Revisiones oftalmológicas

¿Cuándo debo empezar a llevar a mi peque al oftalmólogo?

Aunque en los controles habituales de pediatría solemos revisar los ojos a los niños y preguntar por la visión, en ningún caso sustituyen la exploración realizada por el especialista. Y muchos padres nos preguntan ¿cuándo empezar con las revisiones en Oftalmología?

La edad ideal para hacer una primera revisión en Oftalmología son los 4 años. El niño ya tiene una edad suficiente como para colaborar con el especialista y realizar la valoración de la agudeza visual mediante optotipos con imágenes y dibujos infantiles. Además, es una edad a la que, si detectamos defectos de refracción o ambliopías, estaremos a tiempo de corregirlos.

Revisiones de oftalmología en niños
Foto: Istock

¿Qué ocurre si los padres tienen defectos de visión?

Existen antecedentes familiares que, de darse en el padre o madre, deben suponer consultar antes con el oftalmólogo, recomendándose hacia los dos años:

  • Hipermetropías altas
  • Miopías magnas
  • Astigmatismos muy elevados

Causas que pueden adelantar la primera revisión por Oftalmología

Epífora o lagrimeo persistente en recién nacidos o bebés de pocos meses

La mayoría de las veces la epífora o lagrimeo persiste se debe a la obstrucción del conducto lacrimonasal. Por este conducto se drenan las lágrimas hacia la nariz y, si está obstruido, las lágrimas no tendrán vía de escape y rebosarán, dando ese aspecto de ojo “húmedo” y lagrimeo persistente. Durante la noche se acumularán formando legañas al despertar. Es muy común que esta patología se trate con colirios antibióticos de forma indiscriminada pero la mayoría de las veces no son necesarios. Simplemente con lavar los ojos y párpados con suero fisiológico y una gasa estéril será suficiente. Si la epífora continúa pasados los dos meses de edad es conveniente que sea valorada por el especialista en Oftalmología.

Ausencia del reflejo rojo

La prueba del ojo rojo consiste en proyectar luz con el oftalmoscopio, de forma similar a lo que ocurre cuando nos hacemos una foto con flash. Si el resultado es normal, la luz no encontrará ningún obstáculo en su paso por el globo ocular, y veremos un reflejo rojo al fondo de la pupila. Lo normal es que sea simétrico en ambos ojos. Por el contrario, si no encontramos el reflejo rojo en uno de los dos ojos se debe derivar al niño al especialista para una valoración exhaustiva. Esta prueba se realiza en recién nacidos y bebés los primeros meses de vida durante las revisiones en el pediatra.

Revisiones de los ojos en el niño
Foto: Istock

Llanto intenso al tapar un ojo

En bebés a partir de los tres o cuatro meses se puede probar a tapar un ojo con la mano y observar al bebé. La mayoría intentarán quitarse la mano del ojo, pero si ves que al realizar esta prueba el niño llora automática e intensamente puede que tenga afectada la visión de un ojo. Al taparle el sano, el bebé siente que “se ha apagado la luz”

Posturas “raras” en bebés o niños pequeños

Si observas que tu bebé tiende a poner la cabeza de un modo extraño para mirar, o lateraliza la cabeza de un modo característico puede significar que no vea bien por un ojo e intente mirar con el sano.

Asimetría del reflejo de la luz sobre los ojos al hacer una foto con flash

Si haces una foto a tu peque y la luz del flash se centra en las dos pupilas de forma simétrica está todo normal. Por el contrario, en el caso de estrabismo, veremos que en uno de los dos ojos la luz no se refleja en el centro de las pupilas sino en el iris.

¿Qué signos de alarma puede mostrar un niño con 'ojo vago'?

Por increíble que parezca, la mayoría de las veces que a un niño se le detecta ambliopía, los padres nos se han dado cuenta de nada especial. Es muy frecuente que se diagnostique en las revisiones, pero el niño no se ha quejado de que no vea bien.

Esto ocurre porque, aunque por un ojo no se vea bien, por el ojo sano el niño ve con normalidad y se acostumbra a mirar por él. Por eso son tan importantes las revisiones. En el caso de defectos de refracción podemos encontrar signos como dolores de cabeza frecuentes o rechazo a realizar actividades como leer, escribir o dibujar, que requieren un esfuerzo extra para las personas con hipermetropía.

También las caídas frecuentes, o tener un niño que parece “más torpe” pueden suponer un signo de alarma.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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