Suplementos alimenticios

Los niños europeos presentan niveles bajos de vitamina D

La vitamina D es un nutriente esencial para el desarrollo de los huesos que se obtiene a partir de la exposición al sol y de algunos alimentos como los lácteos y el pescado graso.

La alimentación del bebé: ¿cuánto sabes?

Una de las funciones principales de la vitamina D es regular el paso del calcio a los huesos. Por eso es un elemento fundamental durante el desarrollo, y una carencia importante de vitamina D en las primeras etapas de crecimiento del niño puede derivar en problemas de raquitismo. Sin embargo, según la última revisión que se publica en la revista científica Journal of Pediatric, Gastroenterology and Nutrition, la población de lactantes, niños y adolescentes europeos presenta, de manera general, niveles bajos de vitamina D.

 

Fuentes de vitamina D

Aunque no hay muchos alimentos que contengan vitamina D de forma natural, esta se puede obtener a través de productos como el pescado, los huevos y los lácteos. Además, para obtener su forma activa es necesaria la exposición de la piel a los rayos solares. Debido a esto, los niños y adolescentes que pasan la mayor parte del día en lugares cerrados, que llevan ropa que les cubra totalmente, o que viven países nórdicos y zonas con inviernos largos y fríos, tienen más riesgo de crecer con déficits en esta vitamina. Otro grupo de riesgo, según el estudio, son los niños con problemas de obesidad.

Los profesionales que han elaborado el informe, pertenecientes al Comité de Nutrición de la ESPGHAN (European Society for Paediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition), han elaborado una lista de recomendaciones orientadas a prevenir el déficit en vitamina D. Entre ellas, aconsejan un suplemento oral diario de vitamina D de 400 IU (unidades internacionales) durante el primer año de vida de los bebés.

 

Recomendaciones en España

España es un país con muchas horas de sol, y por eso muchos padres se preguntarán si también aquí son necesarios los suplementos de vitamina D en niños menores de un año. La doctora Marta Díaz, coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), considera que sí.

En primer lugar, precisamente por la cantidad de horas solares que disfrutamos al año, se recomienda a los padres que eviten exponer al sol a los niños y, además, que les apliquen protección solar alta, lo que disminuye la síntesis de vitamina D a través de la piel. Estas medidas son necesarias para evitar en los niños efectos nocivos a corto y largo plazo (quemaduras solares, mayor riesgo de cáncer de piel, envejecimiento cutáneo prematuro o cataratas).

'También hay diferencias entre comunidades y dentro de una misma comunidad, según las zonas geográficas (con menos horas de insolación en en el norte), la cultura (empleo de ropa que cubre todo el cuerpo) y la raza (menor síntesis de vitamina D en las personas de piel oscura)', explica la doctora Díaz.

La alimentación que recibe el bebé marca diferencias. Si el bebé toma leche materna, sí se aconseja el suplemento de vitamina D: “La leche humana contiene las cantidades de vitaminas y minerales que el lactante precisa, con la excepción de la vitamina K y la vitamina D, cuyo aporte a través de la leche materna puede no ser suficiente”, explica la experta de la AEP. Por eso 'se recomienda que los lactantes menores de un año alimentados al pechoreciban, desde los primeros días de vida y hasta que cumplen un año, un suplemento diario de 400 UI de vitamina D'.

En cuanto a los niños alimentados con leche artificial, la doctora Díaz nos indica que estas fórmulas ya vienen enriquecidas con vitamina D, por lo que si el bebé toma más de un litro diario de leche no son necesarios aportes extra. Conviene recordar que un exceso en la ingesta de vitaminas puede provocar intoxicación, así que no hay que dar a los niños suplementos nutricionales “por si acaso”. Lo mejor es consultar a tu pediatra y seguir sus recomendaciones.

Por otro lado, aunque también existe evidencia de baja ingesta de vitamina D en niños y adolescentes, para estas edades los miembros de la ESPGHAN no consideran necesarios los suplementos y prefieren animar a los jóvenes a adquirir hábitos saludables, con una buena alimentación, y a realizar actividades al aire libre asociadas con una prudente exposición solar, en función del lugar donde se viva.

 

 

Fuentes: Universidad de Granada y Marta Díaz, coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP)

 

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