Higiene infantil

La higiene y la limpieza no afectan a la inmunidad infantil, según estudio

Desde siempre se ha pensado que dejar que el niño juegue, se ensucie y coma en el suelo ayuda a su inmunidad. Y, aunque es cierto, mantener una limpieza y una higiene adecuadas no influye ni afecta a esa inmunidad.

La higiene y la limpieza no afectan a la inmunidad infantil
Foto: Istock

Cuántas veces no hemos escuchado la frase de dejar que el niño se llene de barro, juegue en la arena e incluso coma en el suelo del comedor con la finalidad de ayudarle a que su sistema inmunológico se desarrollara mejor y más fuerte, al pensar que, exponerlos a los gérmenes de forma controlada, podríamos evitar que se enfermen más adelante.

Debido a ello, muchos padres y abuelos tienden a permitir muchos de estos hábitos con la esperanza de que sus hijos y nietos estuvieran construyendo una gran cantidad de anticuerpos. Sin embargo, un reciente estudio acaba de indicar que, en realidad, esta supuesta “hipótesis de la higiene” no es cierta.

Investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y de la UCl, acaban de publicar un estudio en la edición especializada Journal of Allergy and Clinical Inmunology en el que han concluido que los niños no pueden estar “demasiado limpios” para que su sistema inmunológico funcione correctamente

Indican que su trabajo es importante porque mostraría “cómo el desarrollo de la higiene nos permite modificar el comportamiento para conservar las exposiciones microbianas esenciales mientras continuamos protegiendo al niño contra la infección”. Lo que significa que podemos adaptar la higiene de nuestros niños a lo que los científicos conocen acerca de los gérmenes y las infecciones.

Desmintiendo la “hipótesis de la higiene”

La limpieza no afecta a las defensas del niño
Foto: Istock

Como indican los autores del estudio, “desarrollar un sistema inmunológico ‘fuerte’ a partir de la exposición no es una excusa para no practicar una buena higiene, o incluso exponer innecesariamente a los niños”. Y es que, en realidad, “estar ‘demasiado limpio’ no es algo que la comunidad médica crea que sea un problema”.

Los autores señalan que los beneficios de una buena higiene superan con creces cualquier beneficio percibido de la inmunidad debido a la exposición, que, en algunas situaciones, también puede llegar a ser muy peligrosa, especialmente cuando los padres evitan vacunar a sus hijos.

Sin embargo, como señalan, en algunos casos sí se ha observado que determinadas técnicas pueden ser algo beneficiosas. Y ponen un ejemplo sencillo: limpiar el chupete del bebé con la propia saliva de la mamá en lugar de lavarlo en el fregadero. Señalan: “eso en realidad tuvo beneficios debido a las propiedades antimicrobianas y los anticuerpos protectores de la saliva humana, en comparación con el agua y el jabón”.

La importancia de las vacunas y el papel del medio ambiente natural

Para aclarar aún más el complicado proceso de desarrollo de la inmunidad infantil, los autores del estudio enfatizan un total de cuatro hallazgos principales que nos podrían ser de mucha utilidad a la hora de comprenderlo mejor:

  • Los diferentes microorganismos que encontramos en casa no son, necesariamente, los que los más pequeños necesitan para el desarrollo de su inmunidad.
  • Las vacunas hacen más que solo combatir una infección, ya que fortalecen nuestro sistema inmunológico.
  • Los microorganismos presentes en el medio ambiente natural (por ejemplo, en la naturaleza) sí son importantes para nuestra salud.
  • Las alergias aumentan con la exposición a productos de limpieza, sin eliminar los gérmenes.

¿Cómo funciona nuestro sistema inmunológico?

Los expertos identifican el sistema inmunológico como una especie de “sistema social”, el cual siempre está aprendiendo. “Le gusta conocer y saludar a muchos organismos y compuestos diferentes”. Y, precisamente, es así como “se educa para saber quién es ‘amigo’ y quién enemigo. Cuando el sistema inmunológico no está expuesto a tantos tipos de organismos, sospecha de organismos benignos o incluso de partes de nuestro propio cuerpo.”

Y el resultado sería bastante negativo, ya que aumenta el riesgo de aparición de alergias y enfermedades autoinmunes.

En este sentido, el microbioma, que es la comunicación constante del sistema inmunológico tanto con el interior como con el exterior, es muy importante. Se cree que las mitocondrias evolucionaron a partir de bacterias, y se comunican de la misma manera que las bacterias se comunican.

Así, los microbios ubicados tanto dentro como fuera de nuestro organismo se encuentran en comunicación constante con nuestras mitocondrias y células, influyendo en todo, desde neurotransmisores a hormonas y citocinas.

Y, como señalan los científicos en el estudio, lejos de preocuparnos por el nivel de suciedad de nuestros hijos cuando comen o juegan en el suelo, deberíamos ocuparnos del contenido de los productos de limpieza y cómo estos afectan a los pulmones de los más pequeños

Siendo, incluso más importante centrarse en una ventilación adecuada y cambiar los filtros con frecuencia, sobre todo a la hora de prevenir y protegernos de las alergias en casa.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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