Boca-mano-pie

Enfermedad boca-mano-pie: ¿qué es y cómo detectarla?

La enfermedad boca-mano-pie es producida por un virus, es benigna, pero muy contagiosa. Te contamos qué es y cómo reconocerla.

Pocas enfermedades hay con un nombre tan explícito como la de boca-mano-pie, que lleva este nombre porque suele causar marcas o lesiones precisamente en esas zonas del cuerpo.

El virus responsable (con más frecuencia) de esta enfermedad es el coxsackie A16, perteneciente a la familia de los enterovirus y, como decíamos, provoca una infección leve-moderada que se ve con cierta frecuencia en las consultas de los pediatras. Es más frecuente en niños pequeños, hasta los seis años de edad.

¿Cuáles son sus síntomas?

pie con pupas
Foto Istock

Los síntomas más frecuentes de la enfermedad boca-mano-pie son, tal y como explica Lucía, mi pediatra, en su libro “El Gran Libro de Lucía, mi pediatra:

-Fiebre, que no suele durar más de 3 días.

-Úlceras pequeñas en la lengua, el paladar, el interior de las mejillas y los labios.

-Pueden aparecer lesiones alrededor de la boca.

-Pequeñas vesículas en las palmas de las manos, las plantas de los pies y, con cierta frecuencia, también en la zona genital.

Los síntomas pueden durar entre 5 y 10 días y hay que tener en cuenta que el periodo de incubación desde el contagio es de entre 3 y 6 días.

Puedes ver algunas imágenes de las lesiones o marcas que produce para reconocerla más fácilmente en nuestro artículo: “Fotos para detectar el virus de boca-mano-pie”.

¿Cómo se contagia?

La transmisión de este virus es por vía fecal-oral, por tanto, se transmite a través de gotitas de saliva de un niño a otro y también por contacto tras haber manipulado objetos que hayan estado en contacto con el niño enfermo o tras la manipulación de las heces.

¿Cómo se evita?

La clave para tratar de evitar la enfermedad boca-mano-pie es reforzar la higiene: es muy importante el lavado de manos tanto de los niños como el de los adultos y también la limpieza de juguetes y objetos que hayan estado en contacto con el niño enfermo.

¿Cómo se trata?

El tratamiento suele centrarse en aliviar los síntomas y el malestar del niño, generalmente con paracetamol y son importantes seguir otras recomendaciones, como las que ofrece en su blog Lucía, mi pediatra:

-Geles orales para las úlceras de la boca o cremas que faciliten la cicatrización de las lesiones externas de la boca.

-Asegurarnos de una buena hidratación del niño ofreciéndole agua de manera frecuente a lo largo del día.

-Evitas las comidas calientes y los alimentos ácidos.

-Ofrecer al niño comidas frescas y evitar el exceso de sal y dulce.

Caída de las uñas

Un síntoma algo menos conocido o más bien una consecuencia que puede derivar de la enfermedad boca-mano-pie es la caída de las uñas (onicomadesis) de las manos (a veces también pueden ser las de los pies). Esa caída se produce sin dolor y al tiempo vuelven a salir. Esta secuela de la enfermedad boca-mano-pie puede producirse a las 5-6 semanas de haber pasado la enfermedad.

Tal y como se recoge en este estudio publicado en la Revista chilena de pediatría: “El reconocimiento de la asociación entre enfermedad pie-mano-boca con onicomadesis nos permite orientar a los padres sobre un fenómeno benigno y transitorio que puede ocurrir como parte de la evolución de esta virosis, evitando así la ansiedad, derivación y tratamientos innecesarios”.

¿Lo pueden tener los adultos?

Aunque no es habitual, los adultos también pueden tener boca-mano-pie, aunque suele presentarse con síntomas leves.

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