Historias que conmueven

El mejor regalo de Navidad: la posibilidad de seguir viviendo

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Sophie Maxwell, una niña de tres años diagnosticada con una grave enfermedad, recibió el mejor regalo de Navidad: la posibilidad de seguir viviendo.

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sophie maxwell

El Día de Navidad de 2015 los padres de Sophie Maxwell recibieron una dura noticia, su pequeña de dos años de edad y con una grave anomalía en la estructura del corazón conocida como Síndrome de Hipoplasia del Ventrículo Izquierdo (SHVI) no sobreviviría si no encontraban un donante compatible con la pequeña.

El corazón de una persona sana recoge la sangre pobre en oxígeno y la bombea en el ventrículo derecho del corazón hacia los pulmones, donde se oxigena y retorna al ventrículo izquierdo que bombea esta sangre oxigenada hacia el resto del cuerpo. En las personas que nacen con SHVI este funcionamiento no se desarrolla con normalidad debido a que el ventrículo izquierdo no creció durante la gestación hasta su tamaño normal, por lo que no puede bombear la sangre al resto del cuerpo, lo que provoca que el suministro de sangre oxigenada disminuya.

Esta enfermedad se estima que ocurre en 2 de cada 10.000 nacimientos y los niños que no reciben tratamiento fallecen. Esta anomalía se puede corregir mediante la cirugía del recién nacido, creando las conexiones necesarias o derivaciones para facilitar el bombeo de la sangre al cuerpo.

sophie maxwell

Los padres de Shopie, Kerryanne e Ian, sabían de la condición especial de su hija antes de dar a luz, ya que fue diagnosticada con esta enfermedad en la revisión ecográfica de las 20 semanas. Los médicos les ofrecieron la posibilidad de poner fin al embarazo pero decidieron seguir adelante con la gestación porque, en sus propias palabras, “Todo lo que quería era a mi pequeña y no iba a darme por vencida”.

Cuando nació, en agosto de 2013, fue operada a corazón abierto. Más operaciones siguieron a aquella durante el siguiente año hasta la operación final, que tendría lugar en el 2016. Sin embargo, su corazón no paraba de deteriorarse, hasta que el día de Navidad del año 2015 pareció que iba a ser el último de la pequeña. La familia, tras abrir los regalos en casa y disfrutar del día de fiesta, empezó a ver empeorar a Sophie y decidieron llevarla al hospital donde les informaron de que sus órganos se estaban apagando debido a la falta de oxígeno que sufría.

Tras largas horas de espera recibieron la terrible noticia: la pequeña no viviría si no se le realizaba un trasplante de corazón. Estuvo ingresada en el hospital hasta el mes de febrero y, aunque la familia intentó que la pequeña tuviera una vida normal, no fue fácil: terapia logopeda, cuidadores específicos y mucha, mucha, atención.

sphie maxwell

Fue precisamente esta atención la que salvó la vida de Sophie por enésima vez, en septiembre de 2016, con una enorme intuición materna, Kerryanne se levantó en mitad de la noche y entró en la habitación de su hija, al encender la luz se encontró a la pequeña morada e inconsciente.

A partir de ese momento la niña estuvo ingresada en el hospital mientras los doctores la incluían en la lista urgente de donantes.

Las cosas empeoraron aún más cuando la pequeña de ya tres añitos sufrió una sepsis debido a una infección al ponerle una vía en la clavícula. Fue ingresada entonces en la Unidad de Cuidados Intensivos y seis semanas después, al no haber mejoría, los doctores les dieron a sus padres la posibilidad de parar la medicación para poder llevársela a casa y que pasara sus últimos días rodeada de su familia pero para Kerryanne, esta fuerte mujer de 30 años, esa no era una opción, afirmó que en lo que a ella respectaba era su pequeña luchadora y que, a menos que su cuerpo les diera señales de que se rendía, ellos no iban a rendirse.

Y la pequeña comenzó a mejorar gracias al trabajo de un ventilador hasta que les informaron, de nuevo en Navidad (aunque un año más tarde) que Sophie tenía un corazón de un donante.

familia maxwell

Tras una operación de siete horas la niña comenzó a recuperarse y pasó de un color azulado previo a la intervención al color de piel rosada típica de los pequeños sanos.

Su madre afirma que es una niña diferente tras la operación, “Parece sana ahora que tiene el corazón que tan desesperadamente necesitaba. La parte triste de todo esto es que alguien, en algún lugar, tuvo que morir para que Sophie pudiera recibir este regalo”.

Para terminar de cerrar esta historia, nada mejor que las palabras agradecidas de una madre, al fin, aliviada: “No sabemos absolutamente nada del donante, pero les agradezco de corazón a esa familia el hecho de que hayan permitido darle a Sophie una segunda oportunidad”.

Etiquetas: 2 años, 3 años, enfermedades, familia, feto, niña, salud

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