Caídas en niños pequeños

Desarrollan una herramienta para la detección temprana de lesiones en la cabeza de niños pequeños

Dado que los bebés y niños pequeños no son capaces de expresarse completamente, sobre todo cuando algo les duele, contar con una herramienta que ayude a detectar posibles lesiones graves en la cabeza es fundamental tanto para padres como para médicos.

Desarrollan una herramienta para la detección temprana de lesiones en la cabeza
Foto: Istock

A todos los padres nos asustan terriblemente los golpes en la cabeza de nuestros hijos, especialmente cuando aún son demasiado pequeños. Al temor a que se haya hecho mucho daño se le une la falta de comunicación, ya que el llanto suele ser la única forma de comunicación por parte del niño/a (en especial cuando aún no saben expresarse adecuadamente).

De hecho, es muy común que los niños pequeños se golpeen la cabeza. Una caída de cabeza o un golpe nunca es trivial. Pero, cuando se produce un traumatismo craneoencefálico, puede ser una emergencia real, motivo por el cual es muy recomendable saber identificar los síntomas que pueden convertirse en auténticas señales de advertencia.

En los niños pequeños, dado que aún se encuentran desarrollando tanto su equilibrio como la coordinación, las lesiones menores en la cabeza son muy habituales. Especialmente si le sumamos que, cuando son aún pequeños, tienen una menor sensación de peligro, sobre todo en comparación con los niños mayores.

Además, los más pequeños tienen habilidades verbales limitadas, lo que acaba conduciendo a un problema aún mayor, ya que no pueden expresar con normalidad si les duele algo o cómo se sienten después de la caída o del golpe en la cabeza.

Este problema inspiró hace algún tiempo a un equipo de científicos de la Universidad de Montréal a desarrollar una herramienta de observación única, bautizada con el nombre de “Reactions”, ideada con la finalidad de evaluar a niños de hasta 5 años de edad que hayan tenido una conmoción cerebral, ya que los niños menores de 6 años de edad aún no han aprendido a hablar del todo. O, si lo hacen, presentan un vocabulario y una comprensión de conceptos abstractos limitados.

Golpes en la cabeza con niños
Foto: Istock

Esto significa que los niños pequeños no son todavía capaces de explicar con cierta precisión cómo se sienten y lo que han experimentado después de un golpe en la cabeza. En estos casos, síntomas comunes (pero importantes) como mareos o dolor de cabeza pueden ser imposibles de detectar por parte de los adultos, o muy difíciles de transmitir para un niño pequeño a sus padres.

Los detalles del trabajo han sido publicados recientemente en Journal of Head Trauma Rehabilitation.

¿En qué consiste esta herramienta?

Bautizada con el nombre de Reactions, consiste en un inventario de todos los síntomas posteriores a una conmoción cerebral que, se sabe, ocurren en niños mayores, adolescentes y adultos, pero que han sido finalmente adaptados para reflejar la realidad de un niño pequeño.

Por ejemplo, la herramienta incluye una serie de comportamientos típicos de la primera infancia que, entre otros aspectos, podrían indicar que el niño pequeño no se siente bien, como el comportamiento regresivo o la búsqueda de consuelo.

Además, en lugar de tener como ejemplo un posible síntoma informado por el niño (e interpretado por sus padres), se ofrece una lista de posibles manifestaciones del síntoma, lo que ofrece la posibilidad, a los padres y médicos, de observar al pequeño con detenimiento y, posteriormente, marcar qué posibles síntomas han aparecido. 

Por ejemplo, cuando un niño tiene dolor de cabeza, existen algunas pistas que pueden funcionar como señal de advertencia, como: sostenerse la cabeza con las manos o frotarse la cabeza.

Cuando se produce un golpe o una lesión en la cabeza, los médicos buscan síntomas de fractura del cráneo, como dolor de cabeza, pérdida del conocimiento y vómitos. 

Sin embargo, también existen otras lesiones cerebrales traumáticas que pueden presentar síntomas más sutiles, como: cambios en la función cognitiva (como pérdida de memoria, falta de atención o procesamiento más lento), y cambios en el funcionamiento tanto conductual como emocional (como fatiga, cambios de humor, regresión, ansiedad o irritabilidad).

Como manifiestan los expertos, este inventario puede ser usado varias veces (por ejemplo, en la sala de urgencias, una semana después en casa y tres meses después), con la finalidad de comprobar cómo evolucionan los síntomas del niño.

También te puede interesar:
Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

Vídeo de la semana

Continúa leyendo