Laringitis

Laringitis en niños: mi hijo tiene tos de perro

El crup laríngeo es un motivo de consulta especialmente frecuente en las urgencias de pediatría. Se manifiesta con tos perruna o de foca y suele generar gran angustia en los padres, por la sensación de ahogo que produce en los niños.

Javier tiene tres años. Está un poco resfriado, pero sus padres ya se han acostumbrado a que los mocos sean compañeros permanentes durante el invierno, así que no le han dado mayor importancia. El pequeño pasa bien el día, juega y come con normalidad, a la caída de la tarde tiene algunas décimas de fiebre que ceden con paracetamol. Su madre lo acuesta a la hora habitual. Pero, de repente, en mitad de la madrugada, Javier empieza a toser de forma muy exagerada. Parece que le falta el aire y al respirar emite un ruido extraño. Ante estos síntomas, sus padres deciden llevarlo a Urgencias. Por el camino, de forma instintiva, bajan la ventanilla del coche para que el niño pueda respirar aire fresco. Esta medida parece surtir efecto, porque al llegar al hospital Javier está mejor. Sin embargo, la tos parece “de perro” o “de foca”. La enfermera toma la saturación de oxígeno al pequeño poniéndole un sensor con una luz roja en el dedo. Les dice a los padres que está bien, pero que han llamado al pediatra de guardia quien, con solo oír la tos del niño, los informa de que se trata de una “laringitis”.

¿Qué es la laringitis o el crup laríngeo? ¿Cuáles son los síntomas?

Laringitis en niños
Foto: Istock

Se trata de la inflamación aguda de la laringe, la cual forma parte del sistema respiratorio. Cuando respiramos, tomamos el aire por la nariz y este pasa por la faringe, la laringe, la tráquea, los dos bronquios y finalmente llega a los pulmones. 

Cuando nos encontramos con un caso de crup laríngeo, la inflamación provoca una estrechez en el paso del aire, y esto a su vez, produce un sonido llamado “estridor”. Además, al encontrarse las cuerdas vocales en la misma zona, puede aparecer afonía al hablar, o los niños pueden llorar sin producir sonido.

También aparece la típica tos estridulosa, como “de perro” o “de foca”, que nunca se olvida. Es típico que los padres recuerden esta tos tan característica, de forma que, si su hijo vuelve a toser de esta forma, automáticamente saben que se trata de una laringitis.

Habitualmente, los niños que sufren un crup laríngeo suelen estar resfriados, pero muchas veces solo con síntomas leves. Puede aparecer fiebre moderada, aunque no tiene por qué estar presente en todos los casos.

Es especialmente característica la hora en la que se manifiesta el crup, casi siempre en la primera parte de la madrugada, y de forma súbita, en un niño que, en principio, se ha acostado sin síntomas. Es habitual que los pediatras, solo oyendo el estridor por el pasillo, antes de llegar a ver al niño, ya sepamos que le ocurre. 

¿Cuál es la causa? ¿Y el pronóstico?

La gran mayoría de las laringitis son provocadas por virus respiratorios (como el virus parainlfluenza y el virus influenzae, el de la gripe común). Sin embargo, la infección con estos virus es frecuente y la mayoría de los niños con estas infecciones no desarrollan laringitis.

Respecto al pronóstico, en realidad es excelente. De hecho, muchos niños mejoran por la mañana, casi como si nada hubiera pasado por la noche, aunque puede volver a repetirse el episodio en otras ocasiones. Habitualmente, al llegar a Urgencias y, pese a que la tos sea intensa, la saturación de oxígeno suele ser normal. 

¿Cuál es el tratamiento?

Tratamiento de la laringitis en niños
Foto: Istock

El tratamiento consiste en disminuir la inflamación de la laringe. La medida más sencilla es que el niño respire aire frío, porque le descongestionará la laringe igual que el hielo baja la inflamación cuando nos damos un golpe. Por eso, se recomienda bajar la ventanilla del coche o sacar a los niños al balcón. 

El tratamiento médico de elección en caso de crup son los corticoides orales. Muchas veces, con una sola dosis es suficiente para bajar la inflamación de la laringe y obtener una mejoría significativa, aunque la mayoría de las veces prescribimos el tratamiento durante dos o tres días para evitar recaídas las noches posteriores. Además, puede que sea necesario el tratamiento con aerosoles, dependiendo de la intensidad de los síntomas. 

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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