Alimentación del niño

¿El yogur ayuda a reducir los efectos negativos del antibiótico en niños?

Los antibióticos pueden causar algunos efectos secundarios. Para prevenirlos, una buena opción es incluir probióticos como el yogur tanto durante como después del tratamiento.

Los antibióticos son un tipo de medicamento utilizados para el tratamiento de las infecciones bacterianas, siendo eficaces a la hora de detener la infección y/o evitar que ésta se propague. Existen diferentes tipos de antibióticos, aunque algunos son de amplio espectro, lo que significa que actúan sobre una amplia diversidad de bacterias causantes de enfermedades. Sin embargo, suelen causar algunos efectos secundarios y adversos, algunos de ellos muy comunes, especialmente entre los más peques de la casa.

¿Y cuáles son los efectos secundarios más habituales? Fundamentalmente podemos resumirlos a continuación: problemas gastrointestinales (malestar estomacal, diarrea leve, náuseas y vómitos), dermatitis del pañal (en bebés y niños pequeños), fiebre, fotosensibilidad, y en casos más graves reacciones alérgicas. 

Por suerte, algunos alimentos pueden ayudar a reducir estos efectos secundarios. Es el caso del yogur, que es uno de los alimentos probióticos más consumidos, especialmente entre los niños.

Los beneficios de tomar yogur durante y después del tratamiento con antibióticos

Tomar antibióticos puede llegar a alterar la microbiota intestinal, lo que puede provocar diarrea asociada al consumo de este tipo de antibióticos, sobre todo en los niños.

Por suerte, varios estudios han demostrado que tomar antibióticos o bacterias vivas y saludables puede ayudar a reducir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos. Por ejemplo, una revisión de 23 estudios que incluyó a alrededor de 400 niños encontró que tomar probióticos al mismo tiempo que se seguía un tratamiento antibiótico podría reducir el riesgo de diarrea en más de un 50 por ciento.

Otra revisión aún más amplia, en la que se analizaron 82 estudios, y que incluyó a más de 11.000 personas, encontró resultados similares tanto en adultos como en niños. Estos estudios mostraron que tanto los probióticos Lactobacilos como Saccharomycesfueron son particularmente eficaces en este sentido.

No obstante, debemos tener en cuenta que los probióticos, como el yogur, generalmente contienen bacterias en sí mismas, que pueden igualmente ser eliminadas por los antibióticos cuando se consumen juntos. Por tanto, es importante tomar los antibióticos y los probióticos con algunas horas de diferencia.

Eso sí, los probióticos como el yogur también deben tomarse después de un tratamiento con antibióticos. ¿Por qué? Fundamentalmente porque son especialmente útiles a la hora de restaurar algunas de las bacterias intestinales saludables que han podido ser destruidas durante el tratamiento. 

En este sentido, un estudio mostró que los probióticos eran capaces de restaurar la microbiota a su estado original después del consumo de antibióticos. 

No vale cualquier yogur

Aunque es evidente que cualquier tipo de yogur contiene bacterias beneficiosas, desde un punto de vista nutritivo es necesario seleccionar el más adecuado. Es decir, aquel que contenga únicamente azúcares naturalmente presentes, y no los que cuentan con azúcar añadido entre sus ingredientes.

Por tanto, ya sea para los más pequeños de la casa o para nosotros mismos como adultos, el yogur más saludable es aquel que es natural. Es decir, que únicamente contenga leche fermentada (que es, en definitiva, lo que consiste un yogur) entre sus ingredientes. 

Si es así, el yogur sigue siendo igualmente adecuado. Los yogures naturales (independientemente de que sean desnatados o no) contienen una media de un 4 por ciento de azúcar. Pero este azúcar es totalmente natural, procedente de la lactosa que encontramos presente en la leche. De ahí que, por ejemplo, este tipo de azúcar no entre dentro de los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a la cantidad diaria máxima de consumo de azúcar, al no suponer ningún tipo de problema para la salud.

No obstante, debemos evitar aquellos que contengan endulzantes añadidos como azúcar, sacarosa… y en definitiva cualquier otro endulzante, en especial si el niño es aún muy pequeño -pero ya puede tomar yogures-, dado que lo estaremos habituando al sabor dulce de los alimentos, y además estaremos añadiendo calorías innecesarias a su dieta. Es decir, el yogur natural azucarado no es adecuado, aunque no contenga sabores ni aromatizantes.

De hecho, un yogur natural azucarado -o de sabor- tiene una media de un 10 por ciento de azúcar añadido, lo que significa que contiene entre 8 a 14 gramos de azúcar por unidad (el equivalente a 2 azucarillos, y el 20% de la cantidad máxima recomendada por la OMS).

Lo mismo ocurre con los yogures con frutas. Quizá pienses que son más saludables por contener trozos de frutas entre sus ingredientes… pero el contenido medio en azúcar añadido de este tipo de yogures se sitúa en torno al 9%, lo que equivale a 11 gramos por unidad. En estos casos, este porcentaje no se debe al azúcar naturalmente presente en la fruta, dado que este tipo de yogures por lo general contiene una cantidad en realidad ridícula de fruta.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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