Contaminación

Las tasas de contaminación actuales reducen la esperanza de vida de los niños

La mala calidad del aire urbano aumenta el riesgo a padecer importantes problemas de salud. Un estudio de la Universidad de Stanford vincula el impacto de la contaminación del aire en la mortalidad infantil en países subdesarrollados.

No paramos de oírlo, lo avisan en la televisión, lo difunden en las redes sociales, se escucha en las conversaciones de peluquería y hasta en el patio del colegio, "la contaminación pone en riesgo nuestra salud y la de todo el planeta", pero ¿hasta qué punto incide en nuestra salud?

Cada vez son más las evidencias del efecto tan nocivo que tiene la contaminación del aire sobre nuestra salud. Y es que, según reflejan informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80% de las personas que viven en zonas urbanas están expuestas a niveles de contaminación del aire que exceden los límites que la OMS establece como perjudiciales.

Esto quiere decir una gran parte de niños, padres, adultos y mayores, respiran aire contaminado. Y, cuando la calidad del aire urbano disminuye, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón o problemas respiratorios crónicos incluyendo también el asma. De hecho, un nuevo estudio nos muestra una conexión entre la contaminación del aire con la mortalidad infantil.

Un aumento del 18% en la mortalidad infantil

La investigación, dirigida por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, y publicada en la revista 'Nature Sustainability' se centra en el polvo que barre parte del continente americano, que se dispersa muchos miles de kilómetros más allá del desierto del Sáhara, para que tomemos conciencia del impacto de la contaminación del aire en la mortalidad de bebés y niños en el África subsahariana.

El autor principal del estudio, Marshall Burke, profesor asociado de Ciencias del Sistema terrestre en Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de Stanford, revela que dada la situación, la solución más efectiva y asequible sería invertir en reducir la contaminación en lugar de invertir en la salud infantil.

Cuenta Burke que su trabajo parte de las altas tasas de mortalidad infantil del continente africano, que le animaron a descubrir si había un vínculo entre ellas y la contaminación del aire, "una causa conocida de mala salud".

Cuando se trata de regiones en desarrollo, la exposición a altos niveles de contaminación del aire durante la infancia reduce la esperanza de vida general en un promedio de 4 a 5 años. Los más vulnerables son los niños menores de 5 años, a los que la contaminación les genera problemas de crecimiento.  

La depresión de Bodélé en Chad es la mayor fuente de emisiones de polvo en el mundo y los vientos transportan ese polvo a miles de kilómetros por todo el continente. Los investigadores se han querido centrar en esta región para analizar 15 años de encuestas en hogares de 30 países de África Subsahariana. Los resultados de los cuestionarios, más los datos de los nacimientos, más los cambios en los niveles de las partículas del polvo detectados por los satélites dejó claro el terrible impacto de la mala calidad del aire en la salud de los niños.

El equipo encargado encontró que un aumento de aproximadamente el 25% en las concentraciones de partículas medias anuales locales en África occidental causa un aumento del 18% en la mortalidad infantil. Uno dato alarmante y que se puede extrapolar a aquellas regiones con altas tasas de contaminación.

Estos resultados amplían otro documento de los mismos expertos de 2018 en el mismo lugar, África subsahariana, que demostraba que la exposición a las altas concentraciones de partículas originó alrededor de 400.000 muertes infantiles solo en 2015.

El nuevo estudio asegura que la contaminación del aire, incluso de fuentes naturales, es un "factor determinante crítico para la salud infantil en todo el mundo", escriben los autores.

La solución es reducir la contaminación

Proteger a los bebés y niños de los efectos de la contaminación del aire es casi imposible en las regiones que están en desarrollo porque son muchas las viviendas que no tienen techos: tienen paredes permeables y ventanas abiertas. Además, los peques no tienen acceso a mascarillas. Por esta razón, los investigadores apuestan por la posibilidad de humedecer la arena con agua subterránea en la región de Bodélé para de esta manera evitar que se eleve en el aire.

Para el equipo profesional, el problema de las intervenciones de salud actuales, por ejemplo, las vacunas o el saneamiento, es que no solucionan el problema a largo plazo y, aunque traten los problemas de salud, estos problemas no van a desaparecer sino que se van a incrementar hasta que disminuyan los niveles de contaminación.

"Si bien nuestro cálculo no considera las limitaciones logísticas para el despliegue del proyecto, destaca la posibilidad de una solución que apunte a las fuentes de contaminación natural y produzca enormes beneficios a un costo modesto", concluye el profesor.

La contaminación del aire en España

Aunque el estudio se base en África, nuestro país no se libra de altos niveles de contaminación. Según un informe del Instituto Geográfico Nacional (IGN) la causa principal de la contaminación del aire en España son las emisiones contaminantes a la atmósfera. Especialmente las que vienen de grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao con zonas de actividades industriales y producción de energía.

En este caso, resulta curioso que, precisamente, es la condición de país desarrollado lo que origina la contaminación del aire. Entre los contaminantes más frecuentes están los aerosoles (por ejemplo, desodorantes), óxido de azufre (el que se libera en las fábricas), monóxido de carbono (muy común en la cocina), hidrocarburos (producen el conocido petróleo), ozono (el que se libera a raíz de las descargas eléctricas) y el más importante de los gases de efecto invernadero, el CO2 (la huella de carbono que dejan los vehículos).

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