Alimentación

¿Es recomendable una dieta astringente en niños?

Voces autorizadas como la Asociación Española de Pediatría ponen en duda el supuesto efecto reparador de este tipo de alimentación en un niño con problemas estomacales, e incluso considera que puede ser contraproducente si se sostiene en el tiempo.

Niño comiendo manzana (Foto: iStock)
Niño comiendo manzana (Foto: iStock)

La sabiduría popular ha hecho que algunos mensajes propios del pasado calen todavía en el presente como soluciones a determinados problemas en relación a la salud. Es el caso de la dieta astringente para las gastroenteritis o cualquier otro problema estomacal que conlleve diarrea. Es muy frecuente que se adopten creyendo que son la solución para no recaer en ellas o ponerles fin, y resulta que, al menos en lo que a los niños se refiere, ni siquiera la Asociación Española de Pediatría tiene claro que sean recomendables. 

“Es frecuente que se recomienden dietas astringentes (patata, arroz, zanahoria, plátano, etc.), que pueden ayudar a disminuir el número de deposiciones, pero realmente no son imprescindibles y, en cualquier caso, si se emplean no deben mantenerse más de unos pocos días, pues a la larga una dieta pobre en grasas puede favorecer una diarrea crónica”, explica la AEP en un artículo informativo dedicado a la gastroenteritis en niños y sus posibles tratamientos. 

Son cada vez más los expertos que prefieren guiarse por el apetito del menor para ir adaptando la dieta hasta que su estado físico sea el habitual. Parece claro que la dieta astringente no mejora la consistencia de las deposiciones ni tampoco reduce la frecuencia de las mismas. 

Paliar los síntomas

En el caso de las diarreas infantiles, la duración no varía por el hecho de que se siga esta dieta, ya que se van a prolongar de 3 a 7 días igualmente. Y lo que es peor, la dieta astringente podría afectar al equilibrio de la alimentación del menor si le aporta menos energía de la que necesita o no protege a su sistema inmunológico como debe. Y a todo ello hay que sumar el inconveniente de la falta de sabor de este tipo de dietas, que no fomentan el interés por la comida de los pequeños precisamente.

Eso sí, que se pueda alimentar a un niño con una dieta que no sea astringente si tiene problemas estomacales no quiere decir que se pueda alimentar de aquella manera a un niño con problemas estomacales; la dieta debe ser variada, rica en alimentos orgánicos y frescos, aunque se recomienda evitar los cereales y pastas integrales porque su mayor contenido en fibra es estos casos desaconsejable -como norma general, son más saludables que los refinados-.

De todos modos, no solo la dieta es importante para ayudar al aparato digestivo del pequeño a recuperar la normalidad y a paliar los síntomas de una gastroenteritis o patología similar, sino que también lo son otros hábitos como comer cantidades pequeñas en cada una de las comidas o que los alimentos se sirvan tibios, además de sin haber utilizado ni mucha sal ni demasiado aceite. 

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