Precaución entre los peques

Exantema súbito, ¿qué es?

Igual que la bronquiolitis, esta enfermedad vírica es muy habitual en los niños pequeños, sobre todo en los menores de dos años, y aunque sus síntomas son muy llamativos, se trata de una patología benigna que no suele generar complicaciones.

Pese a que la Covid-19 acapara vuestra parte de la atención mediática y de la opinión público dentro del ámbito sanitario, y no es para menos, las muchísimas enfermedades, más o menos graves, que estaban ahí antes que el coronavirus, siguen su curso. Hace pocas fechas te hablamos de una de las más temidas por padres y pediatras por su alta presencia en niños pequeños, la bronquiolitis, y a continuación vamos a hacer lo propio con otra de las que más aparecen antes de los dos años de vida, el exantema súbito.

También conocido como roséola o sexta enfermedad, según la Asociación Española de Pediatría, se trata de una patología “aguda y benigna causada por un virus que afecta a niños pequeños”. Dicho así, los no expertos en medicina se quedan igual, pero si eres mamá o papá la ubicarás inmediatamente en cuanto te digamos sus síntomas más habituales: “fiebre elevada de aparición brusca y erupción en la piel -sobre todo en el tronco y las extremidades- que coincide con la desaparición de la fiebre”, según la AEPED. A estos, de forma esporádica, se pueden sumar otros como irritabilidad en el niño, congestión nasal, enrojecimiento faríngeo y de los tímpanos y aumento de los ganglios de la nuca, entre otros.

Pero lo más reconocible es que, pese a la fiebre, el niño no da la sensación de encontrarse especialmente mal y, sobre todo, el sarpullido que sale en la piel, intenso, muy llamativo, y con una aparición característica, siempre en progresión. “La fiebre suele desaparecer bruscamente, igual que comenzó, tras 3 o 6 días; en ese momento aparece una erupción en la piel de color rojizo o rosado en el tronco que se puede extender a la cara y, en menor grado, a las extremidades”, expone la Asociación Española de Pediatría, que añade al respecto que las manchas suelen ser pequeñas y confluyentes, además de durar entre uno y tres días. 

Cómo se manifiesta y qué hacer ante el contagio

Pese a ello, el inicio de la enfermedad tiene un cuadro que es similar al de otras patologías, de forma que es casi imposible para alguien que no es médico saber que ese es el problema de salud que sufre su hijo. De hecho, otra de las variables que no facilita a los padres reconocer que están delante de un exantema súbito, cuyo período de incubación es de diez días aproximadamente, es que puede aparecer en cualquier época del año. De todos modos, como la salud no es un tema para andar jugando a los médicos, lo recomendable es acudir pedir cita con el pediatra e incluso acudir al servicio de urgencias si la fiebre se dispara en el pequeño, porque solo los ojos expertos de los médicos pueden diagnosticar que lo que parece un exantema súbito realmente lo sea.

Afortunadamente, no se trata de una enfermedad peligrosa, ya que se complica en un número muy pequeño de casos y es benigna. En el otro lado de la balanza, hay que tener en cuenta que, como es de origen vírico, el exantema súbito es contagioso, detalle que se debe tener en cuenta para no exponer al pequeño enfermo en espacios donde conviva con otras personas, como es el caso del colegio o incluso en casa, si tiene hermanos. La buena noticia en caso de contagio es que el sistema autoinmune del cuerpo es capaz de blindarse a él tras superarlo por primera vez. 

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