Estreñimiento en niños

Estreñimiento en la infancia: por qué ocurre y cuándo

Las consultas por estreñimiento están experimentando un aumento en pediatría. Debido a algunos hábitos de alimentación, como el exceso de lácteos o la ingesta escasa de frutas y verduras, cada vez tenemos más niños con este problema.

El estreñimiento puede aparecer en cualquier momento de la vida. En recién nacidos o bebés de pocos meses puede darse sobre todo en aquellos que se alimentan con lactancia de fórmula. Claramente observamos que los niños alimentados a pecho hacen deposiciones liquidas y amarillentas no solo a diario, sino tras la mayoría de las tomas. Sin embargo, aquellos que se alimentan con biberón suelen hacer deposiciones más espesas, más oscuras y una vez al día o cada dos días. En esta edad, conviene distinguir el estreñimiento de la disquecia.

En el caso del estreñimiento el bebé estará varios días sin hacer deposiciones y finalmente éstas serán sólidas o duras. En el caso de la disquecia, el bebé hace fuerza para intentar defecar, se pone rojo, con el abdomen endurecido…y cuando finalmente realiza la deposición ésta es pastosa o líquida. En la disquecia existe una falta de coordinación entre la prensa abdominal (la fuerza que hacemos con el abdomen para apretar y defecar) y la relajación del esfínter que permite la salida de heces. Realmente no es un estreñimiento, y no debe tratarse con laxantes.

Estreñimiento en la infancia
Foto: Istock

Conforme avanzamos en la vida del niño podemos observar otros momentos en los que típicamente aparece estreñimiento. Por ejemplo, al introducir la alimentación complementaria alrededor de los seis meses.

En este momento, al variar los alimentos, las heces van siendo más sólidas. Muchas veces no es un estreñimiento en sí, sino una fase de adaptación. Suelo decirles a los padres en la consulta, para que lo entiendan mejor: Alimentación líquida (leche), heces líquidas, alimentación sólida, heces sólidas. La gran mayoría de bebés se irán regulando de forma progresiva hasta aparecer un hábito intestinal que por lo general varía de unas tres deposiciones al día a una deposición cada dos días.

Otro momento típico en el que puede aparecer estreñimiento es al retirar el pañal. La verdad es que muchas veces no es un estreñimiento, es que los niños, al sentirse “desprotegidos” sin el pañal, aguantan voluntariamente la defecación durante varios días. En estos casos puede llegar a producirse una encopresis, de forma que hay escapes involuntarios de heces en la ropa interior, porque a pesar de que el niño intenta aguantar las ganas todo lo posible, llega un momento en el que ya no puede más.

En niños más mayores puede aparecer estreñimiento fundamentalmente por hábitos dietéticos poco saludables. Es común que los padres den prioridad a los alimentos lácteos y derivados, con la idea de que tiene que tomar leche para que crezca. Es cierto que el consumo de calcio es importante para los huesos, pero también es importante saber que no por inflar al niño de leche crecerá más. Lo más saludable es mantener una dieta variada, rica en frutas y verduras.

Causas del estreñimiento en los niños
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En aquellos niños que rechazan las verduras o frutas es habitual ofrecer un lácteo, como un yogur, de postre. Esta práctica es repetida a diario en muchas familias, que suelen decir: Bueno, no quiere fruta, pero yo me quedo tranquilo/a porque al menos se ha comido un yogur. Debo señalar que la toma de leche o derivados justo tras la comida va a dificultar la absorción de hierro de los alimentos ingeridos. De nada sirve dar a los niños carnes o legumbres si después le vamos a dar un yogur. Es mucho mejor dar una fruta, mejor aún si es rica en vitamina C, puesto que este aporte va a ayudar al intestino a absorber el hierro mejor.

A partir del año, con tomar dos o tres raciones de lácteos al día, los niños están cubiertos en sus necesidades de calcio. Por tanto, es importante saber qué es una ración de lácteos, para poder cumplir esta recomendación. Veamos: una ración de lácteos equivaldría a 200-240 ml de leche entera, 100 gramos de queso fresco o similar, 2 yogures ó 50 g de queso curado.

Entonces, si un niño se toma un vaso de leche de 200 ml para desayunar, un yogur para merendar y una ración de queso a media mañana, por ejemplo, con un poco de pan, ya está cubierto. Os sorprendería ver que, niños de 2 ó 3 años que acuden a la consulta por estreñimiento, toman más del doble de las raciones recomendadas, a base de leche, batidos, yogures, y postres lácteos con azúcar, muy poco recomendables.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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