Salud infantil

La limpieza excesiva no mejora el sistema inmunológico de los niños

Una rutina de limpieza puede ayudar a combatir enfermedades, pero el uso abusivo de productos químicos provoca enfermedades crónicas respiratorias.

La pandemia ha traído consigo nuevos hábitos higiénicos que hemos incorporado paulatinamente a nuestra rutina. Un nuevo estudio, llevado a cabo por expertos de UCL y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, bajo el nombre de “Las exposiciones microbianas que establecen inmunorregulación son compatibles con la higiene específica” ha concluido que una buena higiene puede prevenir enfermedades y aumenta el sistema inmunológico. Eso sí, el abuso de la limpieza y de los productos de limpieza pueden provocar enfermedades en las vías respiratorias de los niños, afectando los pulmones debido a la inhalación constante de productos químicos.

El entorno natural favorece al sistema inmunológico

Antiguamente, el ser humano ha vivido cerca del entorno natural, en cuevas, casas construidas de madera, paja e incluso hojas. Estos refugios han evolucionado a casas construidas con productos sintéticos (incluida la madera tratada con biocida, la madera contrachapada y las placas de yeso sintético) que desarrollan unos microorganismos inusuales que se parecen poco a los del entorno natural. Además, cuando un hogar se acumula humedad, pueden desarrollarse microorganismos tóxicos para los humanos, lo que da como resultado las enfermedades pulmonares que afectan más a los niños.

Por eso, el estudio antes mencionado asegura que vivir rodeados de naturaleza puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, ya que las personas no están expuestas a químicos y el aire que respiran es puro. Tanto el campo como la pradera son lugares en los que desconectar y darle un respiro a los pulmones.

Las vacunas y la exposición a productos químicos

Según el mismo informe “las vacunas pueden reemplazar los efectos inespecíficos de las infecciones clínicas y esto obvia cualquier justificación para relajar los estándares de higiene para proporcionar el efecto protector”.

Las vacunas han sido la salvación de muchas enfermedades como la varicela o la gripe, enfermedades por las que hace 100 años la gente moría y a día de hoy la cifra de mortalidad es muy baja. La pandemia ha vuelto a demostrar que las vacunas son necesarias para superar el virus y volver a la normalidad.

Lo que el estudio viene a decir es que, aunque las vacunas nos protejan de cada vez más enfermedades y virus, no son suficiente para evitarlas. Hay que mantener una correcta higiene, tanto a nivel corporal, como en el entorno donde vivimos para estar 100% protegidos.

Algo igual ocurre con los productos de limpieza que utilizamos: se pueden usar pero no en exceso. “Las exposiciones repetidas a agentes limpiadores y desinfectantes como detergentes y compuestos de amonio cuaternario, como las experimenta el personal de limpieza todos los días de trabajo, están vinculadas epidemiológicamente con el asma en adultos”.

El estudio concluye que “la respuesta a la pandemia, tanto de la limpieza de manos y superficies, como del distanciamiento social y el uso de mascarillas para prevenir la transmisión aérea, minimizan los riesgos de infección y minimizan la exposición innecesaria a los agentes de limpieza”.

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