Posibles consecuencias del AAS

Motivos por los que no debes automedicar a un niño con ácido acetilsalicílico

Son varios los pediatras que denuncian un repunte de esta práctica muy peligrosa con niños que padecen los síntomas de la COVID-19.

El ácido acetilsalicílico (ASS) es un principio activo presente en algunos de los medicamentos más utilizados, especialmente en casa, como automedicación.

No hay novedad científica alguna acerca de las virtudes y defectos de este producto tan utilizado por la industria farmacéutica, pero con la pandemia de la COVID-19 son muchos los pediatras que en sus respectivos canales de divulgación insisten en que es muy peligroso dar a los niños cualquier producto de farmacia que contenga este elemento como principio activo. 

Por este motivo, ante la denuncia reiterada de profesionales sobre el aumento de esta práctica, damos altavoz a su mensaje explicándote por qué no debes automedicar a un niño con este tipo de medicamentos. 

La Asociación Española de Pediatría es muy clara al respecto: bajo ningún concepto hay que darles a los niños un medicamento con ácido acetil salicílico como principio activo ni para aliviarles el dolor ni para bajarles la fiebre. 

Posibles consecuencias

Su uso está autorizado en mayores de 16 años como analgésico, antitérmico y antiagregante plaquetario, pero está completamente contraindicado para menores de 16 años. En primer lugar, porque existen otros medicamentos muchos más seguros para tratar dolencias similares en la población infantil (para la fiebre, el Paracetamol, por ejemplo). Y en segundo lugar, por los peligrosos efectos secundarios que se pueden desencadenar de su ingesta.  

En el portal de la AEP sobre medicamentos y compuestos se advierte sobre estos; entre ellos se cita una de las consecuencias más graves que puede conllevar la ingesta de ácido acetilsalicílico por parte de un menor de 16 años: el síndrome de Reye

El síndrome de Reye es una enfermedad muy grave que se ha asociado a la toma de ácido acetilsalicílico en niños que presentan una enfermedad viral, varicela o un proceso febril. La COVID-19, como ya sabrás a estas alturas, es una enfermedad viral, así que medicar a un niño positivo en esta con AAS puede provocar el desarrollo de este síndrome poco frecuente pero de extrema gravedad. 

Afecta sobre todo al cerebro y al hígado de forma severa y presenta alta morbimortalidad. El daño es súbito y agudo tanto en la actividad cerebral como hepática. Según la Biblioteca Nacional de Medicina del NIH, los Institutos Nacionales de Salud, que es a su vez la agencia principal del gobierno de los Estados Unidos en temas de salud pública, el síndrome de Reye se observa con más frecuencia en niños de 4 a 12 años. “La mayoría de los casos que ocurre con varicela se da en niños de 5 a 9 años. Los casos que se presentan con la gripe con más frecuencia se dan en niños de 10 a 14 años”, señala. 

Afortunadamente, es un síndrome que se diagnóstica en un porcentaje muy inferior al de hace finales del siglo pasado y esto se debe a las recomendaciones y advertencias de los organismos de salud internacionales y nacionales de evitar a toda costa en los niños los medicamentos con ácido acetilsalicílico en la población menor de 16 años.

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