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Causas y tratamientos

Mi hijo tiene la piel muy seca, ¿qué puedo hacer?

Repasamos de la mano de una voz experta como la American Academy of Pediatrics cómo se pueden limitar los efectos negativos de la falta de hidratación en la piel del pequeño.

Bebé (Foto: iStock)
Bebé (Foto: iStock)

El invierno va dejando ya la mayoría de sus páginas atrás y encara las semanas más amables en lo que al clima se refiere, con la primavera asomando en el horizonte. Esto se puede saber mirando el calendario lógicamente, pero hay otros muchos síntomas de ello. Uno con el que se sentirán identificados aquellos lectores que tengan la piel muy seca es que precisamente se la notan más hidratada de forma natural. ¿Le pasa a tu hijo también?

Es en invierno, y sobre todo en las zonas donde el clima es más seco, donde las pieles sensibles suelen sufrir más las consecuencias del ambiente en el que viven. Y si en los adultos es habitual tener la piel seca, no lo es menos en los niños, que tienen la piel más delgada y delicada que las personas mayores de edad. Esto explica por qué su piel pierde humectación con más facilidad, siendo todavía más grave este problema en niños con dermatitis atópica

Pero no hace falta irnos al extremo de los niños que sufren esta patología para encontrar muchos casos en la población infantil de piel seca, y es en estos en los que nos vamos a detener a continuación, tanto en las causas como en el qué se puede hacer, lo hacemos de la mano de la American Academy os Pediatrics, que analiza ambos factores.

¿Por qué aparece la piel seca?

Según esta prestigiosa organización norteamericana, uno de los motivos que más puede tener que ver con la piel seca en niños es la rutina del baño. Por eso, recomiendan baños breves, mejores que las duchas y sobre todo que los baños largos, que son muy habituales en los niños. La duración recomendada en opinión de la AAP es de no más de 10 minutos. 

Además, estos deben hacer en agua a una temperatura tibia porque el agua caliente reseca la piel, se deben evitar los baños de burbujas, espuma y jabones perfumados, y es fundamental secarles muy bien al salir pero no de más. Es decir, es preferible secar al niño con toques usando una toalla de algodón suave que frotando su piel. El motivo, en palabras de la AAP, porque frotar su piel “elimina más aceites de la superficie e irrita la piel sensible y también las terminaciones nerviosas”.

Por otro lado, tanto la American Academy of Pediatrics como el resto de asociaciones médicas expertas en pediatría, recomienda prestar mucha atención al jabón que se utiliza habitualmente en el baño de los peques. En este sentido recomienda que sea un producto sin ph porque resecan menos la piel, y también afirma que es preferible que sea neutro; nada de aromas. Por último, resalta la importancia de que sea hipoalergénica dado que las pieles secas suelen ser todas proclives a las reacciones alérgicas.

Detalles a los que prestar atención

Más allá del baño y de los productos que se usan en él, la American Academy of Pediatrics hace hincapié en algunos consejos más. Este tipo de cremas o aceites se deben utilizar justo después de la ducha y se debe aplicar a diario porque “El uso diario y regular puede disminuir la probabilidad de desarrollar sarpullidos y zonas de picazón”, explica la AAP. Por lo tanto, no solo son aconsejables para hidratar la piel, sino que tienen más beneficios. 

Y por otro lado, la asociación norteamericana recuerda la importancia de lavar la ropa con detergentes neutros, aptos para pieles sensibles; de que la temperatura ambiente de la casa no sea muy seca, sobre todo en invierno con la calefacción -el nivel de humedad que recomienda es del 40%-; y de que el niño utilice prendas de ropa y textil de cama elaboradas con materiales de calidad que sean suaves al tacto. El algodón, por ejemplo, es una de las mejores opciones. 

Prestando atención a todos estos detalles se puede ayudar mucho a que la piel del niño esté hidratada y cuidada en todas las épocas del año, también en los inviernos secos. 

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