Precauciones

Golpes en la cabeza: cuando preocuparse

Los traumatismos craneoencefálicos son muy habituales en los niños pequeños, pero no así los más graves; te explicamos cómo actuar y cuándo llevarles a urgencias.

Los traumatismos craneoencefálicos (TCE), que es la forma técnica de llamar a los golpes fuertes en la cabeza, son tan habituales en los niños pequeños que se estima que al menos uno de cada diez sufrirá uno importante a lo largo de la infancia, según estima la Asociación Española de Pediatría.

Afortunadamente, el “el 80-90% de los TCE no tienen consecuencias relevantes, es decir, son leves”, indican desde la AEP, pero es importante en cualquier caso aprender a actuar en consecuencia si ocurre y también conocer cuándo hay que encender las alarmas. 

Señales de alarma

El pediatra Jesús Garrido explica en declaraciones recogidas en el blog corporativo de Arnidol que, al contrario de lo que la gente cree, “los golpes en la cabeza suelen ser menos graves en los niños cuanto menor es su edad, especialmente mientras las fontanelas siguen abiertas y los huesos no están aún totalmente cerrados porque mientras sea así el cráneo es más elástico, tanto para amortiguar el golpe, como para poder dilatarse si hay un aumento de presión en su interior”, explica.  

Lógicamente, Garrido puntualiza que la importancia y la dureza del golpe son definitivos a la hora de valorar su gravedad, más allá de la edad del niño. En este sentido, desde la AEP ponen el foco en la altura como uno de los factores que indica si la situación es grave: “En los niños menores a un año la causa más frecuente son las caídas accidentales desde un sitio elevado (cambiador, sillita, cuna…) o bien desde su propia altura al suelo cuando han comenzado a caminar”, explican en su página web oficial de divulgación. “A partir de los 2 años, suelen producirse por caídas desde un sitio elevado, como pasajeros de vehículos, víctimas de atropellos, caídas con la bicicleta o los patines (en estos dos últimos casos por no llevar puesto el casco)”, añaden. 

Cabe, por lo tanto, valorar la altura y las circunstancias como uno de los elementos clave para saber cuándo encender las alarmas ante un golpe en la cabeza en un bebé o niño que no se ha quedado inconsciente o que no tiene una herida abierta, los dos primeros factores que debemos examinar en una situación así. Así lo indica el doctor Jesús Garrido: “Si tras una caída en la que se ha golpeado la cabeza un niño está inconsciente deberías llamar a Emergencias porque el golpe puede ser grave y necesitará ser trasladado a un hospital de forma adecuada para que se le valore”, aconseja. Tanto la AEP como Jesús Garrido hacen hincapié además en la importancia de no moverlo “Si se piensa que puede haber lesiones importantes, en especial si se sospecha que se ha producido una lesión en la columna cervical”, indican desde la AEP.

Cómo actuar

Las heridas abiertas, la pérdida de consciencia y la sospecha de una lesión cervical son, por lo tanto, tres argumentos para encender las alarmas con urgencia un golpe en la cabeza de un niño. Pero no son los únicos. 

En caso de que el pequeño esté consciente y no exista herida abierta, además de valorar la altura, la fuerza y el tipo de caída, hay que prestar mucha atención a la posible aparición de varios síntomas asociados de los que alerta el pediatra Jesús Garrido. Entre ellos, “vómitos persistentes tras el golpe o alteraciones llamativas de sus capacidades como la pérdida de equilibrio, la incapacidad para moverse con normalidad, las desviaciones de la vista y, en los mayores, cualquier cosa rara que el niño refiera”, expone. 

Del mismo modo, conviene examinar el cuerpo del pequeño y tratar de detectar (si no habla es más difícil pero lo expresará a nivel gextual) si siente algún dolor intenso y persistente localizado. “Debemos sospechar una fractura de algún hueso importante o una lesión del cuello y lo mejor es que avisemos al servicio de Emergencias para que el traslado lo hagan ellos de forma segura”, recomienda al respecto Jesús Garrido.

Si nada de todo lo descrito ocurre, cosa que será así en la mayoría de los casos como hemos visto al comienzo de la pieza, bastará con hacer un seguimiento de la evolución del niño durante las 24-48 horas posteriores, recomienda la AEP, que además aconseja explorar al pequeño cada 2 o 3 horas, incluso despertándolo si está durmiendo, en caso de que el golpe haya sido importante. 

En esta pieza se detallan cuáles son los síntomas que se deben buscar en dicha exploración y también cuáles son las medidas recomendables que se deben tomar en casa después de un golpe en la cabeza que no requiera asistencia médica inmediata.

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