Enfermedades en el niño

Gastroenteritis en niños: causas, síntomas y cómo tratarla

La gastroenteritis es una de las infecciones más comunes entre los niños. Pero, ¿qué síntomas causa y qué podemos hacer para tratarla?

Son las nueve de la noche. Javier, de 2 años, acaba de cenar. Dice que le duele la barriga, por lo que su madre decide darle un poco de paracetamol y meterlo en la cama. A la media hora el pequeño vomita toda la cena. Al sacarlo de la cama para cambiar las sábanas vuelve a vomitar y otra vez en el pasillo. Su madre le toca la frente, está destemplado, pero no parece que tenga fiebre alta. Javier está pálido, lloroso y se lleva las manos al abdomen, quejándose de dolor. Su padre intenta darle suero oral y a los pocos minutos el peque vuelve a vomitar.  Sus padres deciden acudir a urgencias. En el camino vuelve a vomitar, pero esta vez es un vómito escaso y transparente. Al llegar al hospital la pediatra de guardia examina al pequeño y diagnostica un síndrome emético con probable evolución a una gastroenteritis. Lo más importante ahora es hidratar al niño, pero antes el enfermero le da a Javier una medicación para cortar los vómitos y las náuseas….

Gastroenteritis en niños
Foto: Istock

Éste es el caso típico de inicio de una gastroenteritis. Es importante recalcar que un niño que empieza a vomitar puede hacerlo a causa de múltiples enfermedades, pero como el objetivo de este artículo es informaros en cuanto a gastroenteritis nos centraremos en esta situación.

En la fase inicial lo habitual que los niños empiecen a vomitar de forma repetida, como le ha ocurrido a Javier, hasta que tengan el estómago vacío, eliminando ya la bilis o el jugo gástrico del estómago. Es común que se quejen de dolor abdominal, llevándose las manos a la barriga, casi siempre en la zona del ombligo o alrededores.

En estos casos muchos padres deciden intentar administrar suero oral en el domicilio, cosa que de entrada está bien, pero si el niño vomita de forma repetida significa que su estómago está muy inflamado, es decir, que hay una “gastritis” y probablemente vomitará todo líquido que le demos.  En el caso de encontrarnos con un niño que vomita de forma repetida es mejor dejar el estómago en reposo, por ejemplo, dejarlo una hora en ayunas.

Si pasado ese tiempo no ha vomitado podemos ofrecer suero oral en pequeñas tomas, sin forzar. Se pueden ofrecer de 2- 5 ml de suero cada 2- 5 minutos dependiendo de la edad del niño. Si persisten lo vómitos debemos acudir al hospital, puesto que existe riesgo de deshidratación.

¿Cómo se trata la gastroenteritis?

Tras darle a Javier la medicación para los vómitos el enfermero indica a los padres que no le den líquidos ni suero en veinte minutos. A pesar que el niño pide agua con insistencia, aguantan sin darle. Una vez pasados esos minutos el enfermero aparece con suero oral y una jeringa y empieza a darle a Javier 2 ml de suero cada 3 minutos. Pasada una hora Javier se encuentra mejor, ya no está tan pálido y no ha vuelto a vomitar. El pediatra indica a los padres que sigan rehidratándole en casa y ofreciendo alimentos sin forzar.

La medicación que usamos en el caso de los vómitos es ondansetrón. En el hospital pueden dársela al niño en forma de jarabe o en forma de láminas que se disuelve en contacto con la saliva y la lengua. Se ha demostrado que desde que usamos esta medicación en urgencias controlamos mejor los vómitos y ha disminuido el número de niños que antes ingresaba por este motivo.

Es importante seguir las instrucciones que nos marquen y esperar el tiempo necesario para que le medicación haga su efecto, por mucho que los niños nos pidan agua repetidamente. También es necesario que, para que la rehidratación sea exitosa, se haga poco a poco. Lo normal en un niño que ha vomitado es que tenga sed y por eso muchos quieren beber el suero más deprisa de lo que se recomienda. Pero si le damos líquidos muy deprisa es probable que vuelva a vomitar, y tendremos que empezar de nuevo.

Javier llega a casa. Sus padres siguen dándole suero durante una hora y finalmente se queda dormido. Al día siguiente su madre decide ofrecerle un yogur natural. Se come la mitad, pero ya no quiere más. En cambio, se echa las manos a la barriga, nota un retortijón y empieza con diarrea…

Esta situación es la más probable que pueda ocurrir en caso de gastroenteritis. Pasado un período de vómitos, que suele durar unas 8- 12 horas (a veces más) los niños empiezan con la segunda fase: la enteritis o inflamación del intestino. Esto viene a confirmar el diagnóstico de la pediatra de guardia. Ya teníamos la gastritis y ahora tenemos la enteritis. Lo bueno es que en la mayoría de ocasiones cuando pasamos al período de diarrea los vómitos suelen desaparecer o espaciarse.

Javier pasa el día con diarrea. Tiene varias deposiciones liquidas y amarillentas. Ya no ha vuelto a vomitar. Se ha comido un yogur y un poco de arroz. No quiere suero, pero bebe bastante agua. Está “flojito” y no tiene ganas de jugar. Su madre, Marta, decide pedir cita en el pediatra para el día siguiente.

Hago una parada aquí para hablar de la dieta en caso de diarrea. La madre de Javier le ha dado yogur y arroz, son dos buenos alimentos para ofrecer. Sin embargo, conviene señalar que no es necesario ser excesivamente estrictos con la alimentación. Es cosa frecuente en la consulta de pediatría que los padres den solamente arroz, yogur y manzana a los niños con diarrea. No por eso se “les va a cortar” la diarrea antes.

Principales síntomas de la gastroenteritis en niños
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Los procesos de enteritis responden a infecciones virales y mayoría de los niños se curarán solos en unos días. No está demostrado que por darle una dieta estricta esta curación se produzca antes. Incluso puede ocurrir que el niño esté harto de que le demos continuamente los mismos alimentos y pierda interés por la comida. Recordemos que cuando tenemos una gastroenteritis no nos apetece comer y es normal que estemos decaídos, apagados. Lo mismo ocurre en el caso de los niños.

Para alimentarles podemos optar por cereales como arroz, pan, pasta de trigo. También podemos dar patata o tortilla. Carne y pescado cocinados a la plancha o al horno. Frutas como plátano o manzana suelen ser las más recomendables. Podemos seguir ofreciendo lácteos como yogur o leche y desde luego, en caso de dar leche materna, lo mejor es que el niño siga mamando a demanda. Más que decir que deben comer, yo prefiero decir aquello que no es remendable como salsas, fritos o rebozados, chocolates, alimentos procesados, picantes…

En el centro de salud el pediatra examina a Javier. Observa que está bien hidratado: tiene los labios con buen color, saliva en la boca, llora derramando unos buenos “lagrimones” y su madre refiere que orina con regularidad pero que sigue con las cacas muy líquidas. Sin embargo, ha notado mejoría de forma general, porque ya tiene más ganas de jugar. El pediatra receta unos sobres de probióticos y le explica a Marta que vuelva si la diarrea se prolonga más de una semana o aparece sangre en las heces.

Esto responde a la evolución habitual de una gastroenteritis. El niño se encuentra mejor, más animado, contento y con ganas de jugar. Ya no vomita y tolera los líquidos sin problema. Pero sigue con las heces blandas. En este caso no hay que preocuparse si no hay signos de deshidratación (boca seca, llanto sin lágrimas, no orina o no moja los pañales en 12 horas) si vemos al peque animado, no hay vómitos ni sangre en las heces. Lo más frecuente es que pasados unos días la diarrea mejore. 

Podemos seguir ofreciendo la dieta habitual del niño evitando los alimentos antes mencionados. Se suele poner tratamiento con probióticos, que podemos encontrar en gotas o en sobres. ¿Y qué son los probióticos? Los probióticos son suplementos que contienen microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias "buenas" del cuerpo, presentes en el intestino, la llamada “flora intestinal” que probablemente ha quedado dañada por el proceso de enteritis. Es importante que los padres den estos probióticos o bien solos, o con alimentos semifríos o fríos. Al contener elementos vivos, si los damos en caliente, por ejemplo, con una sopa o biberón, matamos estos microorganismos beneficiosos. Lo más recomendable es ofrecerlos solos, disueltos en agua o mezclados con yogur.

Pasados dos días Javier está totalmente curado. Ahora quienes empiezan con vómitos y diarrea son sus padres….

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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