Vídeo de la semana

Causas y remedios

Mareos en niños: por qué suceden y cómo actuar

Son frecuentes en niños, sobre todo a partir de los años, y sus causas son tan variadas y parecidas al mismo tiempo que en el caso de los adultos.

Foto: iStock
Foto: iStock

Los mareos tienen una relación con el equilibrio, factor controlado a su vez por tres sentidos distintos: la vista, el oído y el tacto. Por lo tanto, los mareos suelen ser consecuencia de una anomalía en uno o varios de estos sentidos. Lógicamente, debe haber una causa primaria que es la que genera este problema que deriva en un mareo, pero pueden ser de distinta naturaleza y gravedad. Y así ocurre tanto en los niños, que sufren mareos de forma habitual a partir de los dos años, como en los adultos. 

Según explica el Children´s Hopital de Colorado (Estados Unidos) en este interesante post divulgativo sobre los mareos en niños, cita como el tipo de mareo y su causa principal en niños al mareo por aturdimiento, que se produce “debido a una reducción del flujo sanguíneo al cerebro”, indican desde el hospital pediátrico norteamericano.

Tipos de mareo

El mareo por aturdimiento puede tener distinta gravedad en función de qué lo haya producido. Ponerse de pie bruscamente o quedarse parado de pie demasiado tiempo en el mismo sitio son dos cuestiones menores, por ejemplo. La primera produce un descenso repentino de la presión arterial y la segunda una acumulación de sangre en las piernas, señalan desde el Children's Hospital de Colorado, pero sus consecuencias suelen ser pasajeras. El mareo dura poco tiempo. 

Puede durar más en caso de que se produzca por una acumulación de fatiga que no permita al niño respirar bien o si se produce una sudoración excesiva que conlleve pérdida de líquido y no se reponga, lo cual puede provocar una pequeña deshidratación. También si esta última sucede simplemente porque el niño no se hidrata correctamente a lo largo de su jornada y si el mareo viene provocado por el movimiento, como el que tiene lugar en el coche, uno de los más comunes en los niños, o por no haber ingerido comida en las últimas horas. 

Y es más grave si viene provocado por una deshidratación grave, algo que suele suceder cuando el mareo está relacionado con un cuadro febril de tipo vírico -gripe, resfriado o patologías más graves- o con problemas de vértigo, que tienen relación directa con el oído y suelen provocar serias dificultades en el niño para caminar. 

Síntomas

En todos los casos, los mareos implican sensación de aturdimiento, falta de estabilidad y pérdida de equilibrio, confusión mental y, en algunos casos, un breve episodio de visión borrosa, tal y como apuntan los expertos. 

En función de la gravedad de los síntomas del mareo se puede hablar de leve, moderado o intenso, que no tiene por qué estar en relación con la gravedad del motivo que lo ocasiona. Es decir, puede ser un mareo intenso provocado por levantarse rápido de la cama o un mareo leve que esté avisando de que el niño sufre un problema en el oído medio, por ejemplo. 

Qué hacer ante los mareos

Lógicamente, no se puede actuar de igual forma en todos los casos. En líneas generales, sí se le puede recomendar al niño que repose tumbado con las piernas hacia arriba durante unos minutos, que se hidrate y que coma algo en caso de que esta pueda ser la causa del mareo. También ayuda a que se pase un mareo refrescar la habitación donde esté el niño reposando, dejando por ejemplo que entre un poco de corriente si es posible, o aplicando una compresa fría sobre su nuca o su frente para reducir su temperatura.

Pero si este es grave, está asociado a otros síntomas preocupantes -por ejemplo, es incapaz de mantener el equilibrio o le duele el oído- y no se pasa a la hora o dos horas de haberse producido -o antes si tenéis la sensación evidente de que algo no va bien-, es aconsejable acudir al médico para que un profesional de la medicina pueda explorarle. 

Continúa leyendo