Entrevista

Gonzalo Oñoro: ''Los niños no se constipan por andar descalzos ni por coger frío''

Este es uno de los principales mitos que giran alrededor de la crianza de los niños (y que seguimos usando en la vida adulta). Pero, tal y como nos afirman los autores de Dos Pediatras en casa, es algo completamente falso. Hemos hablado con ellos y nos han desmitificado otros errores que seguimos cometiendo a la hora de criar y cuidar a nuestros peques.

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Créditos: Beatriz Tafaner

Elena Blanco y Gonzalo Oñoro se conocieron en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, mientras realizaban la residencia de pediatría. Ahora comparten su vocación médica y dos niños en común; experiencia que les vale para ponerse en el papel de padres, pero también en el papel de pediatras.

En su blog, Dos Pediatras en Casa cosechan éxitos gracias a sus explicaciones sencillas y amenas de las cuestiones que más preocupan a los padres sobre los cuidados y la crianza de sus hijos.

Explicaciones que ahora recopilan en su libro ‘Dos Pediatras en Casa’ (Editorial Zenith); un libro que aspira a convertirse en un ‘manual de instrucciones’ para padres y madres preocupados por la salud y el bienestar de sus pequeños. Y es que en él tratan temas tan típicos como la alimentación infantil, la fiebre, los mocos o las infecciones más habituales de la infancia.

Además, son expertos en desmitificar mitos como la relación entre andar descalzos y los resfriados, bañar al niño en agua fría para bajar la fiebre o dejarles llorando en la habitación hasta que se duerman.

Hemos hablado con Gonzalo Oñoro, coautor del libro y del blog, y, además de desmitificar muchos de estos mitos sobre crianza, nos ha dado consejos muy interesantes para tranquilizarnos de cara al tema de la fiebre o del coronavirus y los niños.

Afirmáis que la fiebre en sí no es mala pero, ¿qué pasa con las convulsiones febriles?

Los padres tienen que entender que la convulsión no solo se va a producir por la fiebre, sino también por el cambio de temperatura.

El problema que tenemos los pediatras es que no sabemos en qué momentos y qué niños son más propensos a sufrir una convulsión con la fiebre. Generan mucha ansiedad a los padres e, incluso a los pediatras en el momento en que se producen, aunque sabemos que no provocan daños cerebrales a largo plazo, así que podemos dejarles tranquilo.

¿Cómo actuar en caso de episodio de convulsión febril?

Ceden solas al cabo de menos de cinco minutos. La mayoría de las veces, cuando un niño lo sufre, el padre sale corriendo al hospital y, antes de llegar, ya ha cedido. Nosotros en la consulta observamos que el niño no tiene nada más, que está bien, que tiene su estado de conciencia pleno y que no tiene ningún daño y nada más. Si lo que está detrás es un catarro o una infección banal, lo mandamos a casa.

En el momento de la convulsión, lo que tienen que hacer es poner al niño de lado alejado de sitios donde se pueda golpear. Uno de los grandes mitos que giran en torno a este tema es que los padres tienen que meter la mano en la boca para sujetar la lengua para evitar que se la trague, y la lengua no se traga. En todo caso, poniéndolo de lado no obstruirá la vía aérea. Obviamente, si el niño convulsiona estando en el domicilio, se le pone de lado y se llama al 112 y la ambulancia lo valorará.

¿Qué debe hacer un padre o madre si nota que su hijo tiene fiebre?

Lo principal es valorar el estado general, que marcará la gravedad de la infección y la prisa con la que los padres tengan que consultar al pediatra o acudir a urgencias. Hablamos, por ejemplo, del color de la piel, si está adormilado, si le cuesta respirar… esas serán las cosas que nos indiquen si detrás de esa fiebre hay una enfermedad grave.

Si el peque no presenta ningún síntoma de alarma y le vemos perfectamente, la consulta al pediatra, posiblemente, pueda demorarse entre 24 y 48 horas.

Lo que los padres pueden hacer es acompañar los síntomas para que no se encuentren mal. Por ejemplo, desabrigarlo para ayudar a que baje la temperatura y, por supuesto, proporcionarle un antitérmico en la dosis recomendada por su pediatra. El objetivo será, como digo, que mejore el estado general y no que baje la fiebre en sí.

¿Cuáles son los principales motivos por los que los niños desarrollan fiebre?

En el 99,9% de las veces lo provoca una infección vírica y, por tanto, infecciones que no necesitan antibiótico: gastroenteritis, catarro,… hay otras enfermedades que sí son más raras, pero son excepcionales.

Si el niño tiene buen aspecto físico, ¿se debería obviar la febrícula?

Si tiene entre 37 y 38 (la febrícula) se puede obviar siempre y cuando su estado general sea bueno: si hemos dado un antitérmico y el niño está jugando como siempre, deberemos esperar a que baje y ya está.

Cuando la fiebre no supera los 37 grados y medio, los niños suelen encontrarse bien. A partir de 39 y pico, me cuesta pensar que el niño se encuentra bien o que no va a estar mejor si le bajo la fiebre. En esos casos, el estado general mejorará con el antitérmico.

En vuestra opinión, ¿el contexto en el que nos encontramos afectará al desarrollo psicológico de los niños?

Es una pregunta difícil: todavía queda mucha pandemia por delante.

Vivimos en una sociedad que ha cambiado mucho con respecto a las epidemias anteriores, vivimos en un mundo conectado y eso seguramente a los padres les puede dar la información necesaria para afrontarlo de la mejora manera posible.

Los niños pequeños viven la realidad en función de lo que les contemos nosotros, así que, si les explicamos lo que ocurre desde un punto de vista tranquilo y adaptado a su desarrollo, no deberían quedar secuelas.

Además, vemos que la presencialidad en las escuelas no parece que tenga un impacto en el desarrollo de la pandemia, así que los niños es mejor que estén en clase para que puedan sociabilizar con más personas a parte de su núcleo familiar. La ausencia de esto sí podría tener un impacto mayor en ellos.

¿Qué opinión os suscita la vacuna contra la COVID-19 en niños? ¿La consideráis peligrosa o necesaria en este grupo de población?

El problema es que los ensayos clínicos no han incluido a personas menores de 16 años y, por tanto, por ficha técnica no está aceptado su uso en niños. A mí, como pediatra, no es que me dé miedo poner la vacuna a un niño, es que no está aceptado y no se puede hacer.

No es algo excepcional con la vacuna del coronavirus: esto ocurre en cualquier medicamento o vacuna. Primero va en población adulta y al cabo del tiempo, se empieza a hacer ensayo clínico en niños, ya que ellos tienen particulares diferentes a los adultos.

En el momento en que se vea que es segura, no me generará ningún tipo de duda. Yo seré el primero que lo recomendaré.

¿Existen niños más propensos que otros a sufrir reacciones graves al virus?

Al igual que otro tipo de infección vírica, en niños pequeños puede ser más grave (de hecho hemos visto más síntomas en niños menores de un año). Otro grupo más susceptibles a tener síntomas graves son los niños con infecciones crónicas de base, como enfermedades de corazón o pulmón o un paciente oncológico o con enfermedad neurológica. Cuando se pueda vacunar en niños, seguramente sean el primer grupo en recibir una vacuna.

¿Es cierto que los niños se resfrían si andan descalzos? ¿Y si cogen frío?

Falso completamente. Los niños no se resfrían por caminar descalzos: de ser así, ser resfriarían mucho más en verano que es la época del año cuando más tiempo pasan sin zapatos. El problema es que cuando caminan descalzos en invierno, los padres dicen que han cogido frío.

Si vemos que en invierno cogen más catarros y resfriados, no es por andar descalzos, si no porque es la época del año cuando más circulan las infecciones respiratorias. Lo que sucede es que el niño se ha cogido una infección que se cogería igual si se pone zapatillas para estar en casa o no se la pusiera.

Si estuviéramos en Alaska a caminásemos desnudos por un sitio donde no hay nadie, sufriríamos antes una hipotermia que un resfriado porque estos nos los transmitimos entre personas.

Cuando le están saliendo los dientes es normal que tenga fiebre: ¿verdad o mito?

Hay bastante mito y un poco de realidad. Lo que se ha visto es que la salida de los dientes puede provocar unas décimas bajas durante 24 48 horas como mucho. Lo que no hacen los dientes es provocar fiebres altas durante cuatro días, por ejemplo. Detrás de ella habrá, como hemos comentado antes, una infección vírica seguramente.

A los niños les salen los dientes durante los tres o cuatro primeros años de vida y es en esa etapa en la que también suelen cogerse más infecciones, por lo que ambas suelen coincidir y se tiende a confundir.

¿Es verdad que la leche puede generar más mocos a los peques?

Falso mito. Viene de un libro de hace muchos años en el que se decía eso, pero se ha desmitificado por completo. Lo que provocan los mocos son las infecciones respiratorias y no la leche.

“Si llora al llevarlo a la cama, es mejor dejarlo solo para que se calme”. ¿Verdad o mito?

Mito. Es verdad que tenemos que enseñarlos a gestionar sus emociones, pero desde luego que esto no pasa por dejarles abandonados cuando lloran para que se autogestionen. Habrá que acompañarles con cariño y mucho amor.

El problema es que cuando no se quieren quedar solos a dormir, normalmente es porque han aprendido rutinas con las que se quedan dormidos. Si han aprendido a hacerlo con su madre dentro de la habitación y quieres cambiarlo, los primeros días llorará porque está reclamando eso que ha aprendido.

No hay que dejarles llorar para que duerman.

Mejor que el niño lo coma todo triturado, ¡a ver si se va a atragantar! ¿Qué opinión tenéis sobre esta afirmación?

Esto también es un mito. Hay muchos padres que tienen miedo a darles sólidos a sus hijos durante la alimentación complementaria pero está demostrado que, si ofrecemos los alimentos sólidos adecuados, no se atragantarán más que los que comen triturados.

Estos alimentos deben ser blanditos, que puedan aplastar con las encías o con la lengua contra el paladar. Evitando, por supuesto, los que tienen alto riesgo de atragantamiento como frutos secos o las uvas y otros alimentos redondos.

Sí que es importante que los padres que optan por triturados, ofrezcan a los peques alimentos en forma de sólidos blanditos de forma temprana: no más tarde de los 15 meses. Si no lo hacen así y se retrasa esta introducción, pueden ser niños que lleguen a los dos o tres años sin querer triturados.

¿Es mejor evitar los alimentos alérgenos para evitar que desarrollen una alergia?

No, también es un falso mito. Se ha demostrado que los niños que son o van a ser alérgicos es porque tienen una predisposición genética a desarrollar alergia. No porque se retrase esa introducción de un aliento, se va a evitar la alergia.

De hecho, en los niños con alto riesgo de alergia, por ejemplo, al cacahuete (va en la genética),  se recomienda la introducción temprana de este alimento para que tengan esa exposición pronto y, poquito a poco, se induzca a la tolerancia y la prevención el desarrollo de esa alergia.

Se puede introducir cualquier alimento que se quiera a partir de los seis meses, siempre y cuando dejemos pasar al menos tres día entre alimento nuevo y alimento nuevo. De esta manera, si se presenta alguna alergia, podremos identificar el alimento que la ha producido.

¿El agua fría es la mejor alternativa para bajar la fiebre?

Mil veces no. Bañar al niño en agua fría es provocarle mayor malestar general. Posiblemente, de manera transitoria, bajarás la temperatura corporal de la piel y no del interior del cuerpo, pero seguro que al niño no le haga ninguna gracia.

Lo importante no es bajar la fiebre, si no mejorar su estado general.

¿Qué es el ‘reflejo rojo’ de las fotos y por qué es importante?

Antes se veía mucho que cuando te hacían foto con flash salen los ojos rojos. Pasa porque la luz que emite el flash rebota en la retina y vuelve a salir hacia fuera. Como detrás de la retina hay vasos sanguíneos, nos devuelve una visión roja y eso lo capta la cámara.

Ocurre cuando el flash y la cámara se alinean con el ojo del niño. Eso los pediatras lo exploramos en la consulta porque nos da información valiosa de que no hay nada por delante de la retina que evite que esa luz llegue a ella. Se pueden detectar enfermedades poco frecuentes como las cataratas congénitas y un tumor ocular.

Si no vemos ese reflejo rojo o es asimétrico en los dos ojos, nos dará una pista de que algo va mal.

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