Vacuna contra el coronavirus

Los niños no entrarán en el plan de vacunación, mínimo, hasta 2022

Es una de las grandes preguntas de todas las familias: ¿y los niños cuándo recibirán la vacuna contra el coronavirus? Pues bien no se prevé que entren en el plan de vacunación antes de 2022.

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Fuente: iStock

Acabamos de cumplir un año desde que se decretase el Estado de Alarma. Es decir, oficialmente, han pasado 365 días desde que comenzase la pandemia sanitaria que a día de hoy sigue cambiándonos la vida. Cuando todo esto comenzó veíamos en un horizonte muy lejano la salida de la situación. ¿Cómo? Con las esperadas vacunas que, tras algo más de nueve meses, comenzaron a llegar.

Vista la rapidez de la aprobación de diferentes vacunas para hacer frente al nuevo coronavirus, el Grupo de Trabajo Técnico de Vacunación COVID-19 elaboró el pasado mes de diciembre una estrategia para ir vacunando a la población por grupos. ¿La prioridad? Los grupos más vulnerables a la enfermedad y los que más riesgo de contagios atañen.

A día de hoy ya se han definido nueve de los 15 grupos que contempla esta estrategia (la semana pasada se establecieron los últimos grupos) pero todavía nos falta un grupo de población muy importante que, ni siquiera, está contemplado: los niños y los adolescentes. La estrategia lo ha dejado claro: los niños y los adolescentes no pueden considerarse, por el momento, grupos prioritarios de vacunación.

Según informa la Agencia EFE, los expertos tienen claro que también les llegará su hora pero que, desde luego, no entrarán dentro de ese 30% de población que se espera esté vacunada para finales de verano. Aunque prefieren no poner fechas, lo cierto es que coinciden en asegurar que los niños y los adolescentes, al menos los menores de 12 años, no podrán recibir su vacuna hasta 2022 como pronto. Solo los que tienen ciertas patologías podrían salirse de ese cuadro, aunque no quieren aventurarse a afirmar nada.

La razón de esta decisión no es solo una.

Falta evidencia científica sobre la vacuna en niños y adolescentes

Esta es la razón principal: los ensayos en niños y adolescentes no han comenzado todavía con todas las vacunas. Tan solo AstraZeneca comenzó el pasado mes de febrero (aunque ahora hay demasiada polémica con la vacuna lanzada en colaboración con la Universidad de Oxford por el riesgo de trombos). Por su parte, Pfizer y Moderna están reclutando población infantil para comenzar las pruebas a lo largo de este año.

Como marcan los protocolos, la población infantil es siempre la última en la que se prueban las eficacias de cualquier vacuna que salga al mercado y con esta no iba a ser menos. Por tanto, esto retrasaría su aprobación en niños y adolescentes.

No tienen un papel relevante en los contagios

Se ha hablado mucho sobre el papel que juegan los niños en los contagios por SARS-CoV-2: comenzamos la pandemia con estudios que afirmaban que eran supercontagiadores pero, a medida que ha pasado el tiempo, se ha descubierto que su papel es mucho menos relevante de lo que se creía al principio. Al menos, así lo afirmó la Organización Mundial de la Salud el pasado mes de enero a raíz de un estudio que descubrió que la mayoría de los contagios no se producen en los centros educativos.

La mortalidad en niños es muy baja y tienen un sistema inmunológico fuerte

Es bien sabido por todos que la enfermedad de la COVID-19 se vuelve más grave a medida que avanza la edad de la persona contagiada. De esta manera, los niños y los adolescentes son, a menudo, los que menos síntomas tienen de la misma ya que, como se sospecha, tienen un sistema inmunológico más fuerte que hace que solo desarrollen síntomas parecidos a un resfriado o, incluso, ninguno.

De hecho, según datos recogidos por un estudio publicado en la revista British Medical Journal, los menores de 19 años ingresados en el hospital representan menos del 1% del total de personas ingresadas a causa de esta enfermedad y, además, de ese total de ingresos, la mortalidad se corresponde con el 1%, frente al 27% de la mortalidad total.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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