Salud

¿Elegimos bien el calzado en verano?

En verano las actividades que realizan nuestros hijos se multiplican, y sus pies pueden padecer las consecuencias de las altas temperaturas o de frecuentar ciertas zonas como playas o piscinas a lo largo de estos meses del año.

Son varias las razones por las que a veces a se nos complica la elección de un calzado que sea adecuado para ellos, por un lado, motivados por la lucha por combatir el calor y por otro, en muchas ocasiones, porque velamos por su comodidad sin tener en cuenta otros muchos factores que también debemos considerar en la elección de sus zapatos. Hemos de recordar que se encuentran en continuo crecimiento y hay que evitar cualquier situación que pueda alterar el desarrollo de los pies de nuestros pequeños.

Con el cambio de estación, también tendemos a cambiar los armarios y con ello, los zapatos. Esta transición junto con el calor son dos de los factores que más problemas pueden acarrear. Por ello, para evitar tales alteraciones es preciso que tengamos en cuenta en la compra del calzado de nuestros hijos varios aspectos, que no solo tienen que ver con la moda o la comodidad exclusivamente.

Desde Copoma queremos darte algunas pautas para que a la hora de escoger el zapato para las vacaciones de verano de tus hijos te asegures de que es el más adecuado tanto para la temporada como para cada ocasión:

El pie en todo momento debe estar bien sujeto, es decir, el calzado debe permitir el movimiento natural del pie, sin alterar su pisada en ningún caso.
• Para evitar el exceso de sudoración de sus pies, el material del que deben estar hechos los zapatos de nuestros hijos tiene que ser natural, tanto la parte interna como la externa, de este modo estaremos permitiendo la transpiración del pie.
• Escoger la talla adecuada es fundamental para evitar que se produzcan rozaduras o posibles lesiones como consecuencia de llevar un calzado demasiado pequeño o excesivamente grande.
• Deben tener suelas antideslizantes que eviten resbalones inoportunos.
• El calzado escogido debe ser flexible, huir de la rigidez va a permitir el correcto movimiento de sus pies.
La suela debe ser lo suficientemente gruesa como para que el zapato se adhiera y sujete al suelo y por lo tanto, la tracción sea la correcta y se eviten así, las torceduras o resbalones.

Uno de los calzados más cuestionados en estos meses son las chanclas, su uso debe reducirse a las playas, piscinas o lugares húmedos públicos . De este modo estaremos evitando que nuestros hijos puedan contagiarse por hongos o papilomas. En cambio, no se recomiendan las chanclas para realizar otras actividades físicas más intensas pues no reúnen ninguno de los requisitos anteriores.

Con todo ello, cabe decir que es imprescindible que el zapato se adapte correctamente a la actividad diaria de nuestros hijos y si van a practicar durante sus vacaciones algún tipo de deporte, es muy importante que se pongan calcetines. Pues, pecamos en muchas ocasiones en pensar que sus pies van a dejar de transpirar, pero estamos equivocados. Si optamos por calcetines de materiales naturales como por ejemplo, el algodón, su pie no solo dejará de sudar sino que además, estaremos luchando contra la aparición de rozaduras propias del calor.

No obstante, es importante que acudamos al profesional de la podología para que nos guíe en cuanto a la toma de decisiones a la hora de escoger el calzado más adecuado para las diferentes actividades y épocas del año. Además, en caso de que durante el verano detectemos algún tipo de anomalía en los pies de nuestros hijos se recomienda que contemos con el diagnóstico de los expertos. 

Artículo elaborado por Juan Carlos Montero Arroyo, Vocal de Publicidad, Comunicación y Redes de COPOMA.

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