COVID-19 en niños

Los bebés y los niños pequeños tienen más probabilidades de transmitir la COVID-19 en sus casas que los adolescentes

Según un nuevo estudio, mientras que los adolescentes tendrían más probabilidades de llevar la COVID-19 a sus casas, dentro de ellas, serían los bebés y niños pequeños los que más la transmitirían.

Los bebés y los niños pequeños tienen más probabilidades de transmitir la COVID-19
Foto: Istock

Desde el comienzo de la actual pandemia de coronavirus diferentes investigaciones han tratado de averiguar hasta qué punto los niños y adolescentes podían transmitir la COVID-19 (la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, también conocido popularmente bajo el nombre de “nuevo coronavirus”).

Así, en un principio uno de esos estudios encontró que los niños podrían ser “supercontagiadores”, aunque otro estudio lo descartó. 

Sea como fuere, ya sabemos que la COVID-19 se transmite cuando una persona infectada exhala partículas diminutas que contienen el virus. Cuando estas gotitas entran en contacto con otra persona, esta también puede acabar infectándose. Luego, cualquier persona infectada con la COVID-19 puede transmitir el virus.

Sin embargo, un nuevo estudio señala ahora que los bebés y los niños pequeños tendrán más probabilidades de transmitir la COVID-19 dentro de su hogar, en comparación con los adolescentes. Mientras que, estos últimos, tendrían más probabilidades de llevar el virus a sus casas, en comparación con sus hermanos más pequeños.

Los autores del estudio atribuirían la mayor probabilidad de que los niños más pequeños transmitan el virus al tener un contacto mucho más cercano con sus familiares, en contraposición con los adolescentes, que suelen pasar más tiempo en sus habitaciones, o con amigos fuera de casa.

¿Qué dice el estudio?

El estudio ha sido publicado recientemente en JAMA Pediatrics. Según el mismo, solo el 12 por ciento de todos los primeros casos que ocurrieron en los hogares con niños de 3 años o menos, mientras que los adolescentes fueron responsables del 38 por ciento. 

No obstante, el riesgo de transmisión a otras personas dentro del hogar fue un 40 por ciento más elevado cuando el primer caso se dio en un niño de 3 años o menos, en comparación con los niños de 14 a 17 años.

El equipo de investigación analizó datos sobre pruebas positivas de coronavirus y casos confirmados de COVID-19 en Ontario, Canadá, entre el 1 de junio y el 31 de diciembre de 2020. Descubrieron que, en más de 6.200 hogares, la primera persona en contagiarse fue un menor de 18 años.

En otros casos, además, en esos hogares, en las dos semanas después de que el primer niño dio positivo, los autores encontraron que el 27,3 por ciento de los niños contagiaron al menos a otra persona en el hogar.

Transmisión de coronavirus en niños
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Aún cuando el estudio no aborda si los niños infectados son tan contagiosos como los adultos (un detalle a tener en cuenta), sí sugiere que incluso los niños muy pequeños son activos en la transmisión del virus.

En este sentido, los investigadores señalan que los niños más pequeños pueden portar niveles más elevados del virus, o tener tasas más altas de diseminación viral, en comparación con los adolescentes.

Los patrones de socialización

Como señalan los propios autores del estudio, los hallazgos encontrados podrían explicarse por el hecho de que los niños pequeños y los adolescentes tienen formas distintas de socializar.

Por ejemplo, los adolescentes tienden a involucrarse más físicamente con compañeros de la escuela o con amigos, fuera de la familia, y los niños más pequeños, por su edad, tienden a estar más comprometidos con los padres y / o con los familiares que los cuidan.

De hecho, es muy común que los adolescentes sean más independientes, pasando un mayor tiempo solos en sus cuartos, ya sea utilizando el teléfono móvil o el ordenador. Dicho de otra forma, no comparten tantos momentos familiares como cuando eran más pequeños, prefiriendo, en cambio, actividades con sus compañeros.

No obstante, los científicos también señalan que podría haber factores inmunológicos o biológicos más complejos para explicar las observaciones, por lo que se requeriría más investigación en esas áreas.

Además, cuando se trata de propagar la COVID-19 dentro del hogar, los adolescentes infectados sí podrían aislarse, mientras que los bebés y los niños pequeños precisan de atención continua y práctica. Esto explicaría por qué, dentro del hogar, los más pequeños podrían aumentar la transmisión del virus.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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