Salud infantil

Inmunodeficiencias: qué son, síntomas y qué hacer

A estas alturas del año, terminando la época fría, es común que los padres “se quejen “en la consulta de pediatría de todas las infecciones y procesos febriles que lleva arrastrando su peque desde que empezó el invierno. Pero, ¿qué hay que saber sobre las inmunodeficiencias?

Es frecuente escuchar cosas como: Lleva con mocos desde octubre, está una semana bueno y otra malo, en cuanto pone un pie en la guardería empieza con fiebre o ¿es normal que se ponga tantas veces enfermo/a?

Inmunodeficiencias
Foto: Istock

Pues sí, la mayoría de las veces es lo normal. Los pediatras intentamos explicaros que, sobre todo los primeros años de vida, y coincidiendo con la entrada en escuela infantil, los bebés y niños de corta edad enganchen varios procesos virales, haciendo colección de “itis”, a saber: faringitis, laringitis, gastroenteritis, bronquitis… y virus de todos los colores, estrellas de cada oleada que asola la guardería, como exantema súbito, herpangina, boca-mano- pie y otros tantos más. Y claro, llega un momento que los padres os preguntáis hasta cuándo es normal.

Si bien intento tranquilizaros y explicaros que la mayoría de las veces vuestro/a peque no tendrá nada grave, en este artículo vamos a repasar cuando nos tenemos que preocupar. Qué signos pueden indicar que las infecciones ya son demasiadas, son más graves o pueden estar intentando alertarnos de un problema en el sistema inmunitario.

¿Qué son las inmunodeficiencias? ¿Son frecuentes?

Los seres humanos estamos expuestos a microorganismos de forma continua. Gracias al sistema inmune, tenemos protección contra estos gérmenes. Cuando el sistema inmunitario falla, nos quedamos a merced de los patógenos y esto se traduce en un aumento de infecciones. Las inmunodeficiencias son aquellas enfermedades en las que nuestras defensas no funcionan adecuadamente.

Podemos encontrar inmunodeficiencias congénitas, en las que, debido a alteraciones genéticas el sistema inmunitario no trabaja bien desde el nacimiento. También podemos encontrar inmunodeficiencias secundarias, en las que, debido a medicamentos o a enfermedades el sistema inmunitario se ve afectado.

Las inmunodeficiencias primarias, debidas a causa genética, se incluyen dentro del grupo de las enfermedades raras. Si exceptuamos el déficit aislado de Inmunoglobulina A, la incidencia de estas enfermedades es muy baja.

Signos de alarma

Existen algunos signos que pueden ponernos en alerta a la hora de sospechar una inmunodeficiencia en un niño, como los siguientes:

  • Tener cuatro o más infecciones de oído nuevas al año. Deben ser otitis diferentes, y no una misma otitis mal curada
  • Dos o más sinusitis al año.
  • Dos meses o más de tratamiento antibiótico con escaso efecto.
  • Dos neumonías o más al año.
  • Dificultad para ganar peso y talla normalmente. Lo que los pediatras llamamos fallo de medro
  • Abcesos en órganos o abcesos cutáneos profundos recurrentes. Los abcesos son colecciones de pus.
  • Aftas persistentes en la boca o candidiasis (infecciones por hongos) una vez pasado el primer año de vida
  • Necesidad de recibir antibióticos intravenosos para combatir las infecciones
  • Dos infecciones graves o más, incluyendo la sepsis (presencia de bacterias en la sangre)
  • Antecedentes familiares de inmunodeficiencias.

Existen también otros datos que nos deberían alertar de una posible inmunodeficiencia, como la diarrea persistente, la caída del cordón umbilical retardada (más de 4 semanas) y las infecciones o reacciones graves tras las vacunas de virus vivos, como vacuna de triple vírica o varicela.

¿Qué debemos hacer si sospechamos una inmunodeficiencia?

Síntomas de inmunodeficiencia en niños
Foto: Istock

Pues consultar con vuestro pediatra. Lo habitual es que, tras recoger los datos de la historia clínica, preguntaros antecedentes, qué infecciones ha tenido y qué tratamiento ha precisado solicite una analítica de sangre a nuestro peque.

Esta analítica constituye el primer escalón del estudio y en ella veremos los niveles que presentan las células de la sangre, los glóbulos blancos y sus familias, los niveles de anticuerpos, etc. Si vuestro pediatra lo considera, puede solicitar otras pruebas.

¿Cómo puedo mejorar las defensas de mi peque?

A veces nos preguntáis por los famosos “estimulantes de defensas”, tan de moda, para evitar que los niños se pongan malos. Pues siento aguaros la fiesta, pero ninguno de estos productos tiene evidencia científica demostrada.

Muchos de ellos contienen vitaminas que prometen mejorar la eficacia del sistema inmune, pero si vuestro hijo/a tiene una dieta equilibrada, y come frutas y verduras con regularidad, tiene vitaminas más que suficientes. Lo único que podemos hacer para mejorar nuestras defensas es llevar una vida sana, alimentarnos bien y hacer ejercicio, así que ya sabéis.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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