Ahogamientos en verano

Indicios y señales de ahogamiento en niños pequeños

El verano es la época más maravillosa del año para los niños, pero también la que más riesgo tiene en cuanto a los ahogamientos acuáticos. Para intentar evitar catástrofes te contamos cuáles son los indicios que pueden indicar un ahogamiento en niños pequeños.

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Fuente: Istock

De acuerdo a las palabras de la Asociación Española de Pediatría, dos centímetros de agua en un cubo, una bañera o una piscina portátil, así como dos minutos de tiempo, es un escenario suficiente para que un bebé pueda ahogarse.

Este es el principal motivo por el que los expertos en pediatría advierten, verano tras verano, de los peligros de mantener a los niños solos y sin vigilancia dentro del agua. De hecho, al hilo de este dato se encuentra el hecho de que en España, los ahogamientos suponen el 13% de las principales causas de mortalidad infantil en niños de entre 0 y 14 años de edad. Además, es la segunda causa de mortalidad por accidente, de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadística.

Y es que, uno de los mayores amigos de los ahogamientos es la sensación de falsa tranquilidad que tenemos muchas veces los padres cuando dejamos que los niños se bañen en aguas muy, pero que muy poco profundas. Pero, ¿sabías que los ahogamientos en menores de cinco años se producen, sobre todo, en piscinas privadas y comunitarias?

Primeros indicios de ahogamientos infantiles

No nos gustaría que nadie se viera en la tesitura de necesitar estar pendiente de las indicaciones que vamos a dar a continuación pero, a la vista de los datos, es más necesario que nunca saber cuáles son las alertas que pueden señalar un indicio de ahogamiento infantil. Sabiendo que todas las familias esperarían un grito de ayuda, un gesto claro de peligro o un chapoteo, el Instituto Balear de Emergencias ha creado una lista bastante completa de señales que, tal y como ellos mismos comentan, “pueden indicar que un niño puede estar en serios problemas en el medio acuático”. Conociéndolos, nos pueden ayudar a evitar ahogamientos. Y no, ninguna te la estás imaginando:

  • La cabeza permanece debajo del agua
  • La boca queda a nivel de la superficie
  • La cabeza está hacia atrás y mantiene la boca abierta
  • Los ojos cerrados, vidriosos, o sin vida, no enfocan
  • Mantienen la posición vertical, sin que parezca que necesitan ayuda
  • Cabello sobre los ojos y la cara que no retiran
  • Hiperventilan o jadean
  • Parece que suban una escalera imaginaria
  • Tratan de nadar pero no avanzan
  • Intentan darse la vuelta

Estas pautas son las referidas a la Respuesta Instintiva al Ahogamiento. Según el Instituto Balear de Emergencia “son respuestas fisiológicas de nuestro cuerpo ante esa situación de emergencia. Lo más importante para permanecer vivos es respirar”. Así, advierten de que todo el esfuerzo del niño irá para coger y expulsar aire antes de hundirse y no para gritar.

¿Cómo evitar ahogamientos?

Por suerte, hay muchas cosas que los adultos podemos hacer para evitar ahogamientos en niños. La más importante de todas para los pediatras es la de mantener la vigilancia continua mientras el peque esté en el agua. No descuidarse ni un segundo y, de hecho, tal y como afirman desde Ojo Peque Al Agua, lo mejor es permanecer con él, jugando en el agua.

Además de este consejo, desde la Asociación Española de Pediatría cuentan que sería muy interesante que las clases de natación y primeros auxilios empiecen desde el primer año de vida.

Y, por supuesto, nombran las siglas PAS (Proteger, Alertar y Socorrer): “una medida efectiva es el adiestramiento de padres y niños en maniobras de RCP”.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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