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La higiene oral en la infancia: aprender a lavarse los dientes

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En mano de los padres está ser un buen ejemplo para su hijo, enseñarle a cepillarse los dientes correctamente y llevarle a una revisión al odontopediatra.

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limpiarse dientes

Unos dientes sanos son fundamentales para disfrutar de una infancia saludable. Los dientes sirven a los niños para masticar, pronunciar con claridad y lucir una bonita sonrisa. Los padres desempeñan un papel fundamental en la salud dental de sus hijos y es especialmente importante despertar en el niño entusiasmo y motivación en el cuidado de los dientes. 

De todos los grupos de edad, los niños son el de mayor riesgo de padecer caries, de hecho el 32% ya tendrá alguna caries a los 5-6 años según la encuesta Nacional de salud 2015. Esto es debido a que el esmalte de sus dientes es más débil que el de los adultos, tienden a comer con más frecuencia y aún no son expertos en cepillarse los dientes. 

Desde Oral-B nos ofrecen la lista imprescindible de consejos sobre la salud bucodental de los niños. 

Las primeras visitas al odontopediatra 

El Dr. Eduardo Bratos Calvo, profesor del departamento de odontopediatría, ortodoncia y profilaxis en la universidad complutense de Madrid con práctica clínica en niños, indica que “es muy importante y recomendable que la primera visita al odontopediatra se lleve a cabo antes del primer año del niño, cuando ya han comenzado a erupcionar sus dientes, y nunca más tarde de haber completado la dentición primaria (alrededor de los dos años y medio)”. 

El odontopediatra examinará los dientes, encías y maxilares del niño para comprobar la eventual existencia de indicios de algún problema y para enseñarle el modo correcto de limpiar y cuidar los dientes. Es el momento oportuno para preguntar cómo se están desarrollando los dientes de tu hijo.  

Los primeros dientes

Los primeros dientes en aparecer suelen ser los cuatro incisivos (dos superiores y dos inferiores), entre los seis meses y el año de edad. Frecuentemente, la aparición de estos dientes lleva aparejado dolor y sensibilidad en las encías, que presentarán un aspecto enrojecido o inflamado. Esta etapa se conoce como dentición primaria. El odontopediatra facilitará a los padres consejos sobre cómo aliviar al niño. 

Alrededor de los tres años de edad la mayoría tienen ya la dentadura completa con los 20 dientes primarios (o dientes de leche). Aunque acabarán siendo reemplazados por las piezas permanentes, el cuidado adecuado de estos primeros dientes es muy importante. Al ocupar los dientes de leche el espacio que ocuparán los dientes definitivos, si se pierde un diente de leche, se perderá espacio para la correcta alineación del diente permanente. 

 

Hacia la dentadura definitiva 

El niño empezará a perder sus dientes de leche aproximadamente a los seis años. El proceso de sustitución de los dientes de leche por los definitivos puede durar hasta los 12 o 13 años de edad. Cuando aparezcan las muelas del juicio, en torno a los 18 años, el niño ya tendrá una dentadura completa de 32 dientes definitivos. 

Dado que el proceso de sustitución de los dientes de leche por dientes definitivos es gradual, y molesto en algunos casos, mantener la limpieza de todos los dientes puede llegar a ser un reto; sobre todo porque el niño tendrá dientes en unas zonas con huecos y movilidad dentaria en otras, y estas irregularidades y molestias condicionarán una correcta eliminación de restos de comida y placa. 

La placa es la capa pegajosa e incolora de bacterias que se forma continuamente sobre los dientes y que, si se acumula, es una de las principales causas de aparición de caries dental y enfermedad gingival. Si se detecta y trata en sus primeros estadios, la enfermedad gingival puede controlarse en la mayoría de los casos. Si crees que tu hijo la padece, acude rápidamente al dentista para hacerle una limpieza y una revisión. 

 

niños sonrientes

 

El cepillado 

Cuando tengas que cepillarles tú, hazlo del mismo modo en el que te cepillas los dientes. Por lo general, suele ayudar situarse detrás del niño e inclinar hacia atrás su cabeza. No olvides cepillar la línea de las encías y asegurarte de haber alcanzado hasta los últimos dientes del fondo. 

 Cepilla los dientes al niño al menos dos veces al día hasta que tenga aproximadamente 3 años de edad. 

Tal y como recomienda el Dr. Bratos Utiliza una pasta con flúor (1000-1500 partes por millón) con una cantidad del tamaño de un guisante para mayores de 6 años, y la mitad para niños entre 3 y 5 años. Acostumbra a tus hijos a una alimentación saludable, rica en legumbres, frutas y verduras; y sobre todo, a no tomar alimentos azucarados entre horas”. 

Una buena opción es proporcionarles un cepillo eléctrico recargable, ya que elimina más placa que un cepillo manual, es muy fácil de usar para ellos y los resultados son más eficaces dado que su cabezal redondeado es más pequeño, llega a más zonas de su boca y su tecnología suple la falta de destreza manual. A partir de tres años, pueden utilizarlos sin problema. 

Hay que cambiar de cepillo cada tres meses, o antes si ves que los filamentos empiezan a parecer desgastados. 

 

Buenas costumbres 

A los tres o cuatro años de edad el niño deberá ser capaz de limpiarse los dientes por si mismo, por supuesto con ayuda. Para que le resulte más fácil, con un cepillo eléctrico recargable nos aseguramos una limpieza adecuada de forma mucho más sencilla. 

Aunque varía de un niño a otro, los niños menores de ocho años suelen necesitar ayuda para limpiarse los dientes. Enseñar a cepillarse los dientes como mínimo dos veces al día, por la mañana y antes de irse a la cama, dedicando dos minutos al cepillado. Es importante dedicar especial atención a las superficies de las muelas y los dientes de detrás, donde se desarrollan primero las cavidades. 

Si tu hijo tiene riesgo elevado de caries, será el odontopediatra quién debe instaurar un protocolo de prevención, con mayores concentraciones de flúor (colutorios, barniz…) y otras medidas complementarias para reducir ese riesgo. 

 

Lo importante de la motivación 

Si enseñas correctamente al niño desde un principio, estarás sentando las bases de una higiene oral adecuada para toda la vida. Mantenle motivado, dándole ejemplo, y fomenta un ambiente de constancia y amenidad en el cepillado de los dientes. Pronto aprenderá a integrarlo en su rutina diaria, igual que el desayuno o el cuento que leen antes de dormirse. 

Los responsables de que los niños adquieran unos correctos hábitos de higiene bucodental son sus adultos de referencia, que generalmente son su padre y su madre, y cuanto antes se empiece mejor. 

 

 

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