovecha que la temperatura ayuda para que los peques se duchen con agua fría o, en su defecto, templada. Y si tienen picor en la piel, con mayor motivo.
  • Habitación fresca por la noche: el exceso de sudoración ya hemos visto que agrava el picor de la dermis en pieles irritadas o de fácil irritación, así que es fundamental conseguir un ambiente fresco en la habitación donde duerma el peque. Se puede abrir un poco antes de la hora de acostarse si ya entra un poquito de aire, dejar la ventana ligeramente abierta o, en caso de que haga mucho calor, dejar un ratito el ventilador encendido. También el aire acondicionado ayuda siempre y cuando lo quitemos antes de que el peque se acueste.
  • Jabones neutros: además de agua fría o templada es importante para evitar el picor de la piel utilizar jabones neutros y que no  tengan productos perfumados en su composición. Cuanto más naturales y neutros, menos agresivos para la piel del niño. 
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