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Leches de crecimiento a partir de 1 año: una opción superior frente a la leche de vaca

A partir del año de edad, las leches de crecimiento se presentan como una buena opción, una alternativa superior a la leche de vaca. Te damos todos los detalles.

Cuando el niño ha cumplido su primer año, uno de los primeros objetivos que le proponemos es empezar a comer de una manera más variada, e introducimos los alimentos sólidos a su dieta. Aun así, hay que ser consciente de que se encuentra en plena fase de desarrollo, tanto físico como mental, lo que nos obliga a seguir preocupándonos no solo de educar su alimentación, sino de que obtenga todos los alimentos necesarios para que crezca de manera sana y apropiada. Si el niño mantiene una alimentación equilibrada y completa, esta falta de nutrientes no tendría por qué suceder, sin embargo la realidad nutricional de los niños españoles mayores de un año es otra, y es por eso que las leches de crecimiento tienen un papel tan importante para mejorar la alimentación del niño.

Cuando comienzan a ingerir más variedad de alimentos, es difícil que el niño muestre aprobación por todo aquello que deberíamos proporcionarle. Esto provoca un desequilibrio en los nutrientes que ingieren frente a aquellos que necesitan. Por regla general, consumen proteínas en exceso, lo que está desaconsejado porque podría aumentar el riesgo de desarrollar problemas de sobrepeso y obesidad cuando crezcan. Hay otros nutrientes que ingieren en cantidades inferiores a las recomendadas, como podrían ser el hierro, el Omega 3 DHA y la vitamina D. Cada uno de estos nutrientes tienen un papel fundamental en el desarrollo del pequeño y que solemos olvidar: el Omega 3 DHA hace un papel fundamental en el desarrollo del cerebro, el hierro coopera en el desarrollo cognitivo, y la vitamina D la necesitan, entre otras funciones, para crecer y desarrollar los huesos.

Aun así, los niños españoles presentan unos déficits de ingesta del 50% respecto al Omega 3 DHA necesario, un 21% de los infantes no consumen la cantidad de hierro recomendada, y se observa falta de vitamina D en el 100% de los niños, según informa el médico José Manuel Moreno, Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Navarra en Madrid. Este problema puede ser causado por factores tan básicos como que el niño no muestre agrado al consumir alimentos ricos en estos nutrientes, o el estilo de vida de los padres, que ante horarios restrictivos no encuentren el tiempo necesario para la elaboración de menús más equilibrados. Según el estudio enKid realizado en los noventa, estas carencias se producen por la falta de pescado en la dieta, que se consume menos de dos veces a la semana, y de frutas y verduras, las que no se comen todos los días. 

Un pequeño gesto, una gran diferencia

La solución que creemos necesaria normalmente es administrar leche de vaca a nuestro hijo, sin ser conscientes de que en realidad no es la que mejor se adapta a sus necesidades nutricionales. El gesto de intercambiar un vaso de leche de vaca por otro de leche de crecimiento es pequeño, pero puede marcar una gran diferencia desde un punto de vista nutricional, aunque se debe apuntar que es necesario observar antes el etiquetado para saber cuál le beneficiaría de mayor forma a nuestro hijo. La leche de crecimiento es una opción práctica, eficaz y útil para aportar los nutrientes que no están recibiendo y ayudar a equilibrar su dieta, porque la leche de vaca ya está incluida en su alimentación y solo es necesario un pequeño cambio.

La EFSA realizó un estudio para la Comisión Europea con el objetivo de analizar los beneficios de estas leches en la dieta de los niños. En este estudio la EFSA reconoce su papel para aumentar las ingestas de AGP, hierro y vitamina D en los niños. Posteriormente otros estudios han demostrado los beneficios de este alimento frente a la leche de vaca, hasta el punto de que la Sociedad Francesa de Pediatría admitiera que las leches de crecimiento aportan beneficios nutricionales superiores a la leches de vaca en estas edades.

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