Diabetes infantil

Diabetes infantil: cómo detectarla y tratamiento

Sus síntomas más frecuentes son tener mucha sed, beber mucha agua, experimentar una falta de apetito, mucho cansancio y una anormal necesidad de orinar. ¿A tu hijo le pasa? Te contamos cómo actuar.

Cada año se diagnostican en España más de 1.000 nuevos casos de diabetes en los menores de 18 años. Esta cifra hace que nuestro país sea el sexto de la Unión Europea con mayor incidencia de la diabetes pediátrica. Sin embargo, los expertos consultados por SerPadres.es advierten que a los españoles nos falta educación diabetológica para identificar, tratar y a ser posible evitar esta patología. ¿Qué podemos hacer para cambiar esa tendencia? Te lo contamos.

Lo primero de todo es comprender que hay varios tipos de diabetes. La predominante es la de tipo 1, de origen autoinmune y que supone alrededor del 90% de la diabetes en niños y adolescentes. “En este tipo de diabetes, la respuesta autoinmune del organismo hace que se destruyan las células beta del páncreas, encargadas de generar la insulina que regula los niveles de glucosa en sangre. Se caracteriza por la ausencia absoluta de insulina y, por ello, quienes padecen diabetes tipo 1 son insulinodependientes”, explica Andoni Lorenzo, presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE). “Todavía no se conoce el origen de la diabetes tipo 1, aunque numerosos equipos de investigación están analizando posibles factores causantes de la patología de origen vírico, genético o incluso medioambiental”, matiza.

Aunque en los pequeños su aparición es menos frecuente –sí lo es en la población adulta- es importante saber que la diabetes tipo 2 está ligada a la obesidad y, por tanto, es evitable.

Cómo se detecta

Si tienes sospechas de que tu hijo puede ser diabético presta atención a su comportamiento. En la diabetes tipo 1 los síntomas más comunes que presentan los pequeños son mucha sed, muchas ganas de orinar tanto de día como de noche, haciendo incluso que los que ya controlaban sus esfínteres dejen de hacerlo, menos apetito, pérdida de peso y cansancio excesivo.

Además de esas primeras alertas, ten en cuenta que los pequeños con diabetes tipo 1 también pueden padecer dolores abdominales (se producen cuando en vez de utilizar los hidratos de carbono ante la falta de insulina el cuerpo tira de las grasas que se metabolizan en cuerpos cetónicos), y en los casos más extremos respiraciones frecuentes y profundas, según recuerda Raquel Barrio Castellanos, diabetóloga pediátrica. “Es muy necesario hacer más campañas de concienciación sobre esta enfermedad. Sobre todo teniendo en cuenta la cifra de menores que la tienen”, destaca la experta.

España: sexto país con más diabetes pediátrica en la Unión Europea

Según los datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF, según sus siglas en inglés), en 2017 había en España 15.770 casos de diabetes tipo 1 en menores de 18 años. Además, cada año en España se diagnostican unos 1.500 nuevos casos en niños y adolescentes.

Estas cifras hacen que España sea el sexto país de la Unión Europea con mayores niveles de diabetes pediátrica, por detrás de Francia (17.890 niños) y por delante de Italia (11.580 niños). Raquel Barrio Castellanos matiza que la mayor incidencia de la diabetes pediátrica se encuentra en los países nórdicos. Finlandia es el que se lleva la peor parte ya de cada 100.000 niños menores de 15 años, 62 la tienen. En el polo opuesto, aunque fuera de las fronteras comunitarias, está Japón, con tan solo un afectado de cada 100.000 en esa franja de edad.

En nuestro país, la mayor incidencia se da actualmente en las Islas Canarias donde de cada 100.000 menores de 15 años 30 tienen diabetes, y la más baja en Asturias con 11,7 de cada 100.000. La incidencia media en España se sitúa aproximadamente en 17 niños de cada 100.000, siendo una de las más altas de los países del área mediterránea, y comparable a la de algunos vecinos del norte de Europa como Bélgica, Países Bajos y Alemania.

Cómo tratarla

Independientemente del país, la diabetes pediátrica puede darse a cualquier edad a partir de los seis u ocho meses de vida (antes, en general, se trata de una diabetes monogénica), aunque cuando se diagnostican más casos es en la pubertad. Llama la atención, sin embargo, que sí haya más niños que niñas con diabetes tipo 1 en España, según los datos de la Federación Española de la Diabetes.

Actualmente la mejor forma de tratar la diabetes pediátrica es con insulina (son habituales el uso de dispositivos como las bombas de infusión de insulina o los sistemas de monitorización de glucosa) y llevando unos hábitos de vida saludables, tanto en la alimentación como en el deporte. Para ello –recuerda Barrio Castellanos- se precisa una educación diabetológica continuada a los padres/cuidadores, al paciente cuando tenga edad suficiente para participar y al medio escolar.

Ten muy en cuenta que la dieta de un niño o adolescente con diabetes tipo 1 debe ser, según indica la doctora, “normal, sana, mediterránea, con un contenido calórico adecuado para la edad, semejante a los niños sin diabetes, que permita un crecimiento y desarrollo normal”. Eso sí, esa dieta debe utilizar hidratos de carbono que no suban mucho la glucemia y que por lo tanto no precisen mucha insulina. ¡Que no cunda el pánico! Existen apps que pueden ayudar en ciertos momentos a calcular dicho contenido.

Además de controlar los hidratos, hay que procurar que la dieta sea baja en grasas saturadas, obteniendo el aporta graso del aceite de oliva extra virgen, frutos secos, pescado…, no se debe tirar mucho de proteínas y éstas deben de ser de alto valor biológico (carnes de aves, ternera blanca, pescado, huevos y lácteos).

Si tu hijo tiene diabetes tipo 1 has de saber que además de una vida saludable tendrá que visitar a su médico regularmente tanto para evaluar el nivel de control de la patología como para prevenir y detectar precozmente cualquier tipo de complicación derivada de la misma.

Una de las pruebas más importantes es la de la hemoglobina glicosilada (HbA1c), que se lleva a cabo cada 2 ó 3 meses, y es la manera de determinar cuál ha sido el nivel promedio de la glucosa en sangre de una persona con diabetes durante ese período de tiempo. Este análisis de sangre sirve para determinar cómo está siendo controlada la diabetes. El objetivo óptimo suele ser el de mantener un nivel de 6,5% o menos de HbA1c.

Las consecuencias

Un mal control de la diabetes tipo 1 puede afectar al organismo de distintas formas. Las posibles complicaciones se dividen en agudas, que son aquéllas que afectan de forma puntual, como las hipoglucemias o hiperglucemias; y en crónicas, que pueden afectar a la vista, los riñones o el corazón. No obstante, con una adherencia al tratamiento, los niños con diabetes pueden llevar a cabo una vida total y absolutamente normal.

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Gema Boiza

Madrileña de corazón, mamá de un bebé hispano-francés y periodista. Soy curiosa, amante de los viajes, de mi familia y de mis amigos. Me gusta descubrir personas, lugares y emociones, y contar a través de mi profesión todos esos descubrimientos. Desde Ser Padres espero poder contaros muchos de ellos!

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